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lunes, 25 de noviembre de 2024

Viajes. Las colisiones con barcos ponen en riesgo el futuro de las ballenas

Aunque la caza comercial de ballenas desapareció en la mayor parte del mundo hace más de dos décadas, las actividades humanas siguen representando un peligro persistente para estos majestuosos mamíferos marinos. Entre las amenazas más insidiosas se encuentran las colisiones directas con embarcaciones, un problema que afecta gravemente a las poblaciones de ballenas en todo el mundo. 

Un estudio reciente ha mapeado los movimientos de cuatro especies de ballenas distribuidas globalmente a partir de 435.000 registros, relacionándolos con datos de actividad marítima. Los hallazgos son alarmantes: la actividad naviera cubre el 92% de los rangos de estas especies, y menos del 7% de las áreas de alto riesgo cuentan con estrategias de gestión para prevenir colisiones.

El peso del tráfico marítimo en los ecosistemas oceánicos

El transporte marítimo es una industria colosal que moviliza el 90% de los bienes comercializados a nivel mundial. Desde 1992, el tráfico de embarcaciones se ha cuadruplicado, y se proyecta que esta cifra se triplique para 2050 debido al auge del comercio global

Pero este crecimiento tiene un alto coste ambiental: las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo representan el 2.89% del total mundial, igualando a la industria aérea. Además, la contaminación química y acústica, la propagación de especies invasoras y las alteraciones en el comportamiento de la vida marina son algunos de los impactos más notorios.

 

Entre estos problemas, las colisiones con ballenas destacan como una de las consecuencias más devastadoras. Las ballenas, fundamentales para la salud de los ecosistemas marinos, desempeñan un papel crucial en la transferencia de nutrientes y la regulación de las redes tróficas

Sin embargo, las poblaciones de muchas especies permanecen gravemente reducidas en comparación con sus números históricos, y los choques con barcos amenazan con detener su recuperación.

Un análisis global: riesgos invisibles y medidas insuficientes

Gracias a avances tecnológicos recientes, como los datos de sistemas de identificación automática (AIS, por sus siglas en inglés) y la modelización de distribución de especies, ahora es posible mapear con mayor precisión las áreas de riesgo de colisiones. 

El estudio citado ha empleado estas herramientas para identificar los puntos críticos de colisión en todo el mundo, revelando patrones preocupantes: más del 15% de los océanos del planeta tiene niveles de riesgo comparables a regiones como el Ecosistema de la Corriente de California, conocida por tasas de mortalidad de ballenas que superan los límites legales.

Los puntos críticos no solo se concentran en áreas costeras, como el Mediterráneo, el Pacífico Norte y el Atlántico Norte, sino también en regiones de mar abierto, como los alrededores de las Azores. Sorprendentemente, menos del 3% del océano necesitaría gestión adicional para cubrir estos puntos críticos, una inversión relativamente modesta para un impacto potencialmente significativo.

 

Una ballena yace sin vida en la proa de un buque de carga en el puerto de Oakland, después de una colisión entre el cetáceo y la embarcación.

En los puntos críticos compartidos por varias especies, como el Océano Índico y el Pacífico Occidental, las medidas de mitigación podrían ser especialmente eficaces. Reducir la velocidad de las embarcaciones o redirigir sus rutas son soluciones conocidas, pero su implementación aún es limitada.

Hacia una coexistencia sostenible: el futuro de las ballenas y los océanos

El estudio también destaca que las ballenas no solo se enfrentan a riesgos por colisiones, sino que están expuestas a otros impactos derivados del transporte marítimo, como la contaminación acústica. Estas amenazas requieren una cooperación multinacional para implementar estrategias que trasciendan las fronteras jurisdiccionales y protejan a estas especies migratorias.

El desafío ahora radica en equilibrar las demandas de una industria en constante expansión con la necesidad urgente de conservar los ecosistemas marinos. Las ballenas, además de su importancia ecológica, tienen un profundo valor cultural y económico para las comunidades costeras de todo el mundo. Protegerlas no es solo una cuestión ambiental, sino también un compromiso ético hacia un futuro donde la coexistencia con la naturaleza sea posible.



via Sergio Parra https://ift.tt/4fgDlJx

lunes, 18 de noviembre de 2024

Viajes. 20 años de la mayor expedición de España a la Antártida

Las grandes expediciones a lugares remotos parecen ser cosa de países como Reino Unido, Estados Unidos o Noruega. No obstante, España también cuenta con logros en este sentido, que raras veces se difunden adecuadamente. Uno de ellos fue una expedición antártica llevada a cabo hace 20 años.

A finales de 2004, un grupo de 120 profesores y científicos españoles protagonizó la mayor expedición nacional a la Antártida realizada hasta el momento. No se trataba de una estancia en alguna de las dos bases que España tiene en el continente helado.

El objetivo era explorar la región a lo largo de 500 kilómetros. El suceso pasó desapercibido para el gran público. Pero al cumplirse su vigésimo aniversario, cabe recordar sus principales logros y describir algunas experiencias vividas en esta aventura apasionante.

Todo empezó cuando, a comienzos de 2004, la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT), organización que aglutina a profesores de Geología de diversos niveles educativos, propuso llevar a cabo esta expedición durante dos semanas con fines científicos y didácticos. La dirección del proyecto estuvo a cargo de su entonces presidente, el profesor de Geología de la Universidad Complutense de Madrid Francisco Anguita.

Una Experiencia para compartir

No sería la primera vez que la AEPECT organizaba un viaje de tales características. En 1996 y 1998 se materializaron otros similares en Islandia y Australia-Nueva Zelanda, respectivamente. Conocer y estudiar in situ lugares de interés geológico, a escala planetaria, otorgaba a sus participantes valiosas herramientas científicas y didácticas para trasladar a las aulas.

Organizar una expedición así no fue tarea fácil. La logística implementada necesitó una coordinación milimétrica para ajustar fechas, vuelos, permisos y equipos. Tras unos días de aclimatación en la Patagonia argentina, los dos grupos expedicionarios partieron en turnos separados desde el puerto de Ushuaia a bordo de un antiguo barco de guerra estadounidense, reconvertido en buque de exploración polar.

A partir de ese día, las experiencias vividas fueron similares a visitar un planeta situado a muchos años luz de la Tierra.

La primera de ellas fue atravesar el aterrador pasaje de Drake: mil kilómetros de aguas oceánicas con olas descomunales, ligadas al único anillo marino latitudinal donde no hay tierra firme y que une el cabo de Hornos con la península Antártica. El barco se movía a lo largo de tres ejes diferentes, a menudo de modo simultáneo. En los dos días de travesía, apenas se pudo dormir y los mareos eran habituales.

Bahía Paraíso, en la Península Antártica.

Paisajes imposibles

Los integrantes del segundo grupo expedicionario pusimos por primera vez pie en el continente blanco el 31 de diciembre de 2004, concretamente en la isla 25 de mayo (King George), situada en el archipiélago de las Shetland del Sur.

Ya en tierra, las sorpresas se encadenaban una tras otra: cementerios de ballenas a pie de playa, pingüinos que saludaban sin temor e inefables paisajes de hielo y roca que componían una danza irreal.

El campamento base era nuestro barco y desde él se llevaron a cabo trece desembarcos mediante lanchas zodiac a otros tantos enclaves, a lo largo de una ruta de 270 millas náuticas, llegando a superar los 65º de latitud sur en la isla Petermann.

Algunos de los desembarcos más recordados tuvieron lugar en isla Decepción, una caldera volcánica activa donde se halla la base española Gabriel de Castilla, que tuvimos la suerte de visitar; bahía Paraíso y puerto Neko, ya en la propia península Antártica, y la isla Wiencke. En esta última, una intensa tormenta de nieve obligó a regresar al barco a toda velocidad, tras visitar una pequeña base británica.

Sería interminable relatar tantas y tan maravillosas experiencias vividas durante aquellos días. Hubo oportunidad de estudiar formaciones geológicas que se remontan a muchos millones de años atrás, cuando la Antártida se hallaba en zonas tropicales y albergaba bosques y dinosaurios.

Estrecho de Lemaire, Península Antártica.

Nos asombramos ante paisajes glaciares únicos y unas condiciones climáticas inigualables, donde apenas había dos horas de noche. El aire era tan puro que entraba en los pulmones de un modo nunca experimentado.

En ocasiones, el sempiterno cielo nuboso se despejaba para ofrecer colores y texturas del mar imposibles bajo el sol, mientras focas, ballenas y leones marinos mostraban su lado más amable. Todo era apabullante, todo era mágico.

Efectos del cambio climático

Se registró un extraordinario catálogo de rocas graníticas, volcánicas y metamórficas, testigos de la dilatada y compleja historia geológica de este continente. También se comprobaron los efectos del calentamiento global a través de temperaturas que raras veces bajaban de tres grados centígrados sobre cero.

Además, se documentó el retroceso en los frentes glaciares costeros y se pudo constatar la presencia de pequeñas plantas vasculares en zonas de playa.

Una vez completada la expedición con éxito, cada participante intentó compartir aquellas experiencias y conocimientos con su alumnado, así como impartiendo conferencias en sus localidades de residencia. El efecto fue multiplicador y, gracias a todo aquello, miles de personas pudieron aprender sobre la Antártida en boca de los que tuvimos la inmensa fortuna de haberla visitado.

Veinte años después, bajo la perspectiva que otorga el tiempo, todo aquello se antoja como algo único, una proeza realizada por personas entusiastas, que marcó sin estridencias y sin titulares de primera plana una de las mayores gestas realizadas en la exploración antártica española. The Conversation

José Manuel García Aguilar, Profesor Colaborador, Áreas de Paleontología y Estratigrafía, Universidad de Málaga

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.



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Viajes. Una estructura submarina similar a un volcán sorprende a los científicos

En las gélidas aguas del Océano Ártico, un equipo de científicos a bordo del rompehielos Healy, de la Guardia Costera de Estados Unidos, ha realizado un descubrimiento que arroja luz sobre los misterios ocultos bajo el océano. 

