miércoles, 9 de marzo de 2022

Pachinko. Tres rutas diferentes para disfrutar del concejo de Xíxón, bienvenidos al Gijón más verde y desconocido

Gijón es popular por su vida cultural, su barrio de Cimavilla, sus aromas a mar, su rica gastronomía, sus preciosas playas, museos muy interesantes o el Elogio del Horizonte. Pero, ¿qué te parecería descubrir un Xixón verde, donde estés completamente sólo y con lugares de un interés paisajístico e histórico sin parangón?

Ese Gijón más verde y desconocido también existe y es súper interesante para el viajero. ¿Quieres descubrirlo? Pues ponte calzado cómodo y toma nota de estas tres rutas diferentes para disfrutar del concejo de Xíxón.

Rutas que hacer en los alrededores de Gijón

Rutas que hacer en los alrededores de Gijon

¡Descubre el Gijón menos conocido! Comenzamos este paseo con rutas inspiradas en la época romana. A continuación, nos adentraremos en la Ruta Vía de la Plata y terminaremos en bosques y castañares… antiguos paisajes que sirvieron de inspiración a poetas y pintores del pasado.

Esta ciudad ofrece al visitante un paisaje increíble. Más allá del paisaje urbano, su patrimonio y sus playas, vamos a descubrirte tres sorprendentes rutas que hacer en los alrededores de Gijón.

Paseando por el Gijón de la época romana

Muralla romana de Gijon

El pasado romano de Xixón es más que evidente. De hecho, no hace falta irse muy lejos para encontrar vestigios de la época romana.

En el mismísimo barrio de Cimavilla todavía se pueden observar muchos restos de la muralla tardoromana que fue erigida a finales del siglo III d.C., en tiempos de Diocleciano. El punto más evidente es el que se encuentra junto a la famosa Torre del Reloj de Cimavilla.

Museo de las Termas Romanas de Campo Valdes en Gijon

A muy pocos pasos (y todavía en el centro de Gijón) puedes visitar las termas romanas más importantes del norte de España y el yacimiento de más visitado de Asturias. Junto a la céntrica iglesia de San Pedro al comienzo de la playa de San Lorenzo se encuentra el Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés.

Pero toca abandonar el centro de la ciudad para explorar el verde concejo de Xixón. A pocos kilómetros tenemos el Museo Villa romana de Veranes, un yacimiento realmente asombroso. Las dimensiones de la villa son espectaculares, ya que se trataba de una gran casa señorial de algún hombre pudiente de la época.

Parque Arqueologico-Natural de la Campa Torres

La ruta por el Gijón de la época romana termina en el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres, emplazado a unos siete kilómetros del centro de la ciudad en la zona del cabo Torres. Se trata de los restos de un antiguo castro que entre los siglos VI-V a.C fue el recinto fortificado marítimo de mayores dimensiones de toda la costa de los astures.

Por cierto, la experiencia puede ser mucho más completa si te descargas la aplicación de real aumentada Gijón Romano AR con la que desde tu móvil cinco personajes del Xixón de la época romana te cuentan su historia y la de la trasformación de la ciudad

Ruta arqueológica de Cenero, en plena Ruta Vía de la Plata

Iglesia de San Juan Bautista o Abadia de Cenero

La Ruta Vía de la Plata es un itinerario turístico que transita por el oeste de la península ibérica y que recupera una antigua senda que permitía comerciar al pueblo tartesio con el norte de la meseta en el siglo VII a. de C. También fue la ruta la que emplearon los romanos para avanzar hacia el norte.

Este itinerario atraviesa cuatro comunidades autónomas y siete provincias en un eje sur-norte de casi 900 km desde Sevilla a Gijón y más de 120.000 kilómetros cuadrados en los que se encuentra uno de los conjuntos más interesantes del patrimonio histórico de España.

Esta histórica ruta llegaba a Xixón por la parroquia de Cenero, donde actualmente se encuentran valiosos yacimientos arqueológicos de época romana (como el Museo Villa romana de Veranes del que os hablamos más arriba) y otros monumentos arquitectónicos de gran importancia que puedes descubrir en la Ruta arqueológica de Cenero.

Iglesia de San Juan Bautista de Gijon

Podéis iniciar la ruta en la espectacular Iglesia de San Juan Bautista o Abadía de Cenero, popularmente conocida como «La catedral del románico de Gijón».

Enseguida os llamará mucho la atención su impresionante pórtico formado por una gran puerta con tres arquivoltas con molduras y un arco interior polilobulado sostenidos por capiteles donde podrás observar restos de pinturas murales y mosaicos procedentes de las villas romanas de Veranes y Beloño.

Esta sencilla ruta de unos 4 kilómetros y poco menos de una hora de duración continúa en el la Torre de los Álvarez de las Asturias, un fantástico alcázar de la puebla de Gijón construido en 1297 por don Rodrigo Alvarez de las Asturias, conde de Noreña. Frente a ella todavía se conserva la capilla de la Virgen de la O.

Turruxon de Trubia

A sólo 200 metros, verás enseguida el Turruxón de Trubia. Se trata de una construcción de la baja Edad Media que pertenece a la Casa de los Valdés, una de las familias más poderosas y conocidas de Asturias. Observarás el esqueleto de un gran torreón de carácter defensivo.

Aunque hay muchos rumores sobre cómo fue destruida, se cree que fue incendiada por Alfonso Enríquez enemigo de los Valdés.

La ruta concluye en la Villa romana de Veranes, emplazada a tan sólo dos kilómetros del Turruxón de Trubia.

Senderismo por el entorno de la peña de los Cuatro Jueces

Entorno de los 4 jueces en Gijon

Empezaremos con un spoiler. No llegamos hasta la peña de los Cuatro Jueces, sino que nos dedicamos a caminar por su entorno. El objetivo ese día era descubrir el Gijón más verde… y vaya que si lo conseguimos.

Ese día nos acompañó Xuan Piedehierro de Asturian Ways, que es guía de media montaña y naturaleza, además de un enamorado de su tierra. Echadle un vistazo a su web porque organiza rutas de senderismo, de marcha nórdica y viajes chulísimos y con un toque personal muy interesante.

Ruta de los 4 jueces en Gijon

La peña de los Cuatro Jueces está emplazada a unos 640 metros de altitud. Se trata de una cima que tiene como curiosidad que está ubicada entre cuatro concejos asturianos: Gijón, Villaviciosa, Sariego y Siero.

Una vez al año, tiene lugar un encuentro en el que participan los cuatro alcaldes de cada uno de los concejos y para celebrar dicho acontecimiento hay una piedra dividida en cuatro partes (una por cada concejo). Esta tradición ancestral se volvió a recuperar en 1983.

Una vez resuelto el entuerto del nombre de la peña de los Cuatro Jueces te diremos que nosotros sólo nos movimos por el entorno del concejo de Xixón y fue maravilloso. La ruta desde el observatorio del Monte Deva es de unos 8,5 kilómetros (17 kilómetros ida y vuelta) y a buen ritmo se suele cubrir completa en cuatro horas.

