lunes, 7 de marzo de 2016

Lonely. 12 viajes para escapar de la Semana Santa

12 viajes para escapar de la Semana Santa

Los destinos más populares para no coincidir con las procesiones

Este año no hay muchos puentes, así que hay que aprovechar la Semana Santa para tomar un respiro. Para algunos serán 4 o 5 días que pueden alargarse hasta una semana. Tiempo más que suficiente para escapar a cualquier capital europea, descubrir algún lugar exótico, o incluso dar el salto a un destino tropical. Estos son 12 destinos donde se puede desconectar durante la próxima Semana Santa.

1. De compras y museos, en Londres

Es uno de los destinos estrella en cualquier temporada, pero en Semana Santa más todavía: hay excelentes vuelos (incluidos muchos low cost), el cambio está ahora favorable para los euros, y la oferta cultural se renueva constantemente. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los grandes museos londinenses son gratuitos, incluido el Bristish Museum, la Tate o la National Gallery. Si ya se han visto o no se desea tanta cultura, la oferta es también infinita: siempre se descubre algo peculiar. Por ejemplo, nuevos mercadillos como el de Netil House (cerca del Broadway Market, en East London), que aún conserva el encanto de los mercadillos callejeros sin alboroto y con productos de calidad. O la nueva zona de compras de Seven Dials (cerca del mítico Covent Garden) llena de tiendas monas y marcas un poco más selectas, diseñadores más desconocidos y propuestas más innovadoras. 

2. Redescubriendo un clásico, en París

Es la ciudad preferida por los españoles para pasar unos días, y aunque cuatro o cinco no son suficientes para recorrerla a fondo, sí se pueden conocer los monumentos más clásicos: la Catedral de Notre Dame, la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, el Museo del Louvre, la Torre Eiffel y el Centro Pompidou. Y por supuesto, hay tiempo para pasear o para conocer alguna de las tradiciones locales de estas fiestas: los huevos de Pascua de chocolate o los conciertos de música gratuitos en algunas iglesias. Para los que ya conozcan la ciudad, ¿por qué no descubrir algún barrio menos turístico? Butte-aux-Cailles, situado en el distrito 13, se conoce como la Pequeña Alsacia o Pequeña Rusia y las casas de la rue Daviel, próxima a la Place d’Italie, dan la clave: recuerdan a los edificios tradicionales del norte de Francia y de Rusia. Es un barrio lleno de arquitectura art nouveau, con un agradable ambiente artístico, cafés y restaurantes. 

3. Combinando lo cristiano y lo pagano, en Roma

Roma © Emanuele - http://ift.tt/1QF74K9

No es el mejor destino si se huye de las tradiciones religiosas, pero es perfecto para combinar lo religioso con lo mundano. Aquí no falta de nada, ni misas, ni viacrucis, ni bendiciones papales. Pero todo se concentra en torno al Vaticano, así que queda toda la ciudad para disfrutarla, desde su cara más “pagana”, en el Coliseum y el Foro, hasta los placeres más mundanos, en los coquetos restaurantes del Trastevere o sus famosas plazas y fuentes barrocas. Una precaución: algunos días nos encontraremos con algunos museos o atracciones cerrados, sobre todo el domingo de Resurrección. 

4. En plan tranquilo, en Lisboa

Es perfecta para escaparse unos días: está cerca, se puede ir incluso en coche, y transmite la impresión de que se está como en casa. Lo bueno de Lisboa es que ha sabido conservar su emotivo aspecto nostálgico y a la vez se ha renovado por completo. Quienes busquen buenos restaurantes, locales de copas o tiendas a la última, las encontrarán. Y quienes se decanten por la Lisboa de siempre, ahí está también: con su castillo de San Jorge dominando la ciudad, las estrechas calles del barrio de Alfama, el encanto de las pastelerías y comercios de la Baixa o los bares y restaurante del Barrio Alto. Y a un paso, Belem, con el impresionante monasterio de los Jerónimos, su torre mirando al estuario del Tajo y sus deliciosos pasteles. 

5. En el corazón de Europa, en Berlín

Es la escapada más joven, con muchas opciones baratas para volar y para alojarse. Y además, es una ciudad cómoda y práctica para recorrer en unos días, con montones de museos interesantes que ver pero también con un ambiente inigualable en sus barrios más bohemios. La nueva arquitectura, firmada por los grandes arquitectos de finales del siglo XX, compite con los edificios clásicos que albergan algunos de los museos más célebres. Son imprescindibles el Parlamento alemán, un recorrido por la famosa avenida Under den linden, la isla de los Museos, Postdammer Plazt y Alexander Platz, y para los nostálgicos de la época comunista, el Checkpoint Charlie y los restos del Muro. 

