Tossa de Mar es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava (Girona, Cataluña). Como muchas otras localidades del litoral gerundense, es un fantástico destino vacacional si lo que se busca es sol y playa. Pero Tossa se distingue del resto de poblaciones costeras por su bellísimo casco antiguo: la Vila Vella, un barrio ...
Ötzi, quizá nuestro antepasado conocido más famoso de los Alpes, también conocido como el Hombre de Hielo, pasó sus últimos vagando por la cordillera alpina hasta que fue derribado por una flecha. Unos 5.300 años después, los arqueólogos aún están intentando desentrañar el misterio de uno de los asesinatos más antiguos que se conocen.
Ahora, el hallazgo de al menos 75 tipos de briófitas -una familia de plantas que en la que se incluyen los musgos y las plantas hepáticas- tanto en el interior como y alrededor de los restos momificados de Ötzi, desvelan nueva información sobre los últimos momentos del Hombre de Hielo al tiempo que reafirman la idea de que sus últimos días fueron agitados y violentos.
De tal modo, el nuevo análisis de estas plantas indica que hasta el 70% de las mismas parece proceder de altitudes mucho más bajas al sur de los Alpes de Ötzal, y al descubrir estos restos en la escena del crimen, a unos 3.200 metros de altitud, los investigadores han podido reconstruir parcialmente la algunos detalles de su ruta final, en la cual parece abarcar un gran ascenso en tan solo dos jornadas de viaje.
Pistas botánicas
De entre las plantas halladas junto al cadaver de Ötzi, una llamo especialmente la atención de James Dickson, profesor retirado de arqueobotánica en la Universidad de Glasgow y autor principal de la nueva investigación. Así Neckera complanata, una especie de musgo que históricamente se ha utilizado para impermeabilizar botes y cabañas de madera fue encontrado entre el conjunto de herramientas de Ötzi.
El uso que el Hombre de Hielo daría a la misma aún es objeto de debate. Entre algunos de las hipótesis destaca que esta pudo haber sido utilizada como material de aislamiento o bien como papel higiénico. Fuera como fuere, el caso es que esta planta solo crece a bajas altitudes, lo que puso a los científicos sobre la pista de la ruta seguida por Ötzi.
En el estómago de un experto montañero
En el nuevo estudio, el equipo internacional de científicos de Dickson basó sus resultados en los datos botánicos de la región así como en la distribución de todas las especies de musgos y hepáticas que se habían identificado en el tracto digestivo de Ötzi y en el sedimento alrededor de su cuerpo. La distribución de estas plantas en los Alpes hace 5.000 años era bastante similar a la distribución actual.
Las muestras del recto de Ötzi y la parte inferior de su colon, las cuales representan su última comida presentaron restos de polen de pino y abeto. Esto colocó a Ötzi unas 33 horas antes de su muerte, en un bosque de gran altitud, a unos 2.500 metros de altura.
Por otro lado, el tracto medio del colon del Hombre de Hielo contenía polen de otros árboles que solo crecen en bosques a altitudes más bajas, lo que significa que Ötzi debió descender otros 1.200 metros, en transcurso de unas 20 horas.
Según la evidencia del polen, Ötzi ascendió nuevamente y comió su última comida en un bosque de coníferas subalpino antes de subir aún más alto al Paso Tisen, donde fue asesinado.
Nacido en Pensylvania, Estados Unidos, el 2 de noviembre de 1734 en el seno de una familia cuáquera, Daniel Boone fue un pionero y colonizador estadounidense que abrió la ruta conocida como Wilderness Road, que se convirtió en una de las dos vías principales que los colonizadores recorrieron para llegar a Kentucky desde el este del país. Sus viajes por el lejano Oeste precedieron a los de Lewis y Clark y a los que llevaron a cabo los Mountain Men, cazadores, tramperos y exploradores my comunes sobre todo en las montañas Rocosas. El espíritu indomable de Boone, que se enfrentó con coraje a las diversas dificultades que la vida le planteó, fue reflejado por James Fenimore Cooper en su obra El último Mohicano.
El rasgo distintivo del explorador
La familia de Boone pertenecía a la Sociedad Religiosa de Amigos, más conocida como cuáqueros. Tras sufrir persecuciones en Inglaterra, el padre de Daniel emigró a Pensilvania en 1713 para unirse a la colonia de disidentes de William Penn, fundador de la provincia de Pensilvania, una colonia anglo-norteamericana y futura mancomunidad de Pensilvania. De pequeño, Daniel llevaba el ganado a pastar y pasaba muchas horas solo en el bosque, donde observaba a los pájaros y donde aprendió a cazar. A los doce años ya tuvo su primer rifle y a los trece, el joven Boone era el encargado de cazar y proporcionar carne fresca a su familia.