A 1.600 metros de profundidad y a lo largo de la costa de Alaska, han identificado lo que parece ser un enorme volcán submarino. Este hallazgo, realizado durante una misión cartográfica, no solo deslumbra por su magnitud, sino también por las pistas que ofrece sobre los secretos del lecho marino en una de las regiones menos exploradas del planeta.

Lo que hace aún más intrigante este descubrimiento es la detección de una posible columna de gas emanando desde esta formación, elevándose hacia la superficie. Según los expertos, este fenómeno no representa un riesgo para las personas o la navegación, pero amplifica el interés científico sobre la dinámica del fondo marino en esta área.

Un esfuerzo conjunto para desentrañar los secretos del Ártico

El proyecto, que reunió a múltiples instituciones como la Fundación Nacional de Ciencias (NSF), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), y la Universidad de New Hampshire, tenía como objetivo mapear zonas inexploradas del Ártico. Durante la primera fase de esta misión, la tripulación del Healy descubrió esta estructura volcánica que se eleva unos 500 metros desde el lecho marino. Este tipo de formaciones, aunque inusuales, brindan información clave sobre los procesos geológicos que moldean el paisaje submarino.

La misión no se limitó al descubrimiento de esta estructura. Los equipos científicos combinaron investigaciones multidisciplinarias, desde el análisis de plumas de gas hasta la recopilación de datos batimétricos precisos, esenciales para garantizar la navegación segura en estas aguas remotas. Estas actividades forman parte de un esfuerzo más amplio para establecer rutas marítimas seguras a lo largo del corredor costero de Alaska, en el marco del estudio de acceso portuario conocido como AACPARS.

El rompehielos Healy de la Guardia Costera de EE.UU. realiza maniobras frente a la costa de Nome, Alaska, en otoño de 2024.

Fomentando una nueva generación de exploradores del Ártico

El rompehielos Healy no solo sirve como una plataforma para la investigación avanzada, sino también como un centro de capacitación para jóvenes científicos polares. Durante la segunda fase de la misión, diez investigadores en etapas iniciales de sus carreras participaron en actividades de aprendizaje práctico, desarrollando habilidades en liderazgo y coordinación de misiones científicas en alta mar.

Este esfuerzo educativo, respaldado por la NSF, subraya la importancia de preparar a futuros líderes en la exploración polar, especialmente en un momento en que el interés por el Ártico está en aumento debido a los efectos del cambio climático y el deshielo acelerado.

Un nuevo capítulo en la exploración polar

El Healy, diseñado específicamente para afrontar los desafíos únicos del Ártico, continúa destacándose como una herramienta muy importante para el avance del conocimiento en estas latitudes extremas. Según el capitán Michele Schallip, comandante del Healy, la misión no solo refuerza la seguridad en la navegación, sino que también fomenta la colaboración científica global. 

La combinación de descubrimientos científicos y el entrenamiento de la próxima generación de investigadores refuerza el papel central del Healy en la exploración de esta región estratégica. Este reciente hallazgo, un volcán oculto en las profundidades del Ártico, marca el inicio de lo que promete ser una nueva era de descubrimientos en una de las últimas fronteras del planeta.



via Sergio Parra https://ift.tt/3Gyripd

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Viajes. Los expertos advierten por el riesgo microbiológico tras la DANA

Ha pasado una semana de la catástrofe de la DANA que arrasó parte de la Península Ibérica. Una semana que, para cientos de miles de personas, ha sido con diferencia la peor de sus vidas. Estas personas han observado impotentes cómo la fuerza del agua arrastraba a conocidos, amistades, familiares y recuerdos de toda una vida y los convertía en un amasijo de barro y lodo.

La magnitud del desastre ha sido tal que, a pesar de los esfuerzos de miles de voluntarios y de la ayuda de las unidades de emergencia, muchas calles y caminos siguen impracticables y, a pesar de que las lluvias ya han vuelto a la normalidad, cientos de garajes, puentes y depresiones del terreno siguen inundadas.

Tras una semana en el agua estancada, los microorganismos patógenos han comenzado a alcanzar niveles peligrosos para la salud de los voluntarios y trabajadores. Los más preocupantes, según los expertos, serían Clostridium tetani, Salmonella typhi, Escherichia coli, las bacterias del género Leptospira y, en menor medida, Legionella spp.

Estos microorganismos pueden provocar enfermedades como el tétanos, la leptospirosis, gastroenteritis bacterianas, neumonías o hepatitis del tipo A. Algunas de estas enfermedades tienen tiempos de incubación de más de una semana, por lo que las personas infectadas pueden no caer enfermas hasta varios días después del contacto.

Por ello, las autoridades sanitarias piden a los voluntarios y profesionales en el terreno el uso de ropa de manga larga, guantes, mascarillas y que maximicen la higiene a la hora de comer y beber. También advierten del riesgo de tocarse la cara o las mucosas con los guantes sucios, ya que algunos de estos microorganismos únicamente necesitan muy pocos individuos para provocar una infección.

Además, insisten que, en caso de producirse cualquier lesión, dejen las labores de limpieza y se centren en desinfectar la herida primero mediante jabón y luego aplicando agua oxigenada o cualquier antiséptico en spray. Como reza la frase, en caso de catástrofe, lo más importante es protegerse a uno mismo para poder proteger a los demás.

Coordinando la asistencia sanitaria en una emergencia

Estas directrices van sobre todo dirigidas a la población general, nos cuenta Paula García Notario, médico de urgencias y del Servicio de Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana (SESCV) en una entrevista telefónica. Pero aun llevando el máximo cuidado, es inevitable que algunas de las personas que se encuentran en el terreno enfermen o sufran lesiones. El barro de las calles es muy resbaladizo, y, las caídas, habituales. Esto, sumado a la presencia de cristales, trozos de metal y otros objetos afilados ha provocado que varias decenas de personas hayan tenido que ser atendidas en distintos puntos de atención sanitaria habilitados en la zona.

Paula, a través de sus redes sociales “En la puerta de urgencias”, explica que algunos de estos puntos se encuentran en la zona cero de la catástrofe, donde se han habilitado puntos de asistencia sanitaria en locales normalmente empleados para otros usos. En el caso en que no se haya podido encontrar un lugar adecuado, se han habilitado rutas para derivar a otros pueblos y puntos de asistencia alternativos. En estos refugios, se pueden encontrar tanto a los médicos asignados, como voluntarios, que proceden de toda la comunidad para ayudar a los pacientes.

Las autoridades sanitarias insisten en el uso de ropa de manga larga, guantes, mascarillas y que maximicen la higiene a la hora de comer y beber.

En algunos puntos especialmente afectados por la riada, las carreteras y caminos todavía son impracticables para las ambulancias, por lo que necesitan del apoyo de vehículos todoterreno para garantizar la asistencia sanitaria. Es por esto que en la actualidad se están coordinando con otros servicios de emergencia desplegados en la zona que disponen de ese tipo de vehículos mucho más robustos y preparados para salvar los obstáculos del camino.

¿una epidemia en ciernes?

Como nos explica Adrian Aginagalde, especialista en medicina preventiva y salud pública, el riesgo de epidemia es bajo, aunque conviene monitorizar con cautela la situación. En la actualidad, considera que el riesgo al que más se exponen los voluntarios serían las infecciones por tétanos en heridas sufridas en labores de desescombro. Afortunadamente, la vacuna contra el tétanos está incluida en el calendario de vacunación de todas las comunidades españolas, por lo que la mayoría de la población está protegida de los casos graves de la enfermedad.

Otro riesgo sería la exposición a las aguas contaminadas con Leptospira, S. typhi o E. coli, que podrían provocar leptospirosis (una infección sistémica) o casos graves de gastroenteritis. También es posible la infección por Legionella, que se transmite a través de aerosoles y provoca neumonías graves. Sin embargo, explica Adrian, es muy complicado que se produzca una epidemia con algunas de estas enfermedades, ya que tienen largos periodos de incubación y, en muchas ocasiones, los enfermos son asintomáticos o no contagiosos.

Estas conclusiones se recogen de otros episodios similares vividos en inundaciones en nuestro país, como la ocurrida en Bilbao en 1983, donde muchas de las personas que se sumergieron en las aguas contaminadas estuvieron expuestas y padecieron leptospirosis.

La buena noticia es que por el momento se descarta la aparición de brotes de enfermedades epidémicas trasmisibles por cadáveres, como el cólera, tifus o la peste. Estas enfermedades todavía están muy presentes en la mente popular por los estragos que causaron antaño, pero afortunadamente hace décadas que no se detectan en España. Por tanto, sería muy complicado que apareciesen estos microorganismos en las aguas estancadas, ya que para ser trasmisibles, las personas tendrían que haber fallecido a causa de alguna de estas enfermedades.

Por tanto, como apuntan ambos profesionales, se espera un gran repunte en tétanos y enfermedades gastrointestinales entre los voluntarios, enfermedades que tienen poca probabilidad de convertirse en una epidemia. Aún con esto, Adrian destaca la importancia de llevar una vigilancia sindrómica de la catástrofe, es decir, de los síntomas que puedan sufrir las personas de las zonas afectadas, ya que hay muchas variables a controlar para minimizar los riesgos. Sin embargo, la baja probabilidad de epidemia no quiere decir que haya que descuidarse, sino todo lo contrario. Para poder seguir trabajando en las labores de limpieza, lo más importante es seguir las recomendaciones de los servicios sanitarios y protegerse a uno mismo.

En caso de contacto con el barro, se recomienda aplicar agua limpia y jabón, y posteriormente, limpiar con gel hidroalcohólico para asegurar la desinfección.