Senderismo por el entorno de la peña de los Cuatro Jueces

Para nosotros lo mejor de esta sencilla caminata (apta para toda la familia) fue observar un Gijón completamente desconocido, andar por sus bosques, respirar aire puro y disfrutar de ese color verde intenso tan característico de Asturias.

No obstante, vas caminando todo el rato por un bosque reploblado que con el paso de los años se ha ido transformando en un bosque mixto de castaños y robles. También nos encantó ver horreos, paneras y caseríos con ganado y manzanos a poquísimos kilómetros del centro de Gijón.

¿Te han gustado nuestra rutas para disfrutar del concejo de Xíxón? ¿Nos recomiendas otras rutas que hacer en los alrededores de Gijón? Esperamos tus sugerencias en los comentarios.

Tienes más info en la web oficial de Turismo de Gijón o en nuestro artículo sobre qué ver en Gijón.

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via Pau García Solbes https://ift.tt/QvS84rf

martes, 8 de marzo de 2022

Viajes. Día 9. Una jornada de récord

Hoy amanecimos muy temprano. El barco no había parado de moverse prácticamente desde que terminó la inmersión de ayer. Habíamos navegado toda la noche por el mar de Weddell hacia el océano abierto, alejándonos de los numerosos icebergs que poblaban la zona en la que nos encontrábamos.

Navegar entre témpanos de hielo es delicado: nuestro capitán siempre se mantiene a una distancia prudencial de un kilómetro de los bloques más grandes, la velocidad del barco ha de ser mucho menor y en el puente de mando se refuerza el número de personas vigilando. Más por la noche, cuando se navega sin luz y una colisión a una velocidad moderada con un pedazo del hielo del tamaño de un coche puede ser fatal.

Mapa de situación de la expedición a la Antártida.

La noche pasó rápido y llegadas las 8 de la mañana un mensaje interno nos avisaba de que habíamos pasado los 65º de latitud. Nos encontrábamos muy al sur. De hecho, estábamos más al sur de lo que algunos miembros de la tripulación habían navegado jamás, y estamos hablando de marineros que tras un día de trabajo en cubierta te sueltan frases como “ya descansaremos en el Drake”. El caso es que se trata de un auténtico récord para muchos de ellos y por ende para nosotros, pues resulta bastante probable que jamás volvamos a transitar estas latitudes.

Para la operación de hoy decidimos subir al puente de mando. Todo estaba en marcha cuando de repente por la radio se escuchó a los operarios de la lancha pedir permiso para lanzarse al agua. Siempre es el primer paso antes de cada inmersión. En ella viaja un piloto, cuando es posible un fotógrafo, además de dos miembros de la tripulación encargados de desenganchar los cabos con los cuales se asegura el submarino durante su botadura y recogida.

Los mensajes de radio se sucedían a cada momento, pues cualquier maniobra implicada debía contar con el consentimiento explícito del capitán, desde la botadura de la zodiac, pasando por la sonda de comunicaciones, hasta todo lo relativo al propio submarino.

El submarino comprueba su movilidad durante unos segundos antes de iniciar la inmersión. Momentos previos a la recogida del submarino tras la exploración.

Una vez tomó contacto con el agua, todo quedó en manos de sus ocupantes. También era un reto para ellos, quienes estaban a punto de realizar la inmersión científica con un submarino tripulado más meridional de la que jamás se tenga constancia.

A partir de ahora las comunicaciones en el puente se centrarían en el sumergible. Por un canal especial y gracias a una sonda situada a 15 metros bajo el barco, el operario de radio realizaba un seguimiento de cada uno de los pasos del submarino, desde el cual, cada poco tiempo, informaban de la profundidad a la que se encontraban. Mientras, una pantalla también advertía de su posición respecto del barco y un sonido periódico en forma de clic confirmaba que el canal de comunicación seguía abierto:

“Clic, clic…
- …
-150 feet. 1.5.0. (…ruido blanco).
- …
Clic, clic…
- …
-Deepworker, Deepworker: Roger that! 150 feet. 1.5.0. Copy (…ruido blanco)
- …
Clic, clic…”

Transcurrieron dos horas hasta recibir el aviso del regreso del submarino. La inmersión se presumía exitosa debido a su duración y así lo parecía confirmar la enorme sonrisa que, a través de la escotilla del submarino, aún en el agua, se dibujaba en los labios de la investigadora.

Los ingenieros monitorizan la ruta del submarino desde el puesto de mando cada 15 minutos.

Tuvimos una hora para comer hasta que el barco se puso de nuevo en marcha. Tomamos rumbo hacia el este, nos adentrábamos aún más en el océano abierto, y en el mapa mundial del tráfico marítimo que se puede consultar en línea y tiempo real, aparecíamos como un punto solitario en la nada y en mitad del mar. Si la Estación Espacial Internacional hubiera estado sobrevolándonos en aquellos momentos, es muy probable que sus ocupantes hubieran sido los humanos más cercanos a nosotros.

Y es que en otras ocasiones llegar hasta allí hubiera sido imposible debido a que en esta época del año y a esta latitud, el mar de Weddell debería encontrarse cubierto de hielo. Además, las condiciones meteorológicas debían ser idóneas, y nos habrían de acompañar por igual el estado de las corrientes y del viento.

Es por ello por lo que, tras ambas inmersiones, acabado el día, el equipo se felicitaba, y no era para menos. Han sido meses de planificación y, aun así, hasta llegado el momento no existía certeza de que unas inmersiones realizadas en aguas tan inaccesibles fueran a ser viables.

Contra todo pronóstico las operaciones fueron un completo éxito, y también contra todo pronóstico la diversidad encontrada en ambas fue sorprendentemente alta, particularmente si se considera que durante la mayor parte de la existencia de estas criaturas la superficie del océano ha permanecido helada. ¡Y es que hasta hace muy poco tiempo los científicos creían que estas áreas estarían esencialmente desprovistas de vida! En cambio, lo que el equipo encontró fue variedad y abundancia.

Una de las razones por las que suceden tantas cosas allí abajo es la enorme cantidad de piedras y rocas que varían en tamaño, desde guijarros hasta cantos rodados que han sido transportados al mar de Weddell tras el derretimiento del hielo marino. Una vez se depositan en el fondo del mar estas rocas proporcionan lugares para que la vida marina se esconda o el sustrato para que arraigue. También se trata de lugares sólidos en los que se adhieren criaturas como corales y esponjas, creando un hábitat aún más tridimensional para otras especies.

Uno de los operarios toma una fotografía de las muestras recogidas por los científicos. Coral recolectado clasificado por los científicos dentro del género Primnoisis.