6. Descubriendo el Norte, en Oslo

City Hall, Oslo © George Rex - http://ift.tt/1QF74Kb

Una escapada a Oslo es perfecta para los amantes de los países nórdicos. Hay compañías low cost que han acercado esta ciudad que antes parecía tan remota. Es pequeña y en cuatro días se disfruta de sus encantos: un centro compacto, presidido por el famoso Ayuntamiento donde cada año se entrega el Nobel de la Paz, el fuerte Akershus, el Palacio real… y magníficos parques y espacios naturales. Para buscar la cara más trendy de Oslo hay que ir al barrio de Grünerløkka, lleno de tiendecitas, cafés, mercadillos y galerías de arte. Lo que fue hasta hace poco un barrio obrero, es ahora referencia de artistas y de ocio nocturno. Dos imprescindibles: el Museo del Esquí de Homenkollen, que recoge los 4000 años de historia de este deporte, con piezas de las más importantes expediciones polares, y el Museo Munch, con las obras que el prolífico pintor noruego legó a la ciudad de Oslo.

7. En plan exótico, por Marruecos

Para los amantes de lo exótico, este destino a un paso (un vuelo o un simple trayecto en ferri) es perfecto. Marruecos tiene un clima perfecto al inicio de la primavera y cualquiera de sus ciudades es perfecta para romper con lo cotidiano y empaparse de otra cultura y otra forma de ver la vida. Los que puedan alargar sus vacaciones hasta una semana, podrán hacer el circuito de las ciudades imperiales (Fez, Rabat, Mequínez, Marrakech y Casablanca); los que busquen un Marruecos más tradicional, tienen una cita con el Rif, que desde Melilla es muy accesible; y para una escapada de placer, compras y exotismo, nada mejor que Marrakech. Desde allí los más aventureros pueden darse una vuelta por el desierto, subir dunas, montar en camello y visitar sus exóticas kasbash (fortalezas) que recordarán más de una película. 

8. De pintxos, por San Sebastián

San Sebastián © Tim Lucas - http://ift.tt/1U6ra4I

Puestos a elegir un destino sin salir mucho de casa, uno puede decantarse por un lugar gourmet y lleno de estrellas: San Sebastián. En un radio de menos de 25 km se encuentran ni más ni menos que 16 estrellas Michelin, algunas de los chefs más famosos del mundo. Después de Tokio, es la ciudad con más estrellas por metro cuadrado, muy por delante de otros hitos de la gastronomía como París o Lyon. Aquí están Arzak, Mugarritz, Martín Berasategui o el Akelarre de Pedro Subijana.

Si el presupuesto no da para estos placeres, no hay problema: por toda la ciudad se come bien, incluso en los bares de pintxos, pequeñas creaciones de alta cocina en miniatura. Ir de pintxos por la parte vieja de la ciudad es una forma de conocer su cultura y su forma de ser. Otra opción es ir a los mercados donde los grandes chefs compran sus productos de temporada, como el de La Bretxa o el de San Martín. San Sebastián cuenta también con primera universidad de gastronomía de España, el Basque Culinary Centre. 

9. Esquiando, en Suiza

Para los esquiadores, la temporada se alarga en las estaciones de los Alpes, donde todavía se pueden encontrar buenas pistas y nieve, incluso a finales de marzo. Es el paraíso de los deportes blancos, con estaciones tan famosas como Zermatt, casi perfecta por los impresionantes paisajes de alta montaña (presididos por el Matterhorn), magníficas pistas y un precioso pueblo peatonal ideal para el après ski. Pero hay muchas otras igualmente famosas como la estación de Les 4 Vallées, uno de los mayores dominios esquiables del mundo, con más de 400 km de pistas. Otra de las míticas es Davos, cerca de Zúrich, con 300 km de pistas o la región de esquí de Jungfrau, ideal también para no esquiadores por sus muchas propuestas de ocio invernal.