Cómo protegerse como voluntario

A pesar de las mascarillas y guantes, es muy probable que al barrer, al palear, o al mover objetos voluminosos se pueden producir pequeñas gotículas o manchas de barro que caigan fuera de las zonas protegidas. En estos casos, lo ideal es limpiar la zona lo antes posible. Para ello se puede aplicar agua limpia y jabón, y posteriormente, limpiar con gel hidroalcohólico para asegurar la desinfección.

Además, hay que evitar las situaciones de riesgo en la medida de lo posible. Es decir, alejarse de lugares inestables, posibles desprendimientos, y zonas inundadas que puedan esconder socavones profundos, los equipos profesionales cuentan con protocolos para realizar esas labores de forma segura.

También es necesario tomarse un descanso cuando sea necesario. Según pasan los minutos y tenemos menos energía, tendemos a descuidar más lo que ocurre en nuestro entorno. Por tanto, el agotamiento físico y mental pueden ser un factor de riesgo, ya que nos puede llevar a cometer errores que, en estos casos, puede acabar en una lesión.

Una vez finalizada la limpieza, es imprescindible deshacerse de todo el equipo desechable en las zonas habilitadas y, una vez en casa, lo ideal sería lavar la ropa embarrada en una lavadora únicamente destinada a esas prendas utilizado con agua a 60ºC para acabar con la mayoría de patógenos. De este modo minimizaremos los riesgos de infectarnos nosotros o a nuestros seres queridos.



via Daniel Pellicer Roig https://ift.tt/0cbqOGk

viernes, 1 de noviembre de 2024

Viajes. ¿Una nueva domesticación? Así está cambiando el carácter de los perros con la vida moderna

La relación entre los perros y los humanos se remonta a hace miles de años y ha sido, posiblemente, la mayor historia de cooperación entre especies que haya existido. Nuestros antepasados proporcionaron a los de los perros comida segura a cambio de su ayuda en la caza y, con el tiempo, les llegaron a confiar el cuidado de sus rebaños, que en otra época habrían sido presas fáciles.

Esta relación modeló el carácter de los perros de un modo primordial, que se mantuvo inmutable durante milenios. Y así, durante gran parte de la historia de la humanidad, los perros han asumido básicamente dos papeles: cazadores y guardianes. Esto requería perpetuar una serie de rasgos de comportamiento, como el impulso de presa – es decir, el instinto cazador – o la actitud defensiva hacia los extraños.

Pero ahora este rol está cambiando y, con él, también cambian las expectativas de lo que la gente espera de un perro. Rasgos de comportamiento que antiguamente eran deseables han dejado de serlo e incluso son vistos como un problema. La gente que quiere una mascota ya no busca un perro que ladre ante cualquier extraño, que tenga una actitud defensiva o que ataque a los animales que no conoce.

Una tercera ola de domesticación

Brian Hare, profesor de antropología evolutiva en la Universidad de Duke, y Vanessa Woods, gerente del programa Duke Puppy Kindergarten, exploran este tema en su libro Puppy Kindergarten: The New Science of Raising a Great Dog (“Guardería de perros: La nueva ciencia de criar a un gran perro”). En él, exponen cómo los perros modernos están mostrando adaptaciones biológicas y cognitivas que les permiten encajar mejor en el mundo contemporáneo.

Los autores hablan de tres olas de domesticación. La primera correspondería al tiempo en el que los lobos salvajes empezaron a convertirse en perros: en aquel momento, los humanos los seleccionaban en base a su docilidad y sus habilidades para el rastreo y la caza, ya que estas eran necesarias para su papel de apoyo a los cazadores y de cuidado de los rebaños.

La segunda ola se situaría después de la Revolución Industrial y corresponde al momento en el que los perros empezaron a tener el papel de mascotas. Entonces el énfasis dejó de estar en sus habilidades y pasó a centrarse en su aspecto, ya que inicialmente solo los ricos podían permitirse tener mascotas y estas se convirtieron en un símbolo de estatus. Así nacieron muchas de las razas que hoy conocemos.

Ahora, Hare y Woods defienden que estamos ante una “tercera ola de domesticación”, ya que los perros están respondiendo a las nuevas exigencias de la vida moderna desarrollando características estrechamente relacionadas con la inteligencia social: en su rol de mascotas se espera que se comporten de una forma muy distinta a como han sido durante la mayoría de su historia, cuando su papel era proteger el ganado o las casas de sus dueños.

Su nuevo papel prioriza la relación amigable con las personas y con otros animales. En cierto modo es un regreso a los orígenes, cuando lo que más se valoraba en los perros eran aspectos de su carácter. La diferencia es que ahora no están enfocados al utilitarismo, sino a la vida en sociedad, y además afrontan nuevos retos derivados de los cambios en el estilo de vida de las personas.

Un cambio de paradigma

En lo que se refiere a nuestra relación con los perros, lo que más nos diferencia de las generaciones pasadas es la cantidad de actividades que realizamos con ellos. Esto implica desarrollar una serie de habilidades cognitivas enfocadas a la inteligencia emocional y social. Ahora, por ejemplo, se valora mucho que sean sociables con otros perros y también con otras mascotas, como gatos o conejos.

Este cambio afecta incluso al lenguaje, ya que un perro que reaccione agresivamente hacia otros se denomina “reactivo”, cuando en otros tiempos este comportamiento era considerado normal e incluso deseable, por su papel de guardián. En cambio ahora es un problema de corregir, no solo porque limita la capacidad de realizar actividades con sus cuidadores, sino también porque puede poner en riesgo a las mascotas de otras personas en espacios compartidos, como el veterinario o el transporte público.

Otro cambio importante que se ha producido en nuestra relación con los perros afecta especialmente a aquellos entrenados como animales de servicio, como perros guía, de rescate o de terapia. Para estos trabajos deben aprender y memorizar instrucciones y patrones de conducta muy complejos. El ejemplo más claro son los perros guía, que deben aprenderse diversas rutas, asociarlas a una instrucción (“a la farmacia”) y estar atentos a señales que para ellos no deberían significar nada, como los semáforos o los pasos de peatones.

Finalmente, los autores destacan el cambio que supone para nuestros compañeros la progresiva tendencia hacia la vida urbana en las últimas décadas. Durante la mayor parte de nuestra historia compartida, los perros han tenido un acceso notable a espacios abiertos, ya sea porque sus dueños vivían en el campo o porque eran animales de trabajo. Generalmente, la gente que vivía en las ciudades era o lo bastante rica como para que siempre hubiera alguien en casa - ya fuese la mujer que no trabajaba o el servicio doméstico - o demasiado pobre para poder permitirse tener perro.

Ahora, en cambio, muchas mascotas deben pasar largas horas en casa mientras sus cuidadores trabajan y en esta situación se espera que no ladren ni causen destrozos. Incluso cuando salen, al vivir en la ciudad, hay espacios en los que deben ir con correa. Y, si bien cada vez son más las empresas que permiten a sus trabajadores llevar el perro a la oficina, este debe aprender a comportarse en un ambiente de trabajo.

Hare y Woods sostienen que estamos viviendo una época de “selección por comportamiento” que en pocos años moldeará el carácter de los perros en general, haciéndolos animales más amigables con los extraños y refinando su inteligencia social. Y no solo como mascotas: la demanda creciente de terapias asistidas con animales hará que cada vez sean mejores en este papel que combina aspectos del perro-mascota y el perro de trabajo. La idea de que el perro es el mejor amigo del hombre nunca había estado tan vigente como ahora.



via Abel G.M. https://ift.tt/MQohdxl

domingo, 27 de octubre de 2024

Viajes. La línea imaginaria entre 2 continentes que los animales "no pueden cruzar"

Imagínate que, tal y como se crean líneas imaginarias para separar países –las fronteras políticas– esos mismos bordes también separasen sus ecosistemas. Pues bien, ese tipo de línea existe y se conoce como línea de Wallace, un tipo de límite imaginario que separa a Asia de Oceanía, tanto política como biológicamente. No obstante, muchos rumores se han cernido sobre ella a lo largo de los años, transformándola en algo mucho mayor de lo que realmente es. Pero ¿por qué tanto misterio a su alrededor? ¿Qué tiene de especial esta frontera que parece dividir dos mundos completamente diferentes en cuanto a flora y fauna?

Pues bien, a lo largo del tiempo, muchas personas han creído que esta línea es más que una simple demarcación en el mapa: algunos aseguran que las especies animales no pueden cruzarla. La idea ha llegado a tomar tintes casi místicos, como si una fuerza invisible impidiera a las criaturas pasar de un lado al otro. Pero ¿es realmente así?

¿QUÉ ES LA LÍNEA DE WALLACE?

La línea de Wallace lleva el nombre del naturalista británico Alfred Russel Wallace, quien en el siglo XIX se dedicó a explorar las islas del sudeste asiático y Oceanía. Mientras viajaba por la zona, observó algo curioso: a un lado de esta línea imaginaria, las especies animales y vegetales eran típicamente asiáticas, mientras que, al otro lado, se parecían más a las que uno podría encontrar en Australia.

Por ejemplo, en las islas al oeste de la línea, como Borneo o Bali, se pueden encontrar tigres, elefantes y primates como los orangutanes. En cambio, cruzando al este, en islas como Lombok o Nueva Guinea, es más común ver canguros, casuarios o especies de marsupiales, animales más propios de Australia. Este notable cambio en las especies en regiones que están relativamente cerca llevó a Wallace a preguntarse: ¿qué está separando a estos dos mundos?

La explicación se encuentra en la historia geológica de la región. Asia y Oceanía estuvieron alguna vez conectadas por puentes de tierra durante los períodos de glaciación, lo que permitió que las especies migraran y se expandieran. Sin embargo, con el paso del tiempo y la elevación de los mares, esos puentes desaparecieron, dejando a las islas aisladas y a las especies evolucionando de manera independiente. Así, la línea de Wallace se convirtió en un reflejo de esa separación geológica y biológica entre Asia y Oceanía.

En rojo, la línea de Wallace

“LA BARRERA INFRANQUEABLE”

Con el tiempo, la línea de Wallace no solo se convirtió en un punto de referencia científica, sino que también dio pie a todo tipo de mitos y creencias. Una de las ideas más populares es que esta línea es una especie de "barrera mágica" que los animales no pueden cruzar. En este sentido, se ha llegado a decir que ningún animal es capaz de pasar de un lado al otro de manera natural, como si hubiera una especie de muro invisible que lo impidiera.

Esta creencia tiene algo de verdad, pero también mucho de exageración. Lo cierto es que, en muchos casos, las especies no cruzan la línea de Wallace, pero no porque exista alguna fuerza sobrenatural que lo evite. El motivo es mucho más simple: hay océano de por medio, y en algunos lugares las corrientes marinas son lo suficientemente fuertes como para hacer que sea imposible que los animales pasen de un lado a otro de manera natural.

Imaginemos un animal terrestre en una de las islas cercanas a la línea de Wallace, como un tigre o un elefante. Para ellos sería extremadamente complicado cruzar el mar hacia las islas que están del otro lado, ya que no pueden nadar largas distancias, y menos aún en aguas abiertas con fuertes corrientes. Lo mismo sucede con especies más pequeñas, como algunos tipos de mamíferos o aves. Aunque algunas aves sí son capaces de volar largas distancias, muchas simplemente no lo hacen porque no tienen los medios biológicos o las rutas de migración necesarias.

Retrato de Alfred Russel Wallace tomado en 1985.

Además, las diferencias en los hábitats entre un lado y otro también juegan un papel importante. Las especies de cada lado de la línea han evolucionado para adaptarse a sus propios entornos. Por ejemplo, los marsupiales en Oceanía se han adaptado a los ecosistemas específicos de Australia y las islas circundantes, mientras que los grandes mamíferos en Asia han hecho lo propio en su territorio. Por lo tanto, aunque la línea de Wallace no es una barrera física insuperable, es una combinación de factores naturales, como el mar y la evolución, lo que impide que las especies se mezclen libremente entre ambos lados.

REALIDAD VS MITO

Sin embargo, esa fascinación por la línea de Wallace y la creencia de que los animales no pueden cruzarla ha hecho que muchos la vean como algo casi místico. Pero, como hemos visto, no se trata de magia, sino de, simplemente, ciencia. Las corrientes oceánicas, las distancias y los ecosistemas actúan como barreras naturales para la migración de especies entre Asia y Oceanía. No obstante, esto no significa que la línea sea infranqueable en todos los casos. Hay excepciones. A lo largo de la historia, algunas especies han logrado cruzar esta barrera natural, ya sea por medios naturales o por intervención humana.

Por ejemplo, algunos investigadores han encontrado que ciertas aves y reptiles sí han cruzado la línea de Wallace en algún momento, aunque son casos raros. Además, en tiempos modernos, la intervención humana ha cambiado las reglas del juego, con especies que han sido transportadas a nuevos territorios, a menudo con consecuencias desastrosas para los ecosistemas locales. Hay que tener en cuenta que este tipo de migraciones forzadas por el ser humano rompe con la evolución natural que ha ocurrido durante millones de años.



via Noelia Freire https://ift.tt/Umyj7aH

jueves, 12 de septiembre de 2024

Viajes. Thorin, el neandertal cuyo linaje vivió aislado durante milenios

El relato predominante de cómo surgió la humanidad parecía bastante sencillo: en Europa, los últimos neandertales se retiraron cuando los Homo sapiens empezaron a llegar al continente hace entre 40.000 y 45.000 años.

Se pensaba que los neandertales formaban parte de una única población genéticamente homogénea, repartida por España, Francia, Croacia, Bélgica y Alemania. Los estudios genéticos apoyaban esta idea, sugiriendo una población uniforme que acabaría cediendo el paso a los recién llegados, los Homo sapiens.

En pocos milenios –hace entre 45.000 y 42.000 años–, la breve cohabitación de estas dos especies en Europa terminó con la sustitución de los neandertales. La explicación era elegante y sencilla, quizá demasiado.

Un nuevo linaje de neandertales

Nuestra investigación publicada en Cell Genomics el 11 de septiembre complica este panorama, revelando que no hubo uno, sino al menos dos linajes de neandertales, tras un análisis genético de restos corporales hallados en la cueva de Mandrin, al sureste de Francia.

El estudio publicado, que codirijo con Tharsika Vimala y Martin Sikora, expertas en genética de poblaciones de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), así como con Andaine Seguin-Orlando, paleogenómica de la Universidad de Toulouse, es la culminación de casi diez años de investigación que han llevado al descubrimiento del primer cadáver neandertal de Francia desde 1978.

Hemos decidido llamarlo Thorin en honor a los escritos de J.R.R. Tolkien, ya que Thorin fue uno de los últimos reyes enanos de su obra. Se cree que el Thorin de la cueva de Mandrin es uno de los últimos neandertales.

Es uno de los ocupantes recientemente encontrados en la cueva de Mandrin. Descubrimos sus primeros dientes en 2015, tirados en el suelo a la entrada de la cueva, apenas cubiertos por unas hojas. Aunque al principio los dientes estaban expuestos, al estar incrustados en arena frágil la excavación fue delicada. El más mínimo roce podía desplazar los valiosos restos, lo que dificultaba determinar su posición exacta en el suelo.

Como jefe de investigación de la cueva de Mandrin, decidí que procediéramos a excavar el cuerpo con pinzas. Grano a grano, trabajamos concienzudamente, cada uno durante dos o tres meses; un proceso que ha durado nueve años y aún continúa.

Este hercúleo esfuerzo sobre el terreno permitió recuperar los restos más diminutos, que fueron cuidadosamente documentados en sus posiciones originales. Mediante cartografía tridimensional, el equipo ha reconstruido la ubicación exacta de los restos en el suelo.

Conocer a Thorin

Hasta ahora se han descubierto 31 dientes (Thorin tenía 34 y representa el primer neandertal encontrado con molares surnumerarios), además de la mandíbula, fragmentos del cráneo, falanges y miles de huesos diminutos. El proceso de excavación aquí requiere una paciencia notable; tras nueve años de esfuerzo, solo hemos conseguido despejar una pequeña ventana de unos 50 cm por 30 cm de ancho. Es probable que en los próximos años vayan apareciendo poco a poco numerosos restos de este mismo cuerpo.

Nuestro estudio demuestra que la población de Thorin divergió significativamente de otros neandertales de Europa durante más de 50.000 años. Al contrario de la mayoría de los neandertales tardíos, que muestran homogeneidad genética, el linaje de Thorin permaneció genéticamente diferenciado desde hace 105.000 años hasta su extinción.

Esto sugiere la siguiente pregunta: ¿cómo pudieron las poblaciones humanas permanecer aisladas durante decenas de miles de años, a pesar de vivir a una distancia de dos semanas a pie unas de otras? Este es el reto que nos plantea Thorin. Procesos evolutivos, culturales y sociales que parecen inimaginables si tratamos de aplicarlos a las poblaciones sapiens, tal y como las entendemos a través de la antropología cultural, la historia y la arqueología.

Algo parece diferenciar profundamente las formas de ser en el mundo de neandertales y sapiens, algo mucho más profundo que meras cuestiones culturales o territoriales. Nos enfrenta directamenteal enigma de los neandertales y, muy posiblemente, a nuestra propia incapacidad para comprender a estas antiguas especies.

Los compañeros de Thorin y otros fantasmas

Sorprendentemente, descubrimos que Thorin no es el único de su linaje, ya que los análisis genéticos revelan vínculos con otro neandertal descubierto a más de 1 700 kilómetros de distancia, en Gibraltar. Se creía que este individuo, apodado Nana, vivió hace entre 80.000 y 100.000 años.

Sin embargo, el estudio publicado en Cell Genomics revela que Nana y Thorin vivieron durante el mismo periodo: dentro de los últimos milenios de existencia de su especie. Esta estrecha proximidad genética sugiere que pertenecían a la misma población de neandertales tardíos, una población que ya no tendría intercambios con los neandertales europeos clásicos después del milenio 105 y hasta su sorprendente extinción hace 42.000 años.

Nuestro estudio también sugiere la existencia de un linaje neandertal “fantasma”: otra población que vagaba por Europa en la misma época, pero que sigue siendo desconocida. Sabemos que no pertenecían ni a los neandertales clásicos ni a la población de Thorin. La genética es capaz de identificar momentos en los que los antepasados de Thorin pudieron intercambiar episódicamente genes con estas poblaciones fantasma que siguen siendo en gran medida una incógnita para la arqueología y la genética.

Comienza entonces a emerger lentamente una historia fascinante en la que el neandertal no es un bloque monolítico, sino que está representado por diferentes poblaciones que, sin embargo, solo desarrollaron intercambios raros (y a veces inexistentes) entre ellas.

Reescribiendo todo lo que sabemos sobre la humanidad primitiva

Las revelaciones de linajes adicionales de neandertales son el último descubrimiento que nos lleva a replantearnos radicalmente nuestra comprensión de la humanidad primitiva.

En 2022, tras 32 años de investigación arqueológica, nuestro equipo ya había revelado la existencia de una primera migración sapiens a territorio europeo entre 10.000 y 12.000 años antes de las primeras migraciones previamente reconocidas.

Al año siguiente, publicamos tres artículos que cuestionaban nuestras concepciones sobre este momento singular de la historia humana, redefiniendo no solo la llegada de estas poblaciones, sino también que dominaban una tecnología avanzada como el arco y la flecha, rastreando sus pasos hasta el Levante mediterráneo y proponiendo una profunda redefinición de toda la estructura histórica de este periodo único de la historia europea.