Para John y Susanne resultó increíble ser las primeras personas en ver estas zonas del Mar de Weddell, sin embargo, nos contaban que al mismo tiempo era imposible olvidar que la razón por la que pudieron llegar hasta aquí es que el cambio climático está transformando muy rápidamente ecosistemas enteros. Le restan importancia al hecho de que quizá con las inmersiones realizadas durante el día de hoy hayan batido algún récord, para ellos se trata tan solo una nota a pie de página sobre el terrible hecho de que ahora hay menos hielo en las aguas antárticas que en cualquier otro momento registrado desde que se empezaran a tomar mediciones. Y es que desde la última vez que se batió el récord mínimo de hielo marino en la Antártida, en año 2017, la región ha perdido un área de hielo del tamaño de Suiza.

Una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) pone fin a otro gran día de exploración a bordo del Arctic Sunrise.

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Ir al Microsite Especial de la Expedición a la Antártida.



via Héctor Rodríguez https://ift.tt/CYfrn45

lunes, 7 de marzo de 2022

Pachinko. Vacunas para viajar a Vietnam

Si estás preparando un viaje al Sudeste Asiático, vamos a ayudarte a saber qué vacunas para viajar a Vietnam son necesarias. Lo primero es decirte que esta información está basada en nuestra experiencia. No obstante, antes de cualquier viaje debes consultar a tu Centro de Vacunación Internacional más cercano.

Para ir avanzando, aquí tienes la lista de Centros de Vacunación Internacional por provincias, donde tendrás que pedir cita. Llama al menos dos meses antes de tu viaje, ya que hay algunas vacunas que necesitan dosis de recuerdo y así estarás más tranquilo antes de viajar. Dicho esto empezamos.

¿Qué vacunas necesito en Vietnam?

La buena noticia es que no hay ninguna vacuna obligatoria para los españoles que quieran viajar a Vietnam. Si has residido en el último mes en algún país donde la fiebre amarilla sea endémica sí que necesitarás la vacuna contra esta enfermedad.

Vacunas para Vietnam recomendadas

Aunque no tengas que ponerte vacunas obligatorias para viajar a Vietnam lo más probable es que si visitas algún Centro de Vacunación Internacional te sugieran que te pongas algunas vacunas optativas para evitar riesgos.

Nosotros nos pusimos las siguientes vacunas durante nuestro viaje a Vietnam recomendadas por nuestro médico de Sanidad Exterior, verás que son bastante comunes:

  • Hepatitis A y B: de estas debería estar vacunado todo el mundo independientemente de que viajes o no. A nosotros simplemente nos pusieron una dosis de recuerdo de la Hepatitis A ya que es una vacuna que suele tener puesta todo viajero.
  • Fiebres Tifoideas.
  • Tétanos-Difteria.
  • Encefalitis japonesa y la gripe, sólo en el caso de estancias muy largas en Vietnam y dependiendo de las zonas que visites y si te lo prescribe un médico de Sanidad Exterior.
  • Para prevenir las diarreas del viajero nos recetaron Dukoral, una vacuna oral.
  • Además, siempre es recomendable llevar un botiquín con cosas tan básicas como analgésicos, antiestamínicos, antidiarreicos, antibióticos, protección contra el sol, material de curación, repelente de mosquitos y antipicores.

Malaria en Vietnam

Existe riesgo de paludismo en las zonas rurales de Vietnam, así que probablemente tu médico te recete algún tipo de profilaxis contra la malaria.

A nosotros nos recetaron como antipalúdico el Malarone, aunque sólo tomamos las pastillas durante los días que estuvimos en el Delta del Mekong y en los templos de Angkor en Camboya. Si quieres puedes consultar aquí nuestro itinerario por Vietnam.

En el Delta del Mekong la incidencia no es demasiado alta, así que si no vas a Camboya (o no te apetece tomar el Malarone), lo mejor es que tomes medidas preventivas contra las picaduras de mosquito.

Recomendaciones para evitar picaduras de mosquito

En general, Vietnam tiene un riesgo bajo tanto de malaria como de dengue, pero siempre es mejor seguir los siguientes consejos por si visitas zonas de riesgo:

  • Evitar salir entre el anochecer y el amanecer pues los mosquitos pican habitualmente durante este período. Si tienes que salir por la noche lleva ropa con manga larga, pantalones largos, calcetines y evitar los colores oscuros, que atraen a los insectos.
  • Impregnar las partes expuestas del cuerpo con un repelente. Suelen ser más baratos y efectivos los que venden en los propios destinos del Sudeste Asiático.
  • Alojarse, si es posible, en un edificio bien construido y bien conservado, con tela metálica en puertas y ventanas. Si no se dispone de esta protección deben cerrarse las puertas y ventanas durante la noche.
  • Si los mosquitos pueden penetrar en la habitación, colocar una mosquitera alrededor de la cama fijándola bajo el colchón y asegurarse de que no esté rota y de que ningún mosquito haya quedado atrapado en el interior.
  • Pulverizar insecticidas, utilizar difusores de insecticidas (eléctricos o a pilas) que estén provistos de pastillas impregnadas de piretrinas o hacer quemar en las habitaciones durante la noche serpentinas antimosquitos que contengan piretrinas.

Situación de la COVID-19 en Vietnam

Después de dos años sin poder viajar al país, Vietnam abre al turismo internacional a partir del 15 de Marzo de 2022. Los viajeros sólo deberán presentar un certificado de vacunación o recuperación de Covid y hacerse un test rápido de antígenos 24 horas después de aterrizar.

Además, desde el pasado 15 de Febrero los vuelos internacionales a todos los países con los que Vietnam mantenía ruta directa antes de la pandemia ya han sido reestablecidos.

Esperamos que te hayan servido estos consejos sobre vacunas para viajar a Vietnam y evitar las picaduras de los mosquitos. Reiteramos que para cualquier consulta médica antes de un viaje lo mejor es acudir a tu Centro de Vacunación Internacional más cercano.

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jueves, 3 de marzo de 2022

Viajes. Grandes migraciones del reino animal

La migración de los animales es mucho más que un simple desplazamiento. Es un viaje colectivo perfectamente organizado, con una recompensa que exige planificación y voluntad férrea, inscritas en el instinto y los genes de la especie. Empeñado en comprender la naturaleza de este fenómeno, el biólogo Hugh Dingle ha identificado cinco características que se dan, en mayor o menor grado, en todas las migraciones.

Según él, son desplazamientos prolongados que llevan a los animales a salir de sus hábitats familiares; suelen ser lineales, no zigzagueantes; im­­plican unas conductas especiales de preparación -como la sobrealimentación- y de llegada al punto de destino; exigen un gasto extraordinario de energía, y por último, durante la migración los animales mantienen concentrada la atención en su objetivo, por lo que no se dejan distraer por las tentaciones ni se arredran ante obstáculos que intimidarían a otros animales.

Un charrán ártico de viaje desde Tierra del Fuego hasta Alaska, por ejemplo, no prestará atención a un aromático arenque que se le ofrece desde un barco de observación ornitológica en la bahía de Monterey. Las gaviotas residentes se precipitarán con voracidad sobre el regalo, pero el charrán pasará de largo. ¿Por qué? «Los animales en migración no reaccionan ante estímulos sensoriales que en otras circunstancias inducirían una respuesta inmediata», dice Dingle. En otras palabras, que esos animales están total y absolutamente empeñados en llegar, cueste lo que cueste. Otra forma menos científica de presentarlo sería decir que el charrán ártico se resiste a las distracciones porque en ese momento se rige de manera instintiva por algo que a los humanos nos parece admirable: un objetivo superior.

Centrados en el largo viaje

El charrán ártico siente que puede comer más tarde, puede descansar más tarde, puede aparearse más tarde. Ahora toda su atención se centra en el viaje. Su único propósito es llegar a su destino: una pedregosa orilla del Ártico, donde se habrán congregado otros charranes. La llegada le permitirá cumplir el objetivo superior marcado por la evolución: encontrar el lugar, el momento y el conjunto de circunstancias adecuadas para reproducirse y criar a su prole.

«Los animales en migración no reaccionan ante estímulos sensoriales que en otras circunstancias inducirían una respuesta inmediata»

Pero el proceso es tan complejo como variado, y los biólogos lo definen de diferentes maneras, en parte según el tipo de animales que estudian. Joel Berger, de la Wildlife Conservation Society y la Universidad de Montana, estudioso del berrendo y otros grandes mamíferos terrestres, prefiere lo que considera una definición simple y práctica, acorde con sus bestias: «Desplazamientos de ida y vuelta entre un territorio estacional y otro». Por lo general, la razón de tales desplazamientos estacionales es la búsqueda de recursos que no están disponibles en una misma área durante todo el año.

Pero los movimientos verticales diarios del zooplancton en el océano -hacia arriba de noche para buscar alimento y hacia abajo de día para escapar de los depredadores- también podrían considerarse migración, lo mismo que el desplazamiento de los pulgones cuando agotan las hojas tiernas de una planta y su progenie pasa a otra planta huésped, sin que ninguno regrese nunca al punto de partida.

Dingle, biólogo evolutivo especializado en insectos, propone una definición más compleja que la de Berger, y menciona para ello las cinco características -duración, carácter lineal, impasibilidad ante las distracciones, conductas especiales al comienzo y al final, y almacenamiento de energía- que distinguen a las migraciones de otras formas de desplazamiento. Por ejemplo, los pulgones se tornan sensibles a la luz azul -del cielo- cuando llega el momento de emprender su largo viaje, y adquieren sensibilidad a la luz amarilla -reflejada por las hojas tiernas- cuando es el momento de aterrizar. Las aves engordan comiendo más de lo habitual como preparación para un largo vuelo migratorio. El valor de su definición, según Dingle, es que hace hincapié en los aspectos que las migraciones del ñu y de la grulla canadiense tienen en común con la de los pulgones, lo que puede ayudar a los investigadores a comprender cómo la evolución por selección natural las ha producido todas.

Miembros de la Shortgrass Rattlesnake Association hacen una demostración de las serpientes de cascabel diamantinas occidentales reunidas para el 45 Mangum Rattlesnake Derby, que se celebra todos los años en la localidad de Mangum, Oklahoma, en abril. Miles de personas acuden a esta festividad para ver los terrarios y probar la carne de serpiente de cascabel. Es cierto que sabe a pollo, pero según Keith Kendell (centro), su sabor también «se parece al de las ancas de rana».

La migración de la serpiente de cascabel en las Grandes Llanuras del oeste de Canadá es un caso peculiar pero ilustrativo. El joven biólogo canadiense Dennis Jørgensen, ahora empleado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), estudió los desplazamientos de la serpiente de cascabel de la pradera -Crotalus viridis viridis- en las afueras de la localidad de Medicine Hat, en Alberta, cerca del límite septentrional de su área de distribución, y observó ambiciosas migraciones en primavera y en otoño. El trayecto de ida y vuelta de sus animales era de unos 8 kilómetros de promedio, aunque un estudio anterior había registrado migraciones de hasta 53 kilómetros. En Arizona, en cambio, nunca se desplazan tanto, porque no lo necesitan. Las razones que impulsan las migraciones canadienses son las bajas temperaturas invernales, siempre un obstáculo para los reptiles, y la escasez de buenas madrigueras para hibernar.

«No hay muchas madrigueras que permitan sobrevivir al invierno en este entorno», me dijo Jørgensen. La madriguera ideal tiene que ser profunda, donde la tierra conserva el calor, pero accesible desde la superficie a través de huecos o fisuras naturales. Ese tipo de refugios son escasos y están muy alejados unos de otros. «Por eso, lo que vemos por aquí son grandes agregados de serpientes en madrigueras colectivas.» Para visualizarlas, basta imaginar una maraña de miles de serpientes, amontonadas tranquilamente en su guarida subterránea, esperando las primeras señales de la primavera. Cuando las temperaturas superficiales suben y ya resultan agradables, salen de la cueva y se exponen al sol durante un tiempo. Pero están hambrientas. ¿Cuál es el siguiente imperativo? Dispersarse para encontrar comida y pareja. Por esa razón migran radialmente, en todas las direcciones posibles a partir de la madriguera.

Hambrientas al final de la hibernación, muchas especies de serpiente siguen las mismas pistas olorosas año tras año, sin reparar en los obstáculos. Una mocasín de agua no sobrevivió al cruce de una carretera en Illinois. Las cascabeles, que en primavera abandonan sus guaridas invernales cerca de Medicine Hat, en Alberta, corren a menudo la misma suerte.

Radiotransmisores para ver la migración

Para estudiar este patrón migratorio, Jørgensen utilizó unos pequeños radiotransmisores, implantados quirúrgicamente, con los que siguió los desplazamientos de 28 serpientes distintas durante 2004 y 2005. Más recientemente, un caluroso día de verano, me llevó a visitar una de las madrigueras en la ribera del Saskatchewan del Sur. La erosión había abierto profundas grietas subterráneas en las que unas 60 cascabeles de la pradera habían pasado el invierno. Desde la orilla del río volvimos a las colinas y repasamos la ruta migratoria de una de ellas, una hembra etiquetada por Jørgensen con la letra E.

No lejos de la orilla, ladera arriba, había tres rocas redondeadas, cubiertas de líquenes, con un hueco debajo. E llegó allí el 8 de mayo, me dijo Jørgensen; descansó, se calentó al sol y volvió a ponerse en marcha el día 27. Subió la empinada cuesta -nosotros empezamos a trepar- entre matas de artemisa y terrones de lodo grisáceo, se deslizó ladera abajo -seguimos sus pasos-, atravesó el camino de tierra, cruzó un húmedo barranco lleno de solidagos y zumaques y subió otra ladera. En lo alto de la cuesta, nos agachamos para pasar por debajo de unos alambres de espino y llegar a la esquina de un campo de cultivo. Después de atravesar en un mismo día dos sembrados, la valiente señora E continuó a lo largo de una alambrada, donde la maleza era más densa y las cuchillas de las segadoras no podían alcanzarla. A finales de junio estaba recorriendo 200 metros al día, todavía por la línea de la alambrada, a lo largo de una acogedora combinación de piedras, matorrales y madrigueras de roedores. Llegados a ese punto, Jørgensen y yo hicimos una pausa. Estábamos cansados y bañados en sudor. En cuatro horas, habíamos cubierto ocho semanas de la migración de una cascabel.