Pero puestos a escoger estaciones para asegurarse de esquiar a finales del invierno, una buena elección puede ser Saas-Fee, rodeada de glaciares y de picos de más de 4.000 m que garantizan buenas condiciones de nieve por su gran altitud (1800 m). Y también Laax, uno de los secretos mejor guardados de Suiza, con un ambiente tranquilo, bellísimos paisajes, 225 km de pistas y un magnífico equipamiento. 

10. Tomando el sol, en Canarias

Tenerife © Marc Veraart - http://ift.tt/1U6r794

Quien dice en Canarias, dice en alguna de sus islas, porque hay nada menos que siete para escoger. Las mejores ofertas se encuentran en Tenerife o en Gran Canaria, pero Lanzarote, Fuerteventura, e incluso La Palma, sacan sus mejores propuestas para atraer al turista peninsular ansioso de unos días de clima tropical tras el invierno. Hay más de 500 playas con todo tipo de arena y muchas otras actividades para disfrutar.

En Gran Canaria, por ejemplo, se puede dejar la playa en algún momento para descubrir sus senderos y su red de miradores y así ver otra cara de la isla. En Tenerife, recorrer las calles y mansiones coloniales de La Orotava o descubrir Isla Baja, el litoral noroeste de Tenerife, a los pies del macizo de Teno, que esconde joyas naturales tan singulares como la Punta de Teno y los acantilados de Los Gigantes. En Lanzarote, se pueden tomar unos vinos y disfrutar del paisaje de la Geria, y en Fuerteventura, practicar deportes acuáticos y descubrir playas vírgenes. Los que vayan a La Palma o La Gomera tendrán una cita imprescindible con sus impresionantes parques nacionales y quienes prefieran la soledad de El Hierro se encontrarán, casi en el fin del mundo, asomados al borde del infinito Atlántico. 

11. Disfrutando en el Caribe, en Cuba

¿Y por qué no? Una semana es más que suficiente para dar un salto al Caribe y disfrutar de uno de los destinos de moda. La isla está a punto de cambiar por completo y este es el momento de conocerla. Para comenzar, La Habana y algunos de los hitos habaneros que no pueden faltar: hacerse un selfie en el fotogénico Malecón, tomar un helado en Coppelia, en la calle L, acercarse a Cojímar, el pueblo de pescadores donde vive el espíritu de Hemingway, descubrir alguno de los muchos paladares de la ciudad para probar auténtica cocina casera cubana, o subir al Morro, una fortaleza del siglo XVI que defendía la entrada del puerto desde la que se contempla una fantástica vista de la ciudad. Además de recorrer las calles de La Habana, el viaje puede completarse con una escapada a la Cuba más rural del Valle de Viñales o unos días de playa en Varadero, las Playas del Este o alguno de los Cayos, sin hacer otra cosa que nadar o tomar el sol.

12. De safari, en Kenia

Otra posibilidad para los que cuenten con una semana completa: un safari básico por Kenia, que suele incluir sus parques naturales más populares donde están garantizadas que las mejores fotografías de su fauna: leones, cebras, jirafas, ñus, antílopes o elefantes que parecen estar posando a la espera en Masai Mara o en Amboseli. En el recorrido por el país se contemplarán dos montañas mágicas y míticas de África: el Monte Kenia y el Kilimanjaro. Y se vivirá también el ambiente y los contrastes de una ciudad africana inmensa e intensa como es Nairobi, con la imprescindible visita a la casa de Karen Blixen, la autora de Out of Africa (Memorias de África). Se trata de un viaje intenso que puede hacerse también en familia para vivir una Semana Santa inolvidable.

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Lonely. Los pueblos más bellos de Francia

Los pueblos más bellos de Francia

La lista de los pueblos que cortan la respiración

Francia es mucho más que París, los grandes museos, las ciudades más turísticas o sus restaurantes gourmet. En Francia hay rincones bellísimos que podrán llenar una cuenta de Instagram con imágenes que se cubrirán de "likes". Hay miles de pueblos, unos más bellos que otros, pero estos 14 tienen algo muy especial, definitivamente… muy francés. 