El último descubrimiento de los restos de Thorin, que empecé a desvelar en El neandertal desnudo, plantea innumerables preguntas. ¿Murió el neandertal como los dinosaurios tras una convulsión natural que se llevó por delante todo su mundo? Para explicarlo, han florecido en los últimos años teorías relacionadas con el cambio climático, las explosiones volcánicas, la radiación cósmica y las epidemias devastadoras. Para entender quesapiens sustituya a los neandertales, debemos, ante todo, entender qué era neandertal. Y qué es sapiens. Y estoy convencido de que la naturaleza de ambas criaturas se nos escapa profundamente.

La investigación continúa y, a medida que se hacen más descubrimientos, la historia no hace más que volverse más compleja.The Conversation

Ludovic Slimak, Archéologue, penseur et chercheur au CNRS, Université de Toulouse III – Paul Sabatier

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.



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jueves, 29 de agosto de 2024

Viajes. Los Juegos Paralímpicos de París 2024, en números

Han pasado 76 años desde que Sir Ludwig Guttmann, un neurólogo británico que huyó de la Alemania nazi, tuvo la idea de crear los Juegos de Stoke Mandeville, una competición que coincidió con los Olímpicos de Londres 1948 y que permitió la participación de soldados que volvían de la guerra en silla de ruedas y requerían de rehabilitación.

12 años más tarde, esta iniciativa se convertiría en lo que hoy conocemos como Juegos Paralímpicos. Muchas cosas, sin embargo, han cambiado desde entonces: tras la celebración de 26 ediciones (sumando las de invierno y las de verano) hasta la fecha, la competición ya no se llama "Olimpíadas para Minusválidos", como fue bautizada en 1960. Y mientras que en esa celebración pionera (en la que Roma fue ciudad anfitriona), participaron 400 deportistas, hoy lo hacen alrededor de 4.400.

En 2024, el evento tiene lugar en París: la 17ª edición de los Juegos Paralímpicos de Verano comienza el 28 de agosto y se extiende hasta el 8 de septiembre, poniendo el broche (¿o la medalla?) de oro a un acontecimiento en el que la deportividad, la solidaridad, la no discriminación y la universalidad, entre otros valores olímpicos, se manifiestan en su máximo esplendor. 

Te contamos, en cifras, lo que se espera de los Juegos Paralímpicos de París 2024.

De la concordia a los campos elíseos: una ciudad volcada en los Paralímpicos

Del mismo modo que sucedió en los Juegos Olímpicos celebrados este 2024, la Ceremonia de Apertura de los Paralímpicos también fue la primera en celebrarse fuera de un estadio: siguiendo una de las rutas más típicas de la capital francesa, el 28 de agosto la inauguración comenzó en la Plaza de la Concordia y se desarrolló con un desfile a lo largo de los Campos Elíseos, un recorrido que se extiende por 2,3 kilómetros

Asimismo, y más allá del evento inaugural, para la celebración de estos Juegos se cuenta con la participación de 5.288 voluntarios que previamente recibieron formación de sensibilización sobre discapacidad. Y de todos ellos, específicamente 260 fueron elegidos para encargarse de que la ciudad se adapte a las necesidades de accesibilidad, no solo de los atletas sino también de otros implicados, incluidos los espectadores.

Ceremonia de Apertura de los Juegos Paralímpicos de París 2024.

En cuanto al público, las cifras revelan una venta de 2 millones de entradas: de hecho, algunas disciplinas, como la esgrima en silla de ruedas o el taekwondo, se agotaron antes del inicio de los Juegos. Y es que, igual que en los Olímpicos, las plazas más asequibles parten de unos 15 euros

La competición de estos dos deportes mencionados tiene lugar en el Grand Palais, pero esta es solo 1 de las 16 sedes que se han establecido para los Paralímpicos: por mencionar algunas de ellas, el fútbol para ciegos, por ejemplo, se juega en el Estadio de la Torre Eiffel, y la Para hípica, en el Palacio de Versalles (que, por cierto, se encuentra a casi 40 kilómetros de la ciudad). 

Los juegos: pruebas, disciplinas y atletas

Como hemos avanzado anteriormente, estos Juegos Paralímpicos cuentan con la participación de 4.400 atletas procedentes de 180 Comités Paralímpicos Nacionales, además del Equipo Paralímpico de Refugiados (constituido por 8 atletas y 2 guías videntes) y de los Atletas Paralímpicos Neutrales. 

Y hablando de guías videntes, ¿sabías que los hombres pueden realizar esta tarea en pruebas femeninas y viceversa? Un ejemplo de ello se da, de hecho, en esta edición de los Paralímpicos: el atleta brasileño Gabriel Garcia, que participó en la prueba de relevos 4x100m representando a su país en los Olímpicos, será el guía de la atleta paralímpica Jerusa dos Santos.

Pues bien, volviendo a las cifras: no mucha gente sabe que en los Juegos Olímpicos hay menos pruebas que en los Paralímpicos. Concretamente, mientras que en los primeros hubo 329, en los segundos el número asciende a ¡549!

La razón detrás de esta diferencia radica en las clasificaciones, y es que cada deporte y prueba se divide para atletas con silla de ruedas, con discapacidades visuales, con discapacidades en la parte inferior o superior del cuerpo (incluso con prótesis), con discapacidades intelectuales, y mucho más. De esta forma, se garantiza la igualdad de condiciones entre todos los participantes.

En cualquier caso, todas ellas se agruparán en un total de 22 deportes (23 disciplinas, por la división ruta/pista que se realiza en el Para ciclismo), de los cuales ninguno ha sido añadido recientemente. Eso sí, si realizamos la comparativa con los primeros Juegos Paralímpicos de la historia, los de 1960, la cifra presenta un gran aumento, porque ese año tan solo tuvieron lugar en el evento 8: atletismo, baloncesto en silla de ruedas masculino, dartchery, esgrima, natación, snooker, tenis de mesa y tiro con arco. 

Alegra saber, pues, que el largo viaje desde entonces ha dado como resultado un acontecimiento en el que cada vez caben más atletas, más deportes y, por lo tanto, más visibilidad al movimiento paralímpico.



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domingo, 25 de agosto de 2024

Viajes. Investigadores españoles quieren hackear las ganas de hacer ejercicio

La práctica regular de deporte es, junto con la dieta, uno de los pilares fundamentales para llegar a la vejez con una buena calidad de vida. Las personas que practican deportes moderados tienen, por lo general, una mayor masa muscular, huesos más densos y resistentes, menos problemas de movilidad y, por tanto, una mayor independencia, especialmente en edades avanzadas. Además, el deporte produce una sensación de bienestar debido a la liberación de endorfinas. Pero a pesar de sus grandes beneficios, comenzar a hacer ejercicio cuesta.

Para practicar ejercicio de forma regular hay que crear un hábito. Todo comienza con pequeñas acciones que, al principio, conllevarán un enorme esfuerzo pero que, poco a poco, podremos realizar casi de forma automática. Este período de habituación varía enormemente entre cada uno de nosotros. Mientras que algunas personas pueden desarrollar un hábito en apenas 15 días, otras necesitan varios meses para que su cuerpo se adapte a una nueva situación. Ahora bien, desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas creen que en un futuro podríamos saltarnos este periodo.

Para ello, el Grupo de interacción entre órganos en las enfermedades metabólicas, liderado por la investigadora Guadalupe Sabio, lleva años estudiando cómo se relacionan los distintos órganos entre ellos. En uno de sus últimos estudios, publicado en la revista Science Advances han conseguido demostrar cómo el ejercicio activa dos proteínas, denominadas p38α y p38γ. De estas dos, p38γ es especialmente interesante, ya que induce la producción de IL-15. Según sospechan los investigadores IL-15 es capaz de modificar la actividad de la corteza cerebral y favorecer la aparición de ganas de realizar ejercicio de forma espontánea.

En otras palabras, han hallado el mecanismo mediante el cual, cuando realizas un ejercicio, el músculo le dice al cerebro que quiere hacerlo más veces. En un futuro esperan emplear este conocimiento para transformarlo en un tratamiento con el que “hackear” el cerebro para que quiera hacer ejercicio.

La obesidad, un problema de salud en la sociedad

Los últimos datos de una encuesta realizada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición en colaboración con el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III en 2020, muestran que el 55,8% de la población española adulta tiene sobrepeso. Además, el 18,7% padece obesidad, y el 4,9% obesidad severa. En poblaciones con rentas más bajas, menor nivel de estudios y de municipios más pequeños, estos números son todavía más elevados. De este modo, las estadísticas manifiestan una desigualdad en la exposición a los factores que llevan al sobrepeso, como el acceso a la comida saludable, a las instalaciones necesarias para la práctica del deporte o al tiempo libre en el que poder practicarlo.

Pero este problema de salud también tiene una importante repercusión económica. Según cifras de 2022, combatir los efectos de la obesidad en la población y sus enfermedades relacionadas supone hasta un 9,7% del gasto sanitario del país, una cifra que aumenta año tras año desde que se tienen registros. Esta cifra podría reducirse enormemente gracias a la práctica regular de ejercicio ya que, como indicaba el catedrático de Salud de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Alfonso Jiménez: “Una persona que sea activa cinco días a la semana cuesta un 23% menos al sistema público de salud”.

Hacer deporte no es tan fácil

Pero aunque los datos muestran la importancia del deporte, para muchas personas sigue suponiendo una tarea hercúlea comenzar a practicarlo y mantener el hábito en el tiempo. Por ello, uno de los siguientes pasos es la síntesis de un medicamento que imite la acción de p38γ, o de IL-15. De este modo, podrían crear una especie de “interruptor” para estimular las ganas de practicar ejercicio.

Pero antes de plantear estos estudios han de confirmar si, efectivamente, IL-15 es la molécula que tiene el rol más importante a la hora de regular las ganas de hacer ejercicio. De momento, estudios previos han mostrado como esta citocina (IL-15) tiene un papel muy importante en la inmunidad innata y celular. Es especialmente relevante en la enfermedad celíaca, donde en experimentos con ratones han observado que, si se la bloquea, se puede llegar a prevenir el daño intestinal causado por la enfermedad.