Daniel Boone no asistió a la escuela y fue la esposa de su hermano mayor quien se encargó de su educación. A pesar de que la ortografía y la gramática que aprendió eran muy básicas, Daniel sabía firmar con su nombre, algo que le distiguía del resto de los hombres que vivían en la frontera, los cuales firmaban con una X.
La cuñada de Boone fue la encargada de su educación y a pesar de que fue muy básica al menos sabía firmar con su nombre a diferencia del resto de hombres que vivían en la frontera
Alrededor de 1750, la familia de Daniel se trasladó a Carolina del Norte y se estableció en el valle del río Yadkin, donde vivían los nativos americanos que cazaban en esa zona. Éstos no estaban dispuestos a compartir sus tierras con los colonos recién llegados, por lo que los altercados entre ambos bandos eran muy frecuentes. Boone se unió entonces a la milicia del condado para ayudar a defender los asentamientos de colonos. En 1754 estalló un conflicto conocido como la Guerra de Francia e India, en el que Francia y Gran Bretaña se disputaron los territorios de América del Norte –la guerra se conoce con este nombre puesto que los nativos americanos se aliaron con los franceses–. Además, puesto que las colonias aún no se habían independizado de Gran Bretaña, éstas se unieron a los ingleses.
Un lugar llamado "Kentucke"
Boone ayudó al general británico Edward Braddock a atacar Fort Duquesne, una fortificación francesa ubicada en la actual Pittsburgh.George Washington, que por entonces era un joven líder de la milicia colonial, también se unió a la marcha. Durante el viaje, Boone conoció a John Findley, un comerciante que había recorrido las aldeas nativas americanas de Ohio y que le habló acerca un lugar llamado "Kentucke" por los nativos, un terreno de caza rico en ciervos, búfalos, osos y pavos. Tras la derrota, en la que hubo muchas bajas, Boone robó un caballo y regresó a Carolina del Norte con la mente puesta en la fabulosa Kentucky.
Las primeras noticias que tuvo Boone de Kentucky le llegaron a través de un comerciante llamado John Findley, el cual ya había recorrido esas tierras con anterioridad
El 14 de agosto de 1756, Boone se casó con Rebecca Bryan con quien tuvo diez hijos. Durante los siguientes años, Boone se ganó la vida como cazador, y a menudo desaparecía durante días, y a veces durante meses, en los montes Apalaches.
Primer viaje a Kentucky
En 1758 estalló un conflicto entre las fuerzas británicas y los cherokee, sus antiguos aliados. Después de que los cherokee atacasen el valle del río Yadkin, los Boone y muchas otras familias huyeron al norte hacia el condado de Culpeper, en Virginia. Boone sirvió en la milicia de Carolina del Norte durante el conocido como Levantamiento Cherokee, con la que se adentró aún mas en territorio nativo, más allá de las montañas Blue Ridge, y estuvo separado de su familia durante dos largos años.
A principios de 1769, John Findley, el comerciante que Boone había conocido durante el trayecto a Fort Duquesne, apareció en la cabaña de Boone. Findley le pidió que lo acompañara en un viaje a Kentucky junto con otros cuatro hombres. Boone no se lo pensó dos veces y ese mismo año partió con Findley y su grupo. Los hombres cruzaron los Apalaches a través de la abertura Cumberland. Habían sido pocos los hombres blancos que se habían atrevido a cruzar las montañas. Tras construir un campamento cerca de lo que ahora es Irvine, en Kentucky, pasaron varios meses cazando y explorando.
Una sucesión de tragedias
En 1775, un amigo contrató a Boone para abrir un camino hacia Kentucky con el objetivo de crear un nuevo asentamiento en tierras compradas a los cherokee. Boone lideró a unos treinta leñadores para despejar el camino que finalmente se convertiría en una ruta hacia la nueva frontera, la conocida como Wilderness Road. Tras construir un fuerte al que llamaron Boonesborough, Boone hizo venir a su familia y con ella llegaron muchos colonos más.