¿Son las presas del norte de Montana un impedimento para la migración de las truchas toro? Las muestras genéticas permiten a los técnicos saber en qué arroyo ha nacido un pez. Para hacer el experimento, colocan un sistema de radioseguimiento a algunos ejemplares y los trasladan presa arriba con objeto de averiguar si regresan a su lugar de nacimiento para desovar. Kevin Duffy (arriba), técnico de pesca de la empresa energética Avista Utilities, hace un seguimiento de dos truchas en el río Vermillion que no completaron el viaje a los arroyos donde nacieron. Duffy cree que su propósito se vio interrumpido por el escaso caudal del río. 

Allí era donde E había pasado casi todo aquel verano. Se había apareado al menos una vez y se había hartado de roedores preparándose para la migración de regreso a casa, para otro invierno en la madriguera y para la gestación. Su hábitat era productivo pero también peligroso, dijo Jørgensen, sobre todo por la maquinaria agrícola, capaz de hacer picadillo a una serpiente, y por el tráfico de los caminos rurales, que podía dejarla aplastada como un cinturón de cocodrilo. Los cambios sufridos por el paisaje no favorecían las migraciones de larga distancia de las serpientes de cascabel de la pradera. En ese instante, como para encarnar esos cambios en una única memoria humana, un hombre llamado Aldo Pederzolli aparcó a nuestro lado.

Pederzolli, dueño de la finca que estábamos recorriendo, había acogido con amabilidad los estudios de Jørgensen. Era un hombre de 80 años, de aspecto saludable. Tras las presentaciones y explicarle el motivo de mi visita, exclamó: «¡Ah, me encantan las serpientes de cascabel!». Cuando hay serpientes, dijo, no has de preocuparte por las tuzas y otros roedores. Recordaba que en su juventud no era raro ver cascabeles viejas, «así de gruesas», al sembrar un campo en barbecho; pero ya no se veían ejemplares tan grandes. Antes había una madriguera cerca del río, nos contó con un tono de melancolía, y las serpientes migraban unos diez kilómetros hasta una pradera abierta llena de tuzas. Pero ya no.

Aunque es sólo una hipótesis, Dennis Jørgensen sospecha que la selección natural, en este caso, la muerte de las más arriesgadas puede estar convirtiendo a sus serpientes de cascabel migratorias en una población mucho más casera.

El berrendo es veloz -alcanza casi 100 kilómetros por hora-, pero casi nunca salta una valla. Algunos rancheros piensan levantar un poco el alambre inferior para que los berrendos, como éstos fotografiados cerca de Medicine Hat, Alberta, puedan pasar durante su migración invernal.

La biodiversidad es algo más que un mero recuento de especies. La diversidad de ecosistemas, comportamientos y procesos también es importante, ya que contribuye a la riqueza, el vigor, la flexibilidad y la interconexión de las comunidades vivas del planeta. La desaparición de las migraciones de larga distancia que realizan algunas especies sería una pérdida lamentable. Así lo ha expresado Joel Berger refiriéndose a las especies migratorias de todo el mundo, y en particular al berrendo (Antilocapra americana), único ungulado endémico de América del Norte.

La desaparición de las migraciones de larga distancia que realizan algunas especies sería una pérdida lamentable

Su gran velocidad (es el mamífero terrestre más veloz del Nuevo Mundo), muy superior a la necesaria para escapar de cualquier depredador actual de América del Norte, es probablemente una adaptación para huir del guepardo americano del pleistoceno, actualmente extinguido. Pero además de desplazarse con rapidez, el berrendo también llega lejos. Una de sus poblaciones migra cientos de kilómetros a través de las Grandes Llanuras, desde el centro-norte de Montana hasta el sur de Saskatchewan y Alberta. Otra sigue una ruta estrecha y tenue que parte de su territorio estival en el Parque Nacional del Grand Teton, atraviesa una sierra en las fuentes del río Gros Ventre y baja hacia las llanuras al sur de Pinedale, en Wyoming, en la cuenca del río Green. Allí los berrendos se mezclan con varios miles de ejemplares más llegados de otros puntos de Wyoming, donde intentan distanciarse de los pozos de gas natural y de los equipos de perforación, y esperan a que pasen los meses fríos, alimentándose de las hojas de artemisa que el viento despoja de nieve.

Los berrendos del Grand Teton destacan por la invariabilidad de su ruta migratoria y por la formación de graves atascos en tres puntos críticos: Trappers Point, Red Hills y Funnel («el Embudo»). Los estudios de campo de Berger y sus colegas han permitido cartografiar la ruta y arrojar luz sobre las dificultades a las que se enfrentan. Si no logran pasar los tres cuellos de botella durante la migración primaveral, no llegarán al festín de hierba estival que les aguarda en el Parque Nacional del Grand Teton, y si no los superan una vez más en otoño para volver al sur, probablemente morirán intentando pasar el invierno en el área de Jackson Hole o se quedarán atrapados en la espesa capa de nieve de la sierra.

Decenas de millones de bisontes recorrían en el pasado las Grandes Llanuras en busca de pastos tiernos. A finales del siglo XIX casi todos habían sido exterminados. Actualmente, la mayoría del medio millón de ejemplares que quedan viven en cautividad, como éstos del rancho Triple U en Dakota del Sur.  

Un día de noviembre fui a conocer los detalles de esa disyuntiva. Me acompañaba la bióloga Renée Seidler, quien se ocupa sobre todo de los problemas de hábitat en los prósperos campos de gas entre Pinedale y Rock Springs, un área que todos los inviernos recibe unos 20.000 berrendos. Desde un promontorio en Trappers Point, observamos la moderna expresión del crecimiento y el comercio a lo largo de la autopista 191: una pequeña localidad llamada Cora Junction, formada por unas 50 viviendas, caravanas y otros edificios. «Más o menos por allí –dijo Seidler, señalando una mancha de arbustos entre el promontorio donde estábamos y el pueblo– es por donde pasa la mayoría de los berrendos.»

Continuamos 30 kilómetros hacia el norte por una carretera secundaria, a lo largo del valle cubierto de sauces del curso alto del río Green, siguiendo la ruta migratoria. Seidler me explicó que a los berrendos no les gustan los bosques ribereños porque dependen de la visión a distancia y de la velocidad para huir de los depredadores. Tampoco les gusta la vegetación densa, y por eso prefieren pasar por las colinas altas y despejadas entre el río y los bosques, donde pueden ver a lo lejos y correr. Luego llegamos a un lugar donde laderas boscosas flanquean ambas orillas del río formando una suave V, entre cuyas paredes queda un pasillo abierto de apenas unos 150 metros de ancho. «Ahí está el Embudo», dijo Seidler. Eran tierras privadas, seccionadas por senderos, vallas y caminos de gente con suficiente dinero para tener una segunda o una tercera residencia en las fuentes del Green. Una valla más, otra casa o dos perros grandes y ladradores podrían inclinar fatalmente la balanza. Tanto en Trappers Point como en el Embudo, el aumento de las actividades humanas puede causar una crisis para el berrendo del Grand Teton, por la amenaza de cerrar su zona de paso.