Por tanto, el desarrollo de este interruptor es una idea todavía lejana y que tendrá que superar obstáculos muy importantes. De momento, según cuenta la Dra. Sabio, los próximos pasos serían averiguar, sobre todo, qué deportes son los que activan esta ruta de señalización recién descubierta y si tienen el mismo efecto en personas obesas y deportistas. Además, los hallazgos también podrían ser de gran utilidad para las personas con otros desórdenes metabólicos.

La lucha contra la obesidad por todos los frentes

El medicamento propuesto por el CNIO podría unirse en un futuro a los ya conocidos tratamientos con base de semaglutida, como Ozempic y Wegoby, que actualmente se emplean para la pérdida de peso en casos graves de obesidad. Estos medicamentos originalmente estaban diseñados para tratar la diabetes tipo II, pero debido a su acción estimulante en la producción de insulina e inhibidora del glucagón, uno de sus efectos secundarios e la reducción del apetito. Por ello, recientemente ha comenzado a utilizarse para la pérdida de peso, aunque no sin una gran controversia detrás.

El caso de estos medicamentos es similar a que sucedió con el sidenafilo, el principio activo de la Viagra, que originalmente estaba pensada para la angina de pecho. Debido a uno de sus efectos secundarios (producía una erección en hombres adultos) pasó a utilizarse con otros fines.

Combinando una reducción del apetito con un estímulo para la práctica del deporte, las personas que tengan un riesgo elevado de problemas de salud relacionados con la obesidad tendrían una mayor posibilidad de vencer a la enfermedad. Al aumentar el arsenal de medicamentos, podrán controlar los dos factores más importantes a la hora de coger peso. Ahora bien, teniendo los pies en la tierra, todavía queda mucho camino por delante, por lo que la mejor terapia para la obesidad sigue siendo la prevención, tanto a nivel individual, como social.



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viernes, 23 de agosto de 2024

Viajes. National Geographic Septiembre 2024

turiasaurus, el gigante de teruel

En el municipio turolense de Riodeva los hallazgos fósiles están reescribiendo la historia de los dinosaurios.

Texto de GONÇALO PEREIRA ROSA
Fotografías de JAVIER LOBÓN ROVIRA

CÓMO CONSTRUIR UN DINOSAURIO

Tras años de intenso trabajo y una inversión multimillonaria, un equipo de expertos ha excavado y reconstruido el esqueleto de un saurópodo que pronto será la estrella del Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles.

Texto de RICHARD CONNIFF
Fotografías de CRAIG CUTLER

inmersión en las profundidades del mar

Una expedición a bordo del buque oceanográfico OceanXplorer desvela los misterios del océano, el hábitat más inexplorado de la Tierra.

Texto de ANNIE ROTH
Fotografías de NEIL JAMIESON

el paraíso del oso pardo

La remota costa de Katmai, en el sur de Alaska, es uno de los mejores lugares del mundo para observar el día a día de estos superdepredadores en estado salvaje.

Texto y fotografías de ACACIA JONHSON

EL RESURGIR DEL RÍO BESÓS

Tras 20 años de esfuerzos, el que fuera uno de los ríos más contaminados de Europa recupera su biodiversidad gracias a un proyecto de renaturalización.

Texto de EVA VAN DEN BERG
Fotografías de PAU FABREGAT

La última aventura de Salopek, el explorador que recorre el mundo a pie

En la última etapa de su caminata por el mundo, el periodista Paul Salopek sigue la ruta que emprendió el Ejército Rojo hace 90 años.

Texto de PAUL SALOPEK 
Fotografías de JOHN STANMEYER 

TU FOTO

De los bosques de Navarra al lago Bled de Eslovenia: maravillas naturales de Europa. 

EXPLORA

Dinosaurios: bestias de la evolución

Las cigarras avanzan su 'hit' del verano

INSTINTO BÁSICO

Perezosos: calma para todo, menos para aparearse



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domingo, 18 de agosto de 2024

Viajes. No, la distancia más corta entre dos puntos no siempre es la recta

Seguro que alguna vez has escuchado que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta. Este principio, tan básico que lo aprendemos desde pequeños, parece tan obvio que rara vez lo cuestionamos. Sin embargo, ¿qué pasaría si te dijéramos que esto no siempre es cierto? En algunas situaciones, la distancia más corta entre dos puntos puede no ser una línea recta. ¿Por qué sucede esto?

GEOMETRÍA LIMITANTE

La afirmación de que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta proviene de la geometría euclidiana, que es la geometría que se enseña comúnmente en las escuelas. Esta geometría fue desarrollada por Euclides de Alejandría, quien vivió hace más de dos mil años y es considerado uno de los matemáticos más importantes de la historia. En este contexto, es cierto que Euclides demostró que, en un plano, una línea recta es más corta que cualquier otro camino que conecte dos puntos.

No obstante, pongamos un límite: este principio solo es aplicable en un plano, es decir, en superficies planas como el papel. Pero, ¿qué pasa cuando hablamos de superficies curvas, como la de una esfera? Aquí es donde entra en juego la geometría no euclidiana, un campo que se ocupa de estudiar figuras geométricas en superficies que no son planas. Por ejemplo, nuestro planeta.

LA TIERRA, EL EJEMPLO MÁS CERCANO

La Tierra no es plana, sino que tiene una forma esférica, o más precisamente, de un esferoide oblato. Esto significa que, para calcular la distancia más corta entre dos puntos en la superficie de la Tierra, no podemos simplemente trazar una línea recta como lo haríamos en un mapa plano. En cambio, debemos considerar lo que se llama un "gran círculo".

La ruta más corta entre Nueva York y Londres en un mapa plano puede parecer una línea recta, pero en realidad, sigue la trayectoria de un gran círculo

Un gran círculo es la intersección de una esfera con un plano que pasa por su centro. Este círculo es el equivalente esférico de una línea recta en un plano, y el segmento de este círculo que une dos puntos es la distancia más corta entre ellos en la superficie de la esfera. ¿Qué significa esto? Pues que, por ejemplo, la ruta más corta entre Nueva York y Londres en un mapa plano puede parecer una línea recta, pero en realidad, sigue la trayectoria de un gran círculo.

Un ejemplo clásico de cómo se aplica este concepto es en la aviación. Las rutas de los aviones entre ciudades distantes no siguen líneas rectas en los mapas, sino que trazan arcos que corresponden a grandes círculos. Esto no es una casualidad, sino la aplicación de la geometría esférica para minimizar la distancia y el tiempo de vuelo o, en otras palabras, para buscar el camino que equivalga a la distancia más corta.

EINSTEIN Y LA RELATIVIDAD GENERAL

Ahora, llevemos este concepto un paso más allá con la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. Esta teoría revolucionaria nos dice que el espacio y el tiempo no son fijos y planos, sino que pueden curvarse debido a la presencia de masa y energía, como ocurre con la gravedad. Por esa razón, en un espacio curvo, como el que existe cerca de un objeto masivo como el Sol, incluso la luz no sigue una línea recta, sino que se desvía debido a la curvatura del espacio.

Esto significa que, en presencia de un campo gravitacional fuerte, la trayectoria más corta entre dos puntos no es una línea recta en el sentido convencional… ¡sino una curva! La gravedad, en este caso, no es más que la manifestación de la curvatura del espacio-tiempo, y los objetos, incluyendo la luz, siguen trayectorias llamadas geodésicas en este espacio-tiempo curvo.

Gráfico representativo de la gravedad como curvatura del espacio-tiempo.

Un ejemplo sorprendente de este fenómeno es el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Desde nuestra perspectiva tridimensional, parece que la Tierra sigue una órbita elíptica, pero en realidad, está siguiendo el camino más corto a través del espacio-tiempo curvo creado por la masa del Sol. Esta órbita es una geodésica en el espacio-tiempo, no una simple línea recta.

MÁS COMPLEJO DE LO QUE PARECE

Sin embargo, no es todo tan "sencillo": a pesar de que la distancia más corta entre dos puntos en una superficie curva o en un espacio-tiempo curvado es una curva, hay otros factores que pueden afectar esta trayectoria en la práctica. Por ejemplo, en la Tierra, asumimos que es una esfera perfecta para simplificar los cálculos, pero en realidad, es un esferoide oblato, lo que significa que tiene un ligero achatamiento en los polos y un ensanchamiento en el ecuador. Esta irregularidad puede alterar ligeramente las rutas más cortas.

Además, en la aviación, las rutas no siempre siguen el círculo máximo debido a restricciones como el espacio aéreo restringido, las condiciones meteorológicas adversas o la necesidad de evitar corrientes de chorro que pueden hacer que un vuelo sea más lento. Estos factores añaden complejidad a la elección de la ruta más eficiente, que puede no ser siempre la distancia más corta en un sentido geométrico puro.

Al final parece que sí es algo más complejo de lo que nos enseñan en la escuela, ¿verdad?



via Noelia Freire https://ift.tt/xTYKwjS

sábado, 17 de agosto de 2024

Viajes. No, la vejez no es gradual: hay dos momentos en los que envejecemos súbitamente

El envejecimiento, esa espada de Damocles que inevitablemente pende sobre todos nosotros, podría ser mucho más complejo e impredecible de lo que hasta ahora habíamos imaginado. Un reciente estudio, publicado en Nature, así lo sugiere. 

Tradicionalmente concebido como una trayectoria lineal de declive gradual, la investigación sugiere que el cuerpo humano no envejece de manera uniforme, sino que experimenta transformaciones abruptas en momentos clave de nuestra existencia. Estos puntos de inflexión, que los científicos han identificado en torno a los 44 y 60 años de edad, señalan que el envejecimiento podría seguir un patrón más complejo, donde cambios súbitos y significativos pueden marcar hitos críticos en nuestra salud y bienestar.

En esta investigación participaron 108 voluntarios, cuyas edades oscilaban entre los 25 y los 75 años. A lo largo de varios años, estos individuos proporcionaron muestras de sangre, heces, y muestras tomadas con hisopos de la piel, así como de las zonas oral y nasal, a intervalos regulares.