La vida en la frontera era peligrosa. Los nativos atacaban con frecuencia a los colonos con la esperanza de expulsarlos hacia el este. El 9 de octubre de 1773, el hijo mayor de Boone, James, y un pequeño grupo de hombres y niños fueron asaltados por un grupo de indios delawares, shawnees y cherokees. El grupo fue apresado y torturado hasta la muerte. La noticia se expandió como un reguero de pólvora a lo largo de la frontera y obligó al grupo de Boone a abandonar su expedición.
Los diversos encontronazos con diferentes tribus indias acabaron con la vida del hijo de Boone. Poco después el explorador estuvo prisionero durante cuatro meses por la tribu shawnee
El propio Daniel Boone fue capturado junto con un compañero de caza por un grupo de indios shawnee al mando del jefe Blackfish quien, impresionado por su habilidad en la caza y sus dotes para la exploración, adoptó a Boone, que vivió con los nativos durante cuatro meses. Al regresar a Kentucky, Boone había perdido todas sus tierras y propiedades a causa a las numerosas deudas que su familia había contraído en su ausencia.
La imagen icónica de Boone
Tras estos reveses legales y financieros, Boone intentó comenzar de nuevo. En 1799, se trasladó con su extensa familia a lo que hoy es el condado de St. Charles, en Missouri, y que más tarde formaría parte de la Luisiana española. Los españoles, ansiosos por promover el asentamiento en una región que estaba escasamente poblada, no se preocuparon de hacer cumplir el requisito oficial de que todos los inmigrantes debían ser católicos romanos. El gobernador español nombró a Boone "síndico" (juez y jurado) y líder militar del distrito de Femme Osage, donde le entregaron 850 acres de tierra. Pero en 1804, Boone perdió todas sus tierras cuando España transfirió el territorio a Francia y ésta, a su vez, lo vendió a Estados Unidos. En 1809, Boone solicitó al Congreso estadounidense que tuviera en cuenta sus reclamaciones. Por fin, en 1814, su petición fue atendida y sus tierras le fueron devueltas. Boone vendió la mayor parte para pagar sus antiguas deudas.
Tras reiteradas reclamaciones por parte de Boone, finalmente el gobierno americano le devolvió las tierras que le fueron confiscadas y pudo pagar todas sus deudas
En 1813, su esposa Rebecca falleció y Daniel Boone permaneció en Missouri hasta su muerte, el 26 de septiembre de1820, justo en el año en que el pintor Chester Harding pintó el único retrato conocido del mítico explorador. Fue enterrado junto a su esposa en el cementerio de Marthasville.
A pesar de que Daniel Boone sigue siendo a día de hoy una figura icónica de la historia de Estados Unidos, su condición de héroe popular ha ocultado ciertos aspectos de su vida real. En palabras del propio Daniel Boone: "Muchas acciones heroicas y aventuras caballerescas que están relacionadas conmigo existen sólo en las regiones de la fantasía. Conmigo el mundo se ha tomado grandes libertades y, sin embargo, no he sido más que un hombre común".
Filipinas es uno de los destinos que más nos ha sorprendido los últimos años por la belleza de sus playas, su exuberante naturaleza y una fusión de culturas realmente fascinante. Aunque ya habíamos viajado a muchos países de Asia, este archipiélago es completamente distinto al resto. Culturalmente es una mezcla muy interesante, ya que se trata de un país donde la religión mayoritaria es el Catolicismo, pero que ha sido influida culturalmente por Estados Unidos (fue ocupada de 1898 al 1946) y todavía conserva algunos vestigios del paso de los españoles por este archipiélago, especialmente en la toponimia y el vocabulario.
Esta joya del sudeste asiático todavía está evolucionando turísticamente y es relativamente sencillo encontrar rincones de ensueño alejados del turismo de masas. Sin embargo, desplazarse entre islas (y también por ellas) suele ser una tarea ardua, una vivencia que forma parte del viaje en sí misma y que te debes tomar con calma. Por este motivo, es un destino que requiere bastantes días y una buena selección previa de los lugares que vas a visitar. Para ayudarte con tu planificación, vamos a recomendarte 10 experiencias para disfrutar de un primer viaje a Filipinas.
10 experiencias imprescindibles para disfrutar de Filipinas
Hay miles de razones para visitar Filipinas. Quizás las más célebres sean sus famosas playas de arena blancas bañadas por aguas de color turquesa y sus impresionantes arrecifes de coral. Sin embargo, es importante escoger bien a la hora de plantear un viaje, ya que este país insular está formado por 7.107 islas.