Científicos conservacionistas como Berger, así como biólogos y responsables de la gestión del territorio del Servicio de Parques Nacionales y de otras entidades, trabajan para proteger las conductas migratorias, no sólo las especies y los hábitats. El Bosque Nacional Bridger-Teton ha reconocido oficialmente la ruta del berrendo del Grand Teton, que en gran parte pasa por su territorio, como el primer corredor migratorio protegido por el gobierno federal. Pero ni el Servicio de Bosques ni el de Parques Nacionales pueden controlar lo que sucede en los cuellos de botella situados en tierras privadas, ni tampoco en las concesiones de la Oficina de Gestión del Territorio (BLM) para la explotación de los yacimientos de gas al sur de Pinedale. El problema se complica aún más en el caso de otras especies migratorias que cubren distancias mucho mayores, lo que supone más jurisdicciones, más fronteras y más peligros a lo largo del trayecto.

Medio millón de grullas canadienses hacen un alto en el río Platte de Nebraska para engordar con los restos de la cosecha de maíz, con lombrices y con otros alimentos de los campos cercanos. Interrumpen así su vuelo primaveral desde México y el sur de Estados Unidos hacia sus territorios de cría en el extremo norte.

¿Qué pasaría, por ejemplo, si fuéramos grullas canadienses -Grus canadensis canadensis-a punto de iniciar nuestra migración primaveral desde el sudoeste de Texas? Tendríamos que sobrevolar una esquina de Nuevo México y Oklahoma, y después Kansas, Nebraska, Dakota del Sur y Dakota del Norte (estados que en su mayoría autorizan la caza de grullas), antes de entrar en territorio canadiense, por Saskatchewan, y virar al noroeste a través de Alberta, la Columbia Británica y el Territorio del Yukón.

Finalmente surcaríamos el cielo de Alaska y cruzaríamos el estrecho de Bering para dirigirnos a nuestras zonas de cría estivales en el nordeste de Rusia. Sería un viaje de unos 8.000 kilómetros. Como tendríamos que hacer un alto en el camino para recuperar energías, probablemente recalaríamos en el río Platte de Nebraska, cerca de Kearney. Si así lo hiciéramos, no estaríamos solos, porque unas 500.000 grullas canadienses en migración hacia el norte hacen cada año la misma etapa.

Se quedan allí dos o tres semanas, a veces cuatro. Algunas parten cuando otras están llegando, lo que mantiene el promedio de recuento en torno a los 300.000 ejemplares durante los meses de marzo y abril. De noche se posan en las zonas menos profundas del Platte, con las patas sumergidas en el agua fría, o bien en las barras arenosas, donde el chapoteo les advierte de la llegada de cualquier depredador. Por la mañana emprenden el vuelo en enormes y gráciles oleadas hacia los campos cercanos, donde pasan el día comiendo con avidez el maíz que las cosechadoras no han recogido, lombrices y otros invertebrados. Ese período de descanso no es incompatible con la imposibilidad de distraer a un animal durante su migración anual, tal como la ha definido Hugh Dingle, sino que forma parte del programa general, repetido por un sinfín de generaciones de grullas. Durante la parada, una grulla de 2,75 kilos de peso gana unos 700 gramos de grasa. Las aves necesitan esa grasa para cubrir la distancia entre Nebraska y Rusia. Por lo tanto, necesitan el hábitat de la zona de descanso (las aguas someras, las barras arenosas, la seguridad, el maíz y los invertebrados) para completar su laborioso ciclo anual.

El muro fronterizo levantado a lo largo del curso bajo del río Grande, en Texas, no sólo divide países, sino también hábitats, e impide desplazamientos diarios esenciales para los animales de la zona. Los linces rojos normalmente atravesarían la frontera para buscar pareja o para cazar, como este ejemplar, que ha atrapado una rata. El muro también bloquea las rondas diarias de los ocelotes, otro felino de la región.

Observando ese hábitat una mañana de finales de marzo, vi bandadas y bandadas de grullas que levantaban el vuelo desde el río. Cada grupo despegaba torpemente del agua y ganaba elegancia a medida que sus alas abarcaban mejor el aire, viraba en formación y se alejaba hacia los terrenos de alimentación diaria. Mientras tanto, las grullas emitían su graznido distintivo. Había unos 60.000 ejemplares al alcance de mis prismáticos. Era un espectáculo extraordinario.

Unos días antes también había visto la llegada de las grullas, cuando regresan a la luz del crepúsculo y se posan sobre el río para pasar la noche. Pero fue más emocionante verlas emprender el vuelo, quizá porque cuando se marchan al alba tienen un propósito, en lugar de regresar simplemente al lugar de descanso. Se van para engordar y acumular energías para otra larga etapa de su trayecto. El viaje las llevará a sus te­­rrenos de cría, donde hallarán seguridad y comida en abundancia. Su esfuerzo prodigioso y su impasibilidad ante las distracciones darán como resultado nuevas huestes de grullas canadienses, que aumentarán y rejuvenecerán la especie. He estado a punto de escribir «que perpetuarán la especie», pero no podemos afirmarlo con total seguridad. Nada que esté vivo dura para siempre.

Sentí que estaba siendo testigo de la sabiduría acumulada y la determinación de la evolución, que surcaba el cielo sobre el río Platte. Pensé que si los humanos hemos acumulado una sabiduría comparable y somos capaces de idéntica determinación, quizá dejaremos que las grullas continúen con su viaje.



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martes, 1 de marzo de 2022

Pachinko. Gijón, una ciudad para comérsela a través de 12+1 experiencias gastronómicas TOP

Gijón es una de las mejores ciudades del norte de España para disfrutar a tope de la cocina. Además de la calidad de sus restaurantes, sidrerías, confiterías o tiendas de delicatessen, la ciudad de Jovellanos lleva apostando muy fuerte por la cultura gastronómica desde hace varios años… y eso se nota muchísimo.

Lo que más nos gusta de comer en Xixón es que puedes encontrar (sin buscar demasiado) planes para todo tipo de paladares, bolsillos, edades y momentos. Desde unes fabes o un pote asturiano, pasando por el pastel de cabracho, el cachopo, unos pescados y carnes alucinantes o dulces para los más llambiones, vas a gozar sí o sí.

Aunque te recomendamos encarecidamente que te dejes orientar por los locales (que suelen ser muy hospitalarios y buenos comedores), vamos a sugerirte 10 experiencias gastronómicas que tienes que vivir en Gijón… una ciudad para comérsela.

