viernes, 2 de marzo de 2018

Viajes. Aventuras Literarias: mapas para viajes literarios

Que las geografías se transitan sumando por igual pasos y letras lo saben bien Mónica Vacas y Daniel Castillo, los responsables de Aventuras Literarias, misterio y sociedad de aventureros que editan mapas para amantes de los libros. Mapas bellísimos en los que las ubicaciones se expresan en coordenadas de latitud, longitud y deseo. “Buscamos recuperar la magia de los mapas y la aventura de leer”, afirman en toda una declaración de principios.

El dedo en el mapa

La prueba de que los mapas, como los libros, guardan el mayor de los deseos –el ser otros–, está en ese juego al que todos hemos jugado alguna vez en el que cierras los ojos, mueves el dedo en el aire, lo dejas caer en una parte del mapamundi y ese es, exactamente, el lugar al que irás. Sin saber nada de él, observas su forma, los colores, los nombres que encierra, lo imaginas, y te imaginas allí. Otra cosa es que el dedo caiga en medio del océano; pero siempre puede haber una isla cerca como un consuelo. Hay otra forma de jugar en la que el destino no es resultado del azar, sino que llegamos a él tentados –si es que la tentación no es otra forma azarosa de vivir–. Charlie Marlow, el marinero de El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad, 1899), miraba de niño el atlas, que entonces tenía más espacios en blanco que hoy y, cuando veía un lugar que le parecía tentador, ponía el dedo en el mapa y decía: “Cuando sea mayor iré allí”.

“El mapa obtiene la dimensión de objeto, hecho con mimo, utilizando los mejores papeles y tintas del mercado”

“Ir allí” es la expresión del viaje. Pero de viajes hay tantos como personas: “Tenemos una idea de viaje bastante loca –explican Mónica Vacas y Daniel Castillo–. Al contrario de lo que pueda parecer, nunca viajamos en la fase de preparación de nuestros mapas. No tendría sentido, ya que no solo viajamos en el espacio, también viajamos en el tiempo. Sería viajar a ciudades que ya no existen”.

Sólo con la imaginación se puede vagabundear por los lugares que el tiempo cambió. Imaginemos seguir los pasos de Phileas Fogg por el mundo conocido de finales del S. XIX, o ir tras las pistas del Londres de Sherlock Holmes, o, quizá, buscar inspiración en el Londres de las novelas de Jane Austen, o incluso puede que deseemos desaparecer en ese Nueva York, ciudad de los espejos, de Paul Auster. Son sólo algunas de las propuestas que Aventuras Literarias va sumando a su catálogo desde su fundación en 2013. “Nuestra pasión por los grandes clásicos –dice Mónica Vacas– nos llevó a crear primero la colección Ingenios, con la que diseñamos mapas literarios en los que ubicamos y damos contexto a los lugares que aparecen en las novelas. Luego llegó la colección Paisajes Literarios, en la que abordamos ensayos geográficos y bibliográficos de clásicos contemporáneos”.

Cada uno de los títulos que publican es un artefacto literario perfecto lleno de referencias, de citas, de coordenadas, direcciones, biografías, colores y tipografías representativas de cada época: la experiencia de una lectura expandida más allá de las páginas. “Nos gusta la idea de un nuevo formato literario, no solo desde un aspecto formal –explica Mónica Vacas– sino también desde la perspectiva de establecer una relación física con la literatura y que el lector se convierta en parte activa de la aventura”.

"El resultado es un ensayo que a la vez es una guía de viaje".

Detrás de todos los títulos hay un importante trabajo de documentación y tanto cuidado en el diseño que lo que nos queda son verdaderos objetos de colección –el tesoro no está en el mapa, es el mapa– de los que dudarás si colocarlos en tu librería o colgarlos enmarcados en la pared del salón. Un delicado trabajo que en general les lleva un mínimo de dos meses; pero que según la complejidad de la obra puede llegar hasta casi un año de trabajo. Todos los proyectos comienzan con una lectura detallada: “estudiamos y diseccionamos el texto en busca de las referencias de interés”.

Siempre se dijo que los viajes nacen de lecturas que avivaron el deseo por viajar. Algo que evidencian los dos últimos lanzamientos de la editorial: París-Buenos Aires, trazando la rayuela y Nueva York, la ciudad de los espejos que funcionan a modo de guías de viaje. El primero es una propuesta para recorrer, como si el Río de la Plata continuara en el Sena, o a la inversa, el París y el Buenos Aires de Julio Cortázar; mientras que el segundo es un ensayo geográfico con el que transitar el Nueva York de Paul Auster.

Más allá del papel

Como si fuera un ritual secreto; así entran los lectores de Aventuras Literarias al mundo digital. El mapa físico y lo digital conviven en un formato híbrido. Cada título de la colección Ingenios tiene su propia versión web que amplía la información con todo tipo de material adicional: fotografías, rutas, las obras digitalizadas, documentos de todo tipo que nos ayudan a documentar el viaje. “La web –detalla Mónica Vacas– está concebida como un complemento que nos permite incluir las ediciones digitales de los textos, contextualizar cada localización, incluir imágenes de la época y contraponer pasado y presente. Ofrece la posibilidad de concretar ese viaje de una manera presencial”.

Tal vez, a algunos viajeros no les sea suficiente la guía turística al uso con lugares que ver, donde dormir y comer y prefieran –más flâneurs que turistas– usar los libros y los mapas de Aventuras Literarias como única brújula. En definitiva, qué importa que realidad y ficción se mezclen cuando hablamos de viajar si el viaje es poner el dedo en el mapa y desear ser otros.



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