Más allá del buceo o de las playas de película, en Filipinas encontrarás una tierra con una cultura y contradicciones únicas. Exuberantes campos de arroz verde, ciudades caóticas, volcanes, increíbles ríos subterráneos y cuevas, fauna salvaje y gente amable y muy divertida forman un menú difícil de igualar en otras partes del mundo. Vamos a descubrirte algunos de los lugares y experiencias más interesantes de Filipinas.
Disfrutar de Nacpan Beach en El Nido
Empezamos nuestro viaje al norte de la isla de Palawan, concretamente en el municipio de El Nido donde se encuentran algunas de las playas más paradisíacas de toda Filipinas. Quizás la más conocida de todas sea la espectacular Nacpan Beach, que cumplió con creces las expectativas que nos habías formado de este destino del sudeste asiático.
Nacpan Beach está situada a tan sólo 15 kilómetros al norte de la ciudad de El Nido, aunque dependiendo de dónde te encuentres el trayecto en tuk tuk o furgoneta privada puede rondar la hora de trayecto. Nosotros la visitamos tras una noche de lluvias y vimos a gente que le costó llegar en moto por el mal estado del firme y los charcos de barro. Al ir en furgoneta tuvimos mucha más suerte y pronto llegamos a esta kilométrica playa virgen de arena blanca y fina, aguas cristalina y palmeras que le confieren un aspecto bucólico. Aunque no hay edificaciones que estropeen el paisaje, en la entrada hay un pequeño chiringuito donde puedes comer y comprar bebidas.
VIAJE A FILIPINAS, BIENVENIDOS AL PARAÍSO MÁS AUTÉNTICO CON TODO ORGANIZADO
La primera vez que escuchamos hablar del concepto Island hopping fue durante nuestro viaje a Filipinas. Se trata de excursiones que pueden durar una jornada entera en la que vas visitando distintas islas y playas en barco en las que tienes la posibilidad de hacer actividades muy interesantes para explorarlas. Por ejemplo, esnórquel, kayak, buceo o incluso comer un pescado recién cocinado en alguna playa solitaria.
De todos los que hicimos en aquel país insular del sudeste asiático el más espectacular de todos fue el que hicimos en El Nido. La gente suele compartir las banka o barcos tradicionales filipinos, aunque nosotros al ser una familia de cuatro tuvimos nuestro propio bote. Hay cuatro circuitos para conocer las islitas y playas del archipiélago de Bacuit y que llevan nombres tan originales como tour A, B, C y D. Al ir en barca privada hicimos una combinación del A y el C y le dijimos a nuestra tripulación que tratara de evitar las aglomeraciones de gente. El resultado fue una jornada inolvidable haciendo actividades en el mar y visitando algunas de las playas más alucinantes que hemos visto jamás, lagunas de aguas completamente trasparentes y fondos coralinos.
Visitar el Río Subterráneo de Puerto Princesa
Además de El Nido, otra de las grandes atracciones de la isla de Palawan es el Parque nacional del río subterráneo de Puerto Princesa. Este peculiar y diverso ecosistema fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1999, además de escogido por votación popular como una de las siete maravillas naturales del mundo en 2011. Su principal atractivo son las peculiares cuevas a las que puedes acceder navegando en pequeñas embarcaciones.
La zona es un auténtico tesoro de la biodiversidad ya que conviven un precioso paisaje kárstico de caliza, que recuerda a las formaciones de la Bahía de Ha Long en Vietnam, con un río subterráneo que desemboca directamente al mar rodeado por una de las selvas más importantes en Asia. En casi 6.000 hectáreas puedes encontrar hasta once ecosistemas diferentes con una variedad de flora y fauna impresionante. En el Parque nacional del río subterráneo de Puerto Princesa habita una gran variedad de animales endémicos amenazados como el faisán, el murciélago zorro, los pequeños pandas, civetas y tejones.
Relajarse en la White Beach de Boracay
Como hemos dicho al principio, en un país con 7.107 islas es muy importante organizar bien el recorrido y también dejar días enteros para el relax. Una de las ínsulas más célebres de Filipinas para desconectar es Boracay, no obstante, la revista Travel+Leisure la escogió como la mejor isla del mundo en 2012. Boracay sólo tiene siete kilómetros de largo y menos de un kilómetro de ancho en su punto más angosto, así que tienes un paraíso tropical del tamaño de una postal.
No obstante, el lugar que ha ayudado a colocar a Boracay en el mapa es White Beach, un arenal de 5 kilómetros de largo cubierta por un manto de arena blanca coralina y aguas cristalinas de varias tonalidades. La zona está repleta de resorts para todo tipo de presupuestos, bares con música en vivo y chiringuitos para tomar un cóctel en la playa o una buena cerveza fría hasta altas horas de la mañana. Por supuesto, si buscas algo más que relax tienes todos los deportes acuáticos conocidos por el hombre a tu disposición.