Dónde comer en Gijón, los mejores restaurantes

Sitios que ver en Gijon

Comer es una parte fundamental para conocer la cultura de una ciudad. En Xixón, esto no es un tema baladí, ya que casi todos los planes, eventos o celebraciones suelen ir acompañados de algún bocado rico para echarse a la boca.

Esto genera que en la ciudad asturiana siempre haya un gran ambiente por las calles y los gijoneses sean muy acogedores con el viajero. Tema aparte es la pasión por la sidra, una bebida súper arraigada en la ciudad (y también en Asturias) que es como una religión para los oriundos y del que también hablaremos.

Esperamos que tengas el estómago lleno a estas horas porque vamos a hacer un repaso de nuestros restaurantes, sidrerías y confiterías favoritas. No tienes excusa para no saber dónde comer en Gijón (aunque tampoco te puedes perder nuestro post sobre qué ver en Gijón).

Empezamos por la sidra de Gijón, como no podía ser de otra manera

Según datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI) en Asturias se producen más de 45 millones de litros de sidra al año, una cantidad que se consume en la propia región.

Desde la pumarada (o recogida de las manzanas), hasta su paso por el llagar, acabando en las sidrerías y en las espichas, la sidra es una parte fundamental de la cultura de Xixón.

Visita a Casa Trabanco

Sidra de Casa Trabanco

En vuestra primera visita a Gijón no os podéis perder la visita a un llagar tradicional. Organizan visitas guiadas por estos templos de la sidra en los que puedes conocer de primera mano todo el proceso de elaboración desde que se recoge la manzana del árbol hasta que la bebida llega a tu culín.

Los llagares suelen ser negocios familiares que han elaborado su propia sidra asturiana desde hace décadas.

Uno de nuestros favoritos (y de los que más sidra producen al año) es Casa Trabanco, donde además de probar sus deliciosas sidras, tienes la oportunidad de recorrer un llagar espectacular.

Pote asturiano en Casa Trabanco Gijon

Tampoco puedes perderte una visita a su sidrería, que es una auténtico homenaje a la cultura gastronómica asturiana de toda la vida. Todavía me saltan las lágrimas de alegría tras probar un auténtico pote gallego o las cebollas rellenas de pisto con bonito. ¡Brutal!

Por cierto, la oficina de turismo de Gijón ha diseñado un bono turístico dentro del programa «Ruta de la Sidra Xixón» por el que por apenas 5 euros uno puede realizar un tour y degustación.

La Galana, una sidrería imprescindible

Restaurantes donde comer en Gijon con niños, La Galana

Una apuesta segura. Esta céntrica sidrería es un imprescindible donde comer en  Gijón, tanto por su espectacular carta con recetas típicas asturianas, como por el ambientazo que suele haber dentro y fuera del local.

Siempre que hemos estado en esta ciudad asturiana hemos comido o cenado en La Galana (Plaza Mayor 10)… y también hemos probado algún culín de sidra escanciado. Como no podría ser de otra forma.

En la carta elaborada por Denis Edeline se combinan clásicos como la fabada, el arroz con pixín, parrillada de pescados y mariscos o chuletón de lomo alto de buey. Tiene toques muy creativos y productos de mucha calidad.

Gijón Gourmet, para paladares selectos sin grandes dispendios

Xixón es un destino gastronómico de primer nivel. Esta ciudad tan acogedora con el viajero nos regala una oferta culinaria realmente asombrosa y proyectos tan interesantes como el Menú Gijón Gourmet.

Se trata de una iniciativa en la que puedes degustar las creaciones más vanguardistas de la cocina gijonesa en alguno de sus restaurantes más renombrados.

Los menús de ‘Gijón Gourmet’ constan de 2 entrantes, 2 platos principales, 1 postre y vino. Por sólo 50 € (IVA incluido) puedes disfrutar de un almuerzo/cena muy especial en los restaurantes con estrellas Michelin y por solo 45 € (IVA incluido) en cualquier otro restaurante participante.

Auga

Auga Gijon

Emplazado en pleno puerto deportivo de Xixón, Auga es el único local de la ciudad asturiana que cuenta actualmente con una estrella Michelín. Su ubicación es fantástica, ya que mientras disfrutas de su espectacular carta tienes la sensación de estar sobre el agua.

La carta corre a cargo de Gonzalo Pañeda, que trabaja de una forma excepcional la cocina asturiana. Siempre con productos de mercado de gran calidad, ha sabido darle un toque muy creativo a platos de gran tradición como la fabada o los callos guisados.

El trato es siempre excepcional gracias al trabajo de Antonio Pérez que ejerce como sumiller y jefe de sala (además de ser socio de Auga).

Tartar de Auga Gijon

Lo mejor es que puedes disfrutar del Menú Degustación Gijón Gourmet en Auga por 50 € (IVA incluido) de martes a viernes.

El Recetario de Álex Sampedro

El Recetario de Alex Sampedro en Gijon

Reconocido con el distintivo Bib Gourmand de la Guía Michelín, El Recetario de Álex Sampedro (C/ Trinidad, 1) es una excelente opción para comer en el centro de Xixón. Tiene un punto de atrevimiento que se nota en los vigorosos sabores que consigue darle a la elaboración de productos frescos de temporada.

En este local podrás encontrar desde guisos largos y elaboraciones a baja temperatura, finas texturas y un respeto, casi veneración, a la materia prima que está muy bien trabajada.

Aunque Álex Sampedro es madrileño, la cocina asturiana es uno de sus claros referentes. No obstante, se atreve con platos de otras culturas gastronómicas sin problemas. Tenemos que decir que la fideuà que probamos en su local es de las mejores que hemos probado… y eso que somos valencianos.

La carta cambia constantemente y depende mucho de los productos del mercado, así que déjate aconsejar y disfruta.

Zascandil

Restaurantes donde comer en Gijon con niños, Zascandil

El Zascandil (Cervantes, 9) es un proyecto de José Luis Camacho (El Candil) que apuesta por los pescados de mucha calidad y los productos de temporada. Lo que nos gustó de este local es que tiene dos ambientes diferenciados, uno más tradicional y otro más informal con mesas altas en el que estuvimos súper a gusto.

Nos encantó su delicioso salmón ahumado (con su propia técnica), las gambas con gabardina (un recuerdo del propio Camacho del mítico El Tívoli) y un entrecot de ternera que estaba de vicio. También probamos la cerveza artesanal asturiana Caleya. Personal súper atento con los niños y muy flexible para adaptarse al gusto de los peques.

Tapas, tortillas y ¿fast food?

La ciudad de Jovellanos también está hecha para aquellos que quieran improvisar y tomar algo rápido. La cantidad de pequeños restaurantes, cafeterías, tabernas o pequeñas sidrerías es abrumadora.

Tar d’Abéu

Tar d Abeu Gijon

Tar d’Abéu (María Bandujo, 1) es un local emplazado en el popular barrio de Cimavilla donde disfrutar de productos asturianos de primera calidad a muy buenos precios y con un ambiente estupendo.