El análisis de estas muestras permitió a los investigadores evaluar un asombroso total de 135.000 moléculas, incluidas proteínas, metabolitos, ARN y una diversidad de microbios que habitan tanto en los intestinos como en la piel. Los resultados fueron reveladores: en lugar de una alteración paulatina, los cambios más significativos se produjeron en dos "ráfagas" cruciales de la vida.

 

La primera “ráfaga”

La primera de estas ráfagas, que ocurre alrededor de los 44 años, está íntimamente ligada a la aparición de cambios moleculares que afectan a las enfermedades cardiovasculares y a la capacidad del cuerpo para metabolizar la cafeína, el alcohol y los lípidos. Para las mujeres, este periodo coincide frecuentemente con la premenopausia.

Estas transformaciones podrían explicar el aumento del riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, como el Alzheimer y los problemas cardiovasculares, que suelen aparecer con fuerza después de los 60 años.

La segunda "ráfaga"

La segunda ráfaga de cambios se manifiesta alrededor de los 60 años, un momento en que las moléculas relacionadas con la regulación inmune, el metabolismo de los carbohidratos y la función renal muestran alteraciones importantes.

Es interesante destacar que las moléculas asociadas con el envejecimiento de la piel y los músculos experimentan modificaciones tanto en esta etapa como en la anterior, lo que sugiere que ciertos procesos de envejecimiento están en marcha a lo largo de varias décadas.

La clave es el estilo de vida

Lo que hace que estos hallazgos sean particularmente intrigantes es la sugerencia de que estos cambios moleculares no son simplemente una cuestión de genética, sino que podrían estar influenciados por factores relacionados con el estilo de vida. 

Por ejemplo, la forma en que metabolizamos el alcohol puede alterarse debido a un aumento en su consumo durante los años de mayor estrés, como sucede frecuentemente a mediados de los 40. Este descubrimiento subraya la importancia de adoptar medidas preventivas, como el aumento de la actividad física durante los periodos de pérdida muscular y la adaptación de la dieta a las necesidades cambiantes del cuerpo.

Si bien aún queda mucho por aprender, este estudio proporciona una valiosa hoja de ruta para futuras investigaciones, con la esperanza de que algún día podamos no solo entender, sino también influir en el curso del envejecimiento humano.



via Sergio Parra https://ift.tt/lKWDPXo

jueves, 15 de agosto de 2024

Viajes. ¿Dónde hay virus del Nilo en España?

En el escenario actual de las enfermedades transmitidas por vectores, el virus del Nilo Occidental se erige como una amenaza creciente en el territorio español. Este virus, transmitido principalmente por mosquitos y mantenido en la naturaleza a través de un ciclo de transmisión entre aves y mosquitos, ha encontrado en España un entorno propicio para su diseminación. 

Las características ecológicas, climáticas y geográficas de la península, junto con la proximidad a áreas endémicas como África y Oriente Próximo, han facilitado su propagación, convirtiendo al país en una zona endémica de la enfermedad.

Progreso en el año 2010

Desde el año 2010, se ha detectado el linaje 1 del virus en diversas explotaciones equinas y aves, principalmente en las comunidades autónomas de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León. 

Este linaje ha sido el más común en el sur y centro de España, donde las condiciones climáticas y las rutas migratorias de aves han contribuido significativamente a su perpetuación. Sin embargo, en 2017, se produjo un hallazgo preocupante: el linaje 2 del virus fue identificado por primera vez en un azor común en la provincia de Lérida, Cataluña. Este linaje, previamente conocido por su presencia en Europa central, añadió un nuevo frente a la lucha contra esta enfermedad en el país. 

 

Año 2020 en adelante

Durante el año 2020, se notificaron en España 139 focos en équidos, con una concentración notable en las provincias de Cádiz, Huelva, Sevilla y Ciudad Real. En estas regiones, el virus se ha consolidado de manera alarmante.

Además, en Cataluña, específicamente en las provincias de Lérida y Tarragona, se ha confirmado la presencia del linaje 2, detectado tanto en aves como en équidos, lo que indica una propagación más amplia de lo que se había anticipado inicialmente.

El año 2021 continuó mostrando la persistencia del virus en el territorio, con nuevos casos detectados tanto en équidos como en aves en las regiones mencionadas. No obstante, 2022 trajo un respiro relativo con una reducción en el número de focos, aunque todavía se reportaron casos en Badajoz, Cádiz, Valencia y Tarragona. A pesar de esta aparente disminución, el 2023 vio un resurgimiento con 38 focos en équidos y 19 en aves, incluyendo especies tan variadas como águilas imperiales, búhos reales y milanos reales. 

 

Focos de Fiebre del Nilo Oriental notificados entre 2017 y 2024 en équidos y aves. 

Control y vigilancia

En términos filogenéticos, los estudios realizados sugieren al menos dos introducciones del virus en España desde otras regiones del Mediterráneo. Sin embargo, una vez establecido, el virus ha demostrado que no necesita nuevas introducciones para seguir propagándose, manteniéndose de forma endémica en la península ibérica. Actualmente, el linaje 1 domina en el centro y sur de España, mientras que el linaje 2 se concentra en el noreste, particularmente en Cataluña.

La vigilancia y control del virus en España se ha vuelto una prioridad, con un programa nacional que abarca desde la vigilancia en équidos y aves, hasta la captura y análisis de mosquitos, que son los vectores principales de la enfermedad.

 

El plan de vigilancia no solo incluye la monitorización de la fauna afectada, sino también la identificación de áreas de riesgo clave, como el Parque Nacional de Doñana, el Delta del Ebro y los humedales de Cataluña, Valencia, Murcia y Baleares. Estas zonas, por sus características ecológicas y su importancia en las rutas migratorias de aves, son cruciales en la estrategia de control de la Fiebre del Nilo Occidental

Este programa, activo principalmente desde marzo hasta finales de otoño, tiene como objetivo detectar la circulación del virus en animales y mosquitos lo antes posible. Este enfoque temprano permite a las autoridades de salud pública implementar medidas preventivas, como la desinsectación y la información a la población, para mitigar el riesgo de transmisión a humanos.



via Sergio Parra https://ift.tt/8qVHhUZ

lunes, 12 de agosto de 2024

Viajes. Un planeta sin elefantes es cada vez más inminente

El elefante es el animal terrestre más grande del planeta, y por ello podría parecer que ningún otro osaría alterar su paz. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: aunque es cierto que no posee depredadores naturales, las acciones del ser humano ponen en el peligro su supervivencia y están conduciendo a este gigante al camino de la extinción

Así lo confirma el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) en el Día Mundial del Elefante (12 de agosto), la fecha elegida en el calendario para poner sobre la mesa, con datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, las amenazas que enfrentan estos seres fascinantes: principalmente, la caza furtiva y la pérdida de hábitat.

Según el informe de 2024, las tres especies de elefantes –dos africanas, de bosque y de sabana, y una asiática– llevan tiempo presentes en la Lista Roja de Especies Amenazadas, pero nunca antes los datos habían sido tan devastadores: en las últimas tres décadas, ha desaparecido el 90% de los elefantes de bosque, siendo un 60% la cifra para los de la sabana en el último medio siglo. Y en cuanto al elefante asiático, ya solo quedan 40.000 ejemplares, de los cuales 1.000 son elefantes de Borneo, una subespecie catalogada "en peligro". 

Tal y como indican los expertos, esto es ciertamente preocupante, ya que estos animales cumplen un papel fundamental en sus respectivos ecosistemas. Independientemente de la especie, poseen la capacidad de actuar como "ingenieros", debido a que con sus pisadas crean senderos utilizados como corredores ecológicos por parte de numerosos seres vivos. Un planeta sin elefantes, pues, se traduciría en un planeta sin muchos otros animales u organismos que sobreviven gracias a ellos.

La caza furtiva, una amenaza constante para el elefante africano

El elefante posee características únicas en el planeta: su trompa, una maravilla de la naturaleza, inhala agua a velocidades que pueden alcanzar los 480 kilómetros por hora, sus enormes orejas (que miden alrededor de 180 centímetros de largo) sirven como termorreguladoras, y con sus colmillos son capaces de levantar y mover objetos, así como de defenderse si es necesario. 

Es este último elemento físico lo que ha llamado la atención de los cazadores furtivos, pues está compuesto de marfil, un material muy valioso para algunas sociedades, sobre todo orientales. Así, de acuerdo con WWF, cada año los elefantes sufren una persecución que termina con la vida de 20.000 ejemplares, de los cuales se extraen su piel, su carne y sus colmillos para ser comercializados ilegalmente en el mercado negro. 

Los colmillos de elefante están compuestos de marfil, un material valioso que se comercializa en el mercado negro.

Frente a esta realidad, la comunidad internacional ha tratado de tomar medidas: por ejemplo, en 1989, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres prohibió la práctica, haciendo que las tasas de caza disminuyesen, pero en 2010 el aumento de la demanda de marfil volvió a incrementar, especialmente en el mercado de Hong Kong, Tailandia, Estados Unidos y Reino Unido. 

La conflictiva convivencia entre el ser humano y el elefante asiático

En Asia, el elefante comparte espacio físico con el ser humano, y es que aunque habita las selvas del suroeste del continente, su hábitat está siendo destruido a causa de la expansión de la agricultura y de la deforestación que se lleva a cabo para construir infraestructuras como carreteras, canales o vallas: "Estas actividades humanas están acabando con sus hábitats y sus antiguas rutas migratorias, dejándoles sin hogar, refugio ni alimento", especifica WWF. 

Por otro lado, se sabe que el elefante es uno de los animales que más humanos mata al año, y aunque se trata de una afirmación cierta, no deja de presentar un tinte falaz: las interacciones negativas entre este animal y las comunidades son resultado de la pérdida del hábitat del elefante, que en numerosas ocasiones encuentra, a la hora de alimentarse, mayor éxito en las ciudades que en su entorno natural. 