‘Morder las Colinas’ de Chocolate en Bohol
Aunque Bohol también tiene playas alucinantes y excursiones para remojarte (como veremos un poco más tarde), esta isla nos cautivó por su frondoso y selvático interior. Se trata de un destino perfecto para los amantes de los deportes de aventura, experiencias que van desde el buceo, senderismo, kayak, tirolinas que atraviesan valles y cualquier actividad relacionada con el disfrute de la naturaleza. Tiene lugares exuberantes como el Man Made Forest, ríos caudalosos como el Loboc que son atravesados por cuentes colgantes o algunos refugios donde puedes ver de cerca (y en silencio) al más pequeño de todos los primates: el tarsero (o tarsier).
No obstante, el lugar que suele atraer todas las miradas en Bohol son las denominadas Colinas de Chocolate (Chocolate Hills). Cerca de un municipio con nombre tan español como Carmen se encuentran estas 1268 cúpulas de piedra caliza cubiertas de hierba que son casi simétricas en forma y altura. Nosotros visitamos estas pintorescas colinas en verano, aunque durante la estación seca adquieren un tono de color marrón parecido al chocolate que le han otorgado su nombre. En Carmen hay un mirador al que puedes acceder para divisarlas, aunque nosotros nos atrevimos a caminar hasta la cima de una de ellas para obtener otra perspectiva distinta a la habitual.
Avistamiento de luciérnagas en el río Abatán en Bohol
Otra de las experiencias que más nos gustó de Bohol (especialmente a nuestros hijos) fue la de navegar de noche por el río Abatán en busca de las luciérnagas. Antes de la excursión les contamos a nuestros hijos que antiguamente estos insectos bioluminiscentes se dejaban ver fácilmente en zonas de campo cerca de donde nos criamos, pero la acción del hombre y la contaminación ha acabado prácticamente con ellas. En esta zona de Bohol sucede todo lo contrario, hay árboles que crecen junto al río que están plagados de grandes grupos de estos pequeños milagros de la naturaleza.
El paseo en barca por el río se hace complemente a oscuras gracias a la pericia de los barqueros que se conocen todos los recovecos de este paraje como la palma de su mano. Durante nuestra excursión no teníamos muchas esperanzas porque había estado lloviendo poco antes del atardecer. Sin embargo, tras unos minutos los árboles empezaron a centellear como si estuvieran engalanados con decoración navideña. Un emocionante juego de pequeñas luces que se encendían y apagaban en plena oscuridad, convirtiendo el paseo en baca en una especie de sueño en plena vigilia. Por cierto, hacer foto a este fenómeno de noche y en movimiento es prácticamente imposible así que os he puesto una foto del tarsero que es otro de los habitantes más célebres de Bohol.
Nadar cerca de las tortugas marinas en Balicasag
Ya os hemos dicho que en Bohol vimos a los pequeños tarseros y las luciérnagas, pero nos faltaba contaros que pudimos nadar y hacer esnórquel cerca de las preciosas tortugas marinas. Desde Alona Beach en Panglao parten las excursiones en barco a la isla de Balicasag donde habitan estos magníficos animales. Normalmente la banka atraca en esta pequeña isla y te suben a un bote más pequeño impulsado a remo donde te pertrechan con un equipo de esnórquel.
Una vez en el agua es relativamente sencillo divisar las tortugas unos metros más abajo de tus pies en los arrecifes. La experiencia es realmente emocionante porque la combinación de corales, peces de colores tropicales y tortugas marinas es indescriptible. De vuelta a Alona Beach nos detuvimos también en la peculiar Virgin Island, una preciosa isla sólo de arena que llega a inundarse completamente dependiendo de las mareas. Lo curioso es que cuando la visitamos la marea había inundado esta lengua de arena donde comerciantes tenían sus puestos de souvenirs y parrillas cocinaban el pescado y marisco.
Recorrer la tranquila isla de Malapascua
Malapascua es una pequeña isla situada al norte de Cebú que se ha convertido en un auténtico paraíso para los amantes del buceo. El motivo es el curioso y escurridizo tiburón zorro que habita en las aguas próximas a esta ínsula y que atrae cada año a cientos de buceadores con ganas de contemplarlo. Sin embargo, no hace falta saber bucear para disfrutar de Malapascua. Para nosotros fue un refugio de paz en la parte final de nuestro viaje.