Si traducimos su nombre del astur significa “estar bien, estar de fiesta” y es que este local es ideal para tomar unas sidras acompañado de buena comida asturiana. No dejes de probar su steak tartar, está de muerte.

Es uno de los 15 bares y restaurantes en Cimavilla que nos recomienda nuestra compañera Ida Plaza en 1000sitiosquever.

Rumble Fish & Chips

Donde comer en Gijon en familia, Oriol Rumble

Nunca se nos hubiera ocurrido probar un restaurante de fish and chips en Gijón, especialmente con la experiencia previa que teníamos con este plato en las islas británicas. No obstante, salimos del Rumble Fish & Chips (Santa Rosa, 8) con una sonrisa de oreja a oreja.

El local es sencillo pero con un ambiente marinero (estilo Julio Verne) muy acogedor. Todo el staff súper amable, atentos y con un servicio rapidísimo. ¿Y el Fish & Chips? El mejor que hemos probado nunca, con unos pescados del Cantábrico de primera calidad y un rebozado ligero a la par que crujiente.

Las salsas y las patatas brutales y además tienen otras propuestas muy interesantes como bocadillos de calamares, woks de arroz y de noodles o croquetas.

Cafetería Europa

Tortilla de la Cafeteria Europa

Esta recomendación de nuestro compañero gijonés Alfonso Eguino, nos llegó directamente al corazón. Somos muy fans de la tortilla de patatas (con cebolla, claro está) y la de la Cafetería Europa (Pl. de Europa, 14) es de las mejores que hemos probado nunca.

El local (aunque está bastante renovado) no es muy atractivo por fuera, pero no te dejes llevar por las apariencias. Pensaba que nunca probaría mejores tortillas que en Galicia, pero es que las de esta cafetería son muy, muy top. La clásica está de escándalo, pero si te apetece probar algo más contundente te recomendamos la tortilla con chorizo y puerros.

Tiendas gourmet

Otro de los aspectos que nos sorprendió de Xixón son sus increíbles tiendas de productos gourmet y delicatessen. Una forma apasionante de llevarte a casa (o a un pícnic) lo mejor de la gastronomía de Asturias.

Coalla

Coalla Gijon

Coalla Gorumet cuenta con dos tiendas espectaculares en Xixón (San Antonio, 8 y Uría, 4). Se trata de un verdadero paraíso para los amantes de las delicatessen y la buena comida, no obstante llevan distribuyendo los mejores productos desde 1955.

La tienda es una verdadera maravilla, ya que vas a encontrar prácticamente de todo… y bueno. Desde los mejores quesos asturianos, a embutidos y patés de primerísima calidad, pasando por una selección de vinos y sidras impresionante.

No obstante, Coalla tiene productos provenientes de todos los rincones del mundo. Además de las delicias locales, nos llamó la atención la gran cantidad de productos asiáticos de calidad de los que disponían (no hace falta que os recordemos que somos unos freaks de Japón y Asia).

En el local de San Antonio 8 también disponen de una terraza con mesas y servicio de barra (con una carta muy apañada) para tomar algo allí. Lógicamente también puedes comer cualquiera de los cientos de productos que venden en la tienda.

La Gijonesa

La Gijonesa
La Gijonesa – Imagen cedida por El Rincón de Sele

La Gijonesa es otro pequeño milagro para los amantes de las delicatessen. Esta marca 100% asturiana dispone de muchos clásicos de la gastronomía de la zona preparados con mucho mimo y un diseño precioso.

Prepárate para disfrutar de las mejores mermeladas, patés de cabracho o centollo, conservas con lo mejor del Cantábrico, fabadas, quesos de todas las denominaciones de origen oficiales de Asturias, cervezas artesanales, dulces, chocolates…

Actualmente sirven a domicilio, pero podrás encontrar 3 tiendas en la Plaza Mayor (San Bernardo 6), en la Calle Covadonga 28 y también en Cudillero.

Confiterías, postres y propuestas para llambiones

Golosas y golosos del mundo, preparaos para disfrutar de una de las capitales nacionales del dulce.

Punto Caramelo

Donde comer en Gijon en familia, Punto Caramelo

Sole y Pablo han logrado la fusión perfecta entre la repostería europea y argentina en este paraíso para golosos llamado Punto Caramelo (Caridad, 9). Tienen todo tipo de pasteles, tartas y dulces, aunque se han hecho un hueco en el corazón de los gijoneses gracias a su espectacular variedad de alfajores de dulce de leche.

Además de pastelería y cafetería, el precioso local junto a la Playa de San Lorenzo tiene obrador propio, así que los productos siempre están frescos y en su punto. Además de los alfajores tienen delicias irresistibles como la tarta de limón, muffins, empanadillas, brownies y tarta de zanahoria con dulce de leche. ¡Insuperable!

Gijón goloso

Gijón con niños, Gijón Goloso y Oriol

La frase popular de «a nadie le amarga un dulce» cobra mucho sentido en Gijón. Tiene algunas de las pastelerías, confiterías, bombonerías o heladerías más impresionantes de España. Tanto es así que desde hace años la ciudad ha puesto en marcha la iniciativa ‘Gijón Goloso‘ en la que puedes probar cerca de 20 especialidades elaboradas por las maestras y maestros pasteleros de la ciudad asturiana.

Los bonos de ‘Gijón Goloso’ son de 5 degustaciones (7 €) y 10 degustaciones (13 €) para utilizarlos en los 18 establecimientos de la ciudad que se han sumado a esta deliciosa iniciativa. Limoncitos, Pelayos, bombones de cabrales y nueces, princesitas…  ¡Imposible resistirse!

La cerveza también existe en territorio sidra

Scone, la cerveza artesana de Gijón

Scone, cerveza de Gijon

Aunque la reina indiscutible de las bebidas en Xixón es la sidra, hay una pequeña cervecera artesanal que se ha ganado el corazoncito de los gijoneses. Se trata de Scone, que elabora sus bebidas con materias primas de primera calidad y no utiliza aditivos ni extractos.

Aunque es fácil que encuentres la Scone en muchos de los restaurantes de Gijón que te hemos recomendado, lo mejor es que hagas una visita a su fábrica (Michel Faraday 26, Nave 2).

Además de aprenderlo todo sobre sus cervezas, la visita incluye una degustación en la que puedes descubrir sus ocho tipos de cerveza. la duración de esta actividad es de entre 60 y 90 minutos y tiene lugar los jueves y viernes a partir de las 17:00 horas.

¿Te han gustado nuestras recomendaciones para saber dónde comer en Gijón? ¿Nos recomiendas algún restaurante, sidrería o confitería más? Cuéntanoslo en los comentarios. Tienes más info en la web oficial de Turismo de Gijón o en este artículo de nuestro amigo El Rincón de Sele.

La entrada Gijón, una ciudad para comérsela a través de 12+1 experiencias gastronómicas TOP apareció primero en El Pachinko.

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