Así, en la escena urbana el conflicto está servido: en Tailandia, la India o Sri Lanka, tanto turistas como locales han perdido la vida al ser aplastados por un elefante, lo que provoca que las comunidades afectadas reduzcan su interés y su compromiso por conservar la especie.



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lunes, 22 de julio de 2024

Viajes. Efecto Coriolis o por qué no duran lo mismo los vuelos de ida y los de vuelta

¿Alguna vez te has preguntado por qué en los vuelos de larga distancia el tiempo de ida suele ser diferente al de vuelta? Esta diferencia no es una coincidencia ni un error en la planificación de los vuelos, sino que está profundamente relacionada con un efecto conocido como Coriolis.

Este fenómeno es crucial no solo para la aviación, sino también para entender muchos de los patrones climáticos y los movimientos oceánicos que afectan nuestra vida diaria. Desde la trayectoria de los vientos hasta la formación de corrientes marinas, la Fuerza de Coriolis juega un papel vital en el funcionamiento de nuestro planeta.

¿QUÉ ES LA FUERZA DE CORIOLIS?

La Fuerza de Coriolis es una aceleración aparente que se manifiesta en objetos que se están moviendo dentro de un sistema de referencia en rotación, como la Tierra. Este fenómeno se debe a la rotación terrestre y afecta a la trayectoria de cualquier objeto que se desplace sobre la superficie del planeta: cuando un objeto se mueve en línea recta en un sistema rotatorio, su trayectoria se desvía debido a la rotación continua del sistema de referencia.

Es decir, en el contexto terrestre, esto significa que en el hemisferio norte, los objetos en movimiento tienden a desviarse hacia la derecha, mientras que en el hemisferio sur lo hacen hacia la izquierda. Esta desviación no es causada por una fuerza real que empuje al objeto, sino por la rotación de la Tierra que crea una aceleración perpendicular a la dirección del movimiento del objeto.

Este es un fenómeno que fue descrito por primera vez en 1835 por el ingeniero y matemático francés Gustave-Gaspard Coriolis, de quien toma su nombre. El efecto Coriolis es crucial para entender muchos procesos geofísicos, como los patrones de circulación atmosférica y oceánica. Y, a pesar de que no efectúa trabajo en el sentido clásico (no es una fuerza real), su impacto puede observarse en escalas grandes, como en el flujo de vientos y corrientes marinas. De hecho, su influencia se vuelve más significativo a mayores velocidades y en mayores distancias.

Diagrama de fuerzas presentes en el Efecto Coriolis

LA DURACIÓN DEL VUELO

Así, el Efecto Coriolis influye de manera muy importante en la aviación, aunque su impacto se manifiesta de manera indirecta a través de los patrones de viento a gran escala. Los aviones, especialmente en vuelos largos, aprovechan las corrientes en chorro o jetstreams para acelerar su movimiento, pues estas son rápidas corrientes de aire que fluyen de oeste a este en la atmósfera superior. Estas corrientes se forman debido a diferencias de temperatura entre masas de aire, y su dirección y velocidad están influenciadas por el Efecto Coriolis. Este fenómeno hace que, por ejemplo, en el hemisferio norte los vientos dominantes a gran altitud tiendan a moverse hacia el este, facilitando vuelos más rápidos en esa dirección.

Los pilotos planifican sus rutas de vuelo teniendo en cuenta estas corrientes de chorro para optimizar el consumo de combustible y reducir el tiempo de vuelo. Por ejemplo, en un vuelo transatlántico de Nueva York a Madrid, un avión puede beneficiarse de estas corrientes y reducir el tiempo de viaje en comparación con la ruta inversa, que enfrenta vientos en contra.

Es importante comprender que esa diferencia en los tiempos de vuelo no se debe directamente a la Fuerza de Coriolis actuando sobre el avión, sino a cómo esta fuerza influye en la formación y dirección de las corrientes de aire a gran escala. Por tanto, la planificación de rutas aéreas eficaces requiere una comprensión detallada de los patrones de viento influenciados por el Efecto Coriolis.

Como es lógico, es crucial para los pilotos y controladores aéreos estar conscientes de la influencia del Efecto Coriolis al volar entre hemisferios. A medida que un avión cruza el ecuador, la dirección del desvío del viento cambia, lo cual puede afectar a su trayectoria. Además, el efecto es más pronunciado cerca de los polos y prácticamente inexistente en el ecuador. Por lo tanto, volar sobre diferentes latitudes implica adaptarse a variaciones en los patrones de viento que resultan de la rotación de la Tierra.

 El aire que se mueve hacia el centro de las borrascas se desvía a la derecha, provocando que las borrascas giren en sentido contrario a las agujas del reloj. Mientras, el aire escapa de los anticiclones y provoca que giren en el sentido de las agujas del reloj.

EL MITO DEL DESAGÜE

Uno de los mitos más persistentes relacionados con el Efecto Coriolis es la creencia de que este fenómeno causa que el agua en los desagües gire en direcciones opuestas en el hemisferio norte y el hemisferio sur. Este mito, ampliamente difundido y enseñado en muchas ocasiones, afirma que la rotación de la Tierra es suficiente para influir en el sentido del giro del agua en un fregadero o una bañera. Sin embargo, la realidad es que el Efecto Coriolis es extremadamente débil a escalas pequeñas como las de un desagüe doméstico y la aceleración producida por esta fuerza es insignificante comparada con otros factores.

Es cierto que, en condiciones controladas, se ha demostrado que es posible observar el Efecto Coriolis en cuerpos de agua grandes y estables. Por ejemplo, experimentos realizados en grandes tanques han mostrado que, bajo circunstancias muy específicas y sin otras influencias, el agua puede girar en el sentido esperado debido a la Coriolis.

Sin embargo, en un entorno doméstico, estos efectos son fácilmente eclipsados por factores mucho más dominantes. La forma del desagüe, la dirección en la que se llenó el fregadero y cualquier pequeña inclinación del recipiente tienen un impacto mucho mayor en el sentido del giro del agua. Por lo tanto, mientras que el Efecto Coriolis sí es una fuerza importante a gran escala, no es responsable del sentido en que el agua gira al desaguar en nuestras casas.



via Noelia Freire https://ift.tt/j3YeWoP

martes, 9 de julio de 2024

Viajes. Barcos en el corredor mediterráneo: una amenaza latente para las ballenas

La conservación de la vida marina es un desafío global, y en el noroeste del Mar Mediterráneo, este desafío se vuelve todavía más relevante. En esta región, el tráfico de barcos amenaza a las poblaciones de ballenas, especialmente a las ballenas de aleta y cachalotes, ambas clasificadas como especies en peligro de extinción según la Lista Roja de la UICN. 

OceanCare, en colaboración con Quiet-Oceans, ha presentado un análisis de datos de tráfico marítimo que revela una alarmante tendencia: la mayoría de los barcos en esta área navegan a velocidades superiores a las recomendadas para evitar colisiones fatales con las ballenas.

Según el informe de OceanCare, más del 80% de las distancias recorridas por los barcos mercantes en la Parte Sensible del Mar (PSSA) en 2023 fueron a velocidades superiores a los 10 nudos. En particular, los ferris de carga rodante, que recorrieron más de 10 millones de kilómetros en ese año, navegaron a velocidades altas en más del 90% de sus trayectos.

Impacto de la velocidad en la mortalidad de las ballenas

La probabilidad de que una colisión tenga consecuencias letales para una ballena disminuye considerablemente cuando la velocidad del barco no supera los 10 nudos (18,5 km/h). Los datos analizados por OceanCare muestran que el 57% del total de 48 millones de kilómetros recorridos por todos los barcos en la PSSA en 2023 fueron a velocidades superiores a los 10 nudos. Además, solo el 15% de los 27.8 millones de kilómetros recorridos por los barcos mercantes se mantuvieron en el rango de velocidad segura.

Por consiguiente, ajustar las rutas de navegación no es una opción viable en esta área específica, ya que las ballenas utilizan toda la región de manera aleatoria y su presencia es difícil de predecir. Reducir la velocidad de los barcos no solo reduce el riesgo de colisiones, sino que también disminuye las emisiones de ruido submarino, que representan una amenaza adicional para estos mamíferos.

El caso de España

España ha liderado los esfuerzos de conservación en la región al designar las aguas entre las Islas Baleares y la península como un Área Marina Protegida (AMP), que también fue declarada posteriormente como un Área Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (SPAMI) en el marco del Convenio de Barcelona. Por lo tanto, el gobierno está obligado a implementar un plan de gestión que regule efectivamente las actividades humanas que amenazan el objetivo de protección de la AMP.

La propuesta de OceanCare y otras nueve organizaciones medioambientales (Alnitak, ClientEarth, Ecologistas en Acción, GOB Mallorca, Greenpeace, Marilles, Oceana, Save The Med, WWF) es clara: incorporar un límite de velocidad obligatorio para los barcos en el plan de gestión. Con esta medida, España podría establecer un ejemplo internacionalmente relevante para el desarrollo marítimo sostenible y la protección de las ballenas en el noroeste del Mediterráneo.

Hace un mes, en el Día Mundial de los Océanos 2024, OceanCare lanzó una petición internacional titulada "Porque Nuestro Planeta es Azul" dirigida a los líderes mundiales, con seis puntos de acción para una protección efectiva de los océanos. Entre otras demandas, la iniciativa insta a los gobiernos a implementar medidas obligatorias para reducir la velocidad de los barcos.

En conclusión, la implementación de límites de velocidad obligatorios en el Corredor de Migración de Cetáceos es una medida urgente y necesaria para proteger a las ballenas en el Mediterráneo. La evidencia científica respalda que mantener las velocidades de los barcos por debajo de los 10 nudos es crucial para evitar colisiones fatales, y la acción decisiva del gobierno español podría salvar innumerables vidas de estas majestuosas criaturas marinas.



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