domingo, 18 de enero de 2026

Viajes. K2, la montaña más deseada y la más peligrosa

En el mundo del alpinismo, hay una montaña que inspira tanto respeto como fascinación. No es la más alta del planeta (es la segunda, tras el monte Everest), pero sí la más temida. Se llama K2, también conocida como “la Montaña Salvaje”, y tiene 8.611 metros de altitud. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que escalar K2 es un reto mucho más difícil, técnico y peligroso que escalar el Everest. Su brutal geografía o su clima cambiante ha llenado la historia de tragedias y de hazañas heroicas por igual.

¿Dónde está el K2?

El K2 se alza en la cordillera del Karakórum, en un punto remoto entre Pakistán y China. Su base se encuentra principalmente en la región pakistaní de Gilgit-Baltistán, mientras que una pequeña parte se extiende hacia Xinjiang, China. Es tan inaccesible que incluso su nombre tiene un origen un tanto impersonal. En su día (allá por 1856), fue bautizado por el ingeniero británico Thomas Montgomerie como "K2", por ser el segundo pico documentado del Karakórum durante el Gran Proyecto de Topografía Trigonométrica de la India. A diferencia de otras montañas, no tiene un nombre local ampliamente reconocido, aunque algunos lo llaman Chogori o Qogir, que significa "gran montaña".

El apodo de 'montaña maldita' o 'montaña salvaje', no fue dado al azar. Fue el alpinista estadounidense George Bell quien, tras sobrevivir a una caída en la expedición de 1953, pronunció la célebre frase: "Es una montaña salvaje que trata de matarte". Y no exageraba. K2 presenta una pendiente mucho más empinada que la del Everest, carece de tramos llanos y está expuesta a avalanchas, desprendimientos de rocas y vientos huracanados incluso en verano. A eso se le suma una altitud extrema, donde el cuerpo humano empieza a deteriorarse rápidamente debido a la baja presión de oxígeno.

El Everest ha sido coronado miles de veces; se estima que ha habido más de 12.000 ascensos registrados por miles de personas hasta finales de 2024; el K2 unos pocos de cientos. Y es que por cada cuatro alpinistas que han hecho cima en el K2, aproximadamente uno ha muerto en el intento.

Primeras expediciones al K2

La historia de K2 está repleta de relatos que parecen sacados de una novela de aventuras. La primera expedición seria fue en 1902, liderada por el místico y ocultista británico Aleister Crowley, junto al pionero montañero y escalador anglo-alemán Oscar Eckenstein. Intentaron la ruta por la Arista Noreste desde el lado chino del K2. Estuvieron 68 días en la montaña y alcanzaron los 6.096 metros, un récord para la época, pero no lograron alcanzar la cumbre.

k2articulo

El estado físico y mental fue tan terrible durante el ascenso que el propio Crowley llegó a apuntar con una pistola a sus compañeros durante un delirio febril. Muchos miembros de la expedición sufrieron enfermedades en el intento de alcanzar la cima. Pero su intento, quedó en eso. La montaña pudo con ellos.

El primer ascenso exitoso no se logró hasta 1954, por parte de los italianos Achille Compagnoni y Lino Lacedelli, a través de la Espolón de los Abruzzos, en el lado paquistaní. Pero incluso esta hazaña está envuelta en polémica. El joven Walter Bonatti y el porteador pakistaní Amir Mehdi, encargados de llevar los tanques de oxígeno al campamento alto, fueron obligados a pasar una noche a la intemperie a más de 8.000 metros. Mehdi perdió todos los dedos de los pies debido a la congelación y Bonatti también presentaba graves congelaciones en las manos. Ambos estuvieron sin equipo, a -25ºC, y con vientos de 70 kilómetros por hora. Pero sobrevivieron.

Tragedias que forjaron su leyenda

De todas las montañas de más de 8.000 metros, K2 tiene algunos de los episodios más oscuros. En 1986, trece alpinistas murieron en diferentes expediciones durante una temporada especialmente trágica. En 1995, alpinista la británica Alison Hargreaves, que acababa de coronar la cima sin oxígeno suplementario y en solitario, murió en el descenso tras una tormenta inesperada.

También en 2008, se vivió uno de los peores desastres del alpinismo moderno. Once personas de distintos países murieron en un solo día mientras descendían por el cuello de botella (Bottleneck), un corredor de hielo muy peligroso ubicado a solo 400 metros de la cumbre, flanqueado por seracs o grandes bloques de hielo glaciar bastante inestables. Una avalancha cortó las cuerdas fijas y atrapó a varios escaladores en una zona sin posibilidad de escape.

The Abruzzi Spur en la montaña K2 en mayo de 2012.

Gerlinde Kaltenbrunner: la reina del K2

Entre los nombres que han hecho historia en el K2 destaca el de la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner. En 2011, se convirtió en la primera mujer en escalar los 14 ochomiles sin oxígeno suplementario (y en la segunda mujer del mundo que ascendió 12 de los 14 ochomiles). Su última cima fue precisamente esta; la más temida de todo el planeta. Lo logró en su cuarto intento, enfrentándose a nieve que le llegaba hasta la cintura y vientos violentos. Su ascenso fue un auténtico canto a la perseverancia y al respeto por la montaña que había cultivado desde que era niña (no olvidemos que a los 23 años ya intentó su primer ochomil en el Broad Peak).

¿Es más accesible hoy día el K2?

Al igual que ha pasado con el Everest, en los últimos años, el K2 ha comenzado a experimentar una cierta 'comercialización' de sus rutas. En 2022, más de 200 personas alcanzaron la cumbre, un récord sin precedentes en un escenario en el que algunas agencias incluso ofrecen paquetes guiados similares a los del Everest, por lo que se han producido atascos en las rutas técnicas y mucha más basura en la montaña, entre otras consecuencias de este 'tráfico' humano para alcanzar la cumbre. No es una montaña para turistas ni para selfis por mucho que se empeñen algunos usuarios de redes sociales.



via Sarah Romero https://ift.tt/9NGKpAL

No hay comentarios:

Publicar un comentario