Más allá del buceo, el principal atractivo de Malapascua es su vida tranquila. Cómo sólo tiene tres kilómetros cuadrados de extensión se puede recorrer fácilmente a pie o en moto. La mayoría de alojamientos (que se levantan en torno a los centros de buceo) se encuentran en el sur de la isla, pero es en el norte donde se encuentran las mejores playas en un entorno prácticamente virgen. Allí disfrutamos de largas caminatas por la arena de Langob Beach y chapuzones en sus aguas transparentes. Por la zona también hay un faro que está en un punto elevado y que te regala buenas vistas. No obstante, lo mejor de Malapascua son sus happy hours, sus atardeceres y las conversaciones con los buceadores que te cuentan las maravillas que han visto ese día.
Andar sobre la lengua de arena de Kalanggaman
Además de por su tranquilidad, uno de nuestros objetivos al visitar Malapascua era hacer la excursión hasta la isla de Kalanggaman y su famosa lengua de arena. Nos enrolamos en un barco de buceadores para visitar la islita mientras ellos exploraban los fondos marinos. La primera sorpresa de la travesía (que dura aproximadamente dos horas) vino durante el trayecto, ya que divisamos un nutrido grupo de delfines que saltaban a nuestro lado y peces voladores que salían a toda velocidad del agua.
La isla de Kalanggaman es muy pequeñita, ya que de punta a punta habrá poco más de 700 metros y es fácil recorrerla a pie. El paseo ni fu. ni fa, especialmente comparado con su preciosa lengua de arena blanca que puede alcanzar un tercio de la isla dependiendo de las mareas. ¿Cómo pasamos el tiempo mientras regresaban los buceadores? Haciendo esnórquel en el sudeste de la isla donde el agua casi transparente abrigaba un sinfín de peces tropicales de colores, tortugas marinas y unos fondos coralinos muy especiales. Ojito con las corrientes que hay cerca de la lengua de arena, aunque está advertido con carteles sólo métete en el agua donde te digan los guías.
Intramuros en Manila
Seguro que has escuchado alguna vez que Manila es una ciudad caótica, de proporciones exageradas y que su tráfico de locos te imposibilita disfrutar de la capital de Filipinas. Todo eso es verdad, aunque como lo más seguro es que aterrices o despegues en Manila puedes aprovechar el tiempo para visitar alguno de sus atractivos. El más interesante es la zona de Intramuros, un legado del paso de los españoles por la ciudad que data del siglo XVI. Esta ciudad amurallada es uno de los mejores modelos de una fortaleza medieval fuera de Europa.
En Intramuros podrás visitar la Iglesia de San Agustín, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y el Museo de San Agustín. Otro lugar destacado es la Casa Manila, un museo de estilo de vida que replica una casa de 1800. Es fácil ver calesas con personas vestidas con trajes de época, así que tómate una foto con ellos y luego disfruta de una San Miguel o una Red Horse bien fresquita antes de regresar al caos de la ciudad.
¿Te han gustado estas 10 experiencias para disfrutar de un primer viaje a Filipinas? ¿Tienes otra recomendación? Cuéntanoslo en los comentarios, tenemos muchas ganas de descubrir la tuya en los comentarios.
Presentación en el Circulo de Bellas Artes de Madrid
DIVA (Asociación de Desarrollo Integral del Ambroz) ha presentado recientemente en el circulo de Bellas Artes de Madrid su “Otoño Mágico”.
Todos los pueblos que integran la comarca –Abadía, Casas del Monte, Baños de Montemayor, Aldeanueva del Camino, La Garganta, Gargantilla, Hervás y Segura del Toro- esperan recibir durante estos días miles de turistas venidos de todas partes.
Entre las actividades programadas destacan las rutas guiadas de senderismo para descubir la naturaleza del Valle de Ambroz, degustaciones gastronómicas, observación de estrellas, actividades acuáticas, jornadas micológicas…
Actividades micológicas
Todos en el Valle del Ambroz están deseosos de mostrar a los visitantes que “Otoño Mágico no es sólo una iniciativas para la promoción turística de esta comarca norteña de Extremadura. Es, sobre todo, una Fiesta de La Naturaleza con mayúsculas en la que los coores, los olores y los sabores del Otoño se convierten en el escenario perfecto para desarollar actividades en la naturaleza y poner de relieve la riqueza que atesoran nuestros pueblos” (Mateo Prieto)