El pueblo de las velas: Locronan (Bretaña)

Locronan © Marc Cousin - http://ift.tt/1QF74dg

Un pueblo peatonal que invita amablemente a aparcar en las afueras para pasear cómodamente por sus calles libres de automóviles. Figura siempre en la lista oficial de los pueblos más bellos de Francia (Les beaux villages de France), y lo tiene bien merecido. Todo aquí está hecho en granito, culminado con tejados negros, como una obra de arte que permite un pintoresco viaje en el tiempo. Tiene menos de 1000 habitantes y un interesante patrimonio arquitectónico muy bien conservado. Su origen está en un oratorio medieval que en el siglo XIII fue elevado a rango de iglesia. Pero su verdadero origen está en la próspera industria de tejido para velas que se estableció en el siglo XV con el fin de equipar a los galeones españoles, los buques de la Armada Invencible, los navíos de la Marina Real Francesa y las carabelas de la Compañía de las Indias. La ciudad más cercana es Quimper. 

Un pueblo entre rocas: Les Baux de Provence (Provenza)

Les Baux de Provence © Ming-yen Hsu - http://ift.tt/1U6ra4s

Colgado de un antiguo baou (“espolón rocoso de caliza”, en provenzal) este pueblo fortificado es uno de los más visitados de Francia y siempre figura en las listas de los pueblos más encantadores. Las estrechas calles adoquinadas peatonales ascienden, bordeadas de casas antiguas, hasta un espléndido castillo en ruinas que corona el pueblo. Levantado en el siglo X, quedó destruido en 1663. Hoy se puede visitar lo que queda de él e incluso descender a sus mazmorras. Aquí está también uno de los restaurantes legendarios de la Provenza, L’Oustau de Baumanière, que sirve una refinada cocina bajo bóvedas de piedra. La ciudad más cercana es Arles. 

Como una postal entre viñedos: Riquewhir (Alsacia)

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La ruta del vino de Alsacia es una de las más irresistibles de toda Francia. Es difícil decidir cuál de sus pueblos resulta más espectacular pero, aunque la competencia es feroz, posiblemente nos quedaríamos con Riquewhir. Las murallas medievales encierran un centro ideal para pasear, un laberinto de callejones tortuosos, patios ocultos y casas con entramado de madera, cada una más bonita que la anterior. Este aspecto de bombonera le convierte en un pueblo muy popular y visitado, por lo que mejor llegar a primera hora de la mañana o al atardecer para apreciarla con tranquilidad. La ciudad más cercana es Colmar. 

Vinos en un cuento de Navidad: Eguisheim (Alsacia)

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Otro pueblo alsaciano que obliga a hacer un alto es Eguisheim, que también figura siempre en las listas de los pueblos más bellos de Francia. Este pueblo del Alto Rin, en Alsacia, es como un cuento de Navidad, con sus casas entramadas, sus torres y sus fuentes. No falta nada, ni mercado, ni iglesias ni su dosis de nieve por navidad. Esta pequeña joya, a unos 7 kilómetros al sur de Colmar, fue lugar de nacimiento del papa San León IX. En su día fue famosa por tres torres que hacían las veces de reloj de sol para los trabajadores de la llanura, pero ahora están en ruinas. Lo mejor para disfrutar del lugar es seguir el Camino de Ronda, un circuito con flechas que llevará entre estrechas calles adoquinadas y casas con abundantes detalles arquitectónicos (balcones, miradores, entramados de madera, aguilones). 

Un pueblo para los cinco sentidos: Yvoire (Alpes Franceses)

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Este bello pueblo medieval, 16 km al oeste de Thonon en la orilla del lago Lemán, es una buena excursión para pasar el día. Es un derroche de torretas, casas de adobe y calles adornadas de geranios. Para familiarizarse con sus 700 años de historia existe un circuito de visita guiada.

A la sombra de un castillo del siglo XIV y cercado por muros, el Jardín des Cinq Sens resulta atractivo a la vista, al tacto, al oído (agua que borbotea), al olfato (fragrantes jardines) y al gusto (plantas comestibles). 

Los más bellos pueblos de la Belle France (Lemosín, Dordoña y Lot)

Lemosín, Dordoña y Lot son tres departamentos del sur de Francia que se conocen como la Belle France, esa Francia soñada de châteaux y pueblos medievales al borde de ríos surcados por gabaches (barcazas), con sus mercados llenos de foie-gras, trufas y magníficos vinos.

Esta es una selección de algunos de los más bellos:

Collonges-la-Rouge © akial - http://ift.tt/1QF74tH

  • Collonges-la-Rouge tiene como seña de identidad sus casas de piedra roja y una iglesia del siglo XI que asoma entre sus callejuelas. Resulta muy agradable curiosear sus tiendas de artesanía y hacer un alto en su conjunto de cafés y restaurantes tradicionales. Eso sí, conviene hacerlo pronto porque a lo largo del día se llena de turistas.
  • St-Cirq Lapopie, en el valle del Lot, es un pueblo de postal, con tejados rojos, en lo alto del valle del Lot, repleto de estudios de artistas instalados en sus casas de aldea. Sus vistas desde lo alto del pueblo son realmente espectaculares.
  • Brantome es conocida como la Venecia del Périgord. Los cruceros de placer surcan las aguas del río Dronne que atraviesa el pueblo. Con sus cinco puentes medievales y su romántica arquitectura, se ha ganado su fama de ser uno de los más bellos pueblos del país. Está además rodeado de bosques y jardines.
  • Gimel-les-Cascades se presenta como un batiburrillo de casitas cubiertas de flores y tejados de pizarra. Este precioso pueblo es también conocido y visitado por sus pintorescas cascadas.

Domme © Owen Mathias - http://ift.tt/1U6r78M

  • Domme es otro de los pueblos que no conviene pasar por alto en el valle del Dordoña. Domina una vista increíble desde un vertiginoso afloramiento sobre el río. Es además una de las bastides (fortalezas) mejor conservadas de la región porque conserva casi todas sus murallas del siglo XIII y tres puertas originales. La carretera para llegar no es fácil, pero merece la pena. Un encanto añadido son sus grutas naturales, con estalactitas y estalagmitas, que se extienden bajo el pueblo.
  • Najac está enclavado bajo un castillo de cuento de hadas en una remota zona de la campiña. Es el escenario perfecto para recrear Camelot: situado en un risco sobre el río Aveyron, su castillo tiene unas vistas espectaculares sobre la campiña. La plaza central está rodeada por casas de entramado de madera medievales. No falta ni un detalle para que todo el que pase califique a Najac de pueblo encantador. 

Un pueblo dorado: Saint-Émilion (Costa atlántica)

Saint-Émilion © traveljunction - http://ift.tt/1QF74tJ

Si lo que nos gusta son los pueblos con viñedos (y con buen vino), Saint-Émilion puede ser la elección perfecta. Este pueblo medieval de calles adoquinadas está a unos 40 km al este de Burdeos, entre unos viñedos famosos por sus tintos vigorosos y de tonos oscuros. Desde que el monje benedictino Émilion se instaló en una cueva, allá por el siglo XVIII, ha sido una parada habitual en las rutas de peregrinaje. Hoy los que acuden son hordas de turistas, pero merece la pena disfrutar de su magia, sobre todo cuando el sol se pone sobre el valle y los edificios de caliza dorada resplandecen con una especie de aureola dorada. Las catas en sus bodegas y los circuitos de excursionismo por esta zona del país, declarada Patrimonio Mundial, son los grandes atractivos añadidos a un día en este pueblo atlántico. 

Peregrinos (o no) en Saint-Jean-Pied-de-Port (País Vasco francés)

Saint-Pied-de-Port © whisky&co - http://ift.tt/1QF74tN

Todos los que hacen el Camino de Santiago conocen, al menos de nombre, este pueblo del País Vasco francés, que durante siglos ha sido la última parada en Francia para los peregrinos jacobeos. Está a un tiro de piedra desde Bayona y solo a 8 kms de la frontera con España. Y merece la pena, aunque solo por pasear por su viejo barrio amurallado, entre calles adoquinadas, balcones llenos de geranios y tiendas pintorescas. Lo más fotogénico es el Puente Viejo, desde donde se domina la vista de las casas encaladas con balcones, asomadas a agua. Otra vista irrepetible se obtiene desde lo alto de la enorme ciudadela construida por Vauban en el siglo XVII. Hoy es un colegio y no está abierto al público, pero merece la pena subir hasta allí. 

Dominando el Mediterráneo: Roquebrune-Cap-Martin (Costa Azul)

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En la Costa Azul también es complicado seleccionar un solo pueblo pero Roquebrune tiene muchos puntos. El pueblo se alza sobre el bellísimo cabo Martin gracias a innumerables y muy empinados escalones. Es un lugar delicioso, sin apenas tiendas de recuerdos y con un castillo del siglo X que evoca como era la vida en la Edad Media. De todas sus calles empinadas y tortuosas, la más impresionante es Rue Moncollet, con sus pasadizos de arcos y unas escaleras excavadas en la roca. Desde la plaza principal se dominan unas vistas magníficas de la zona, y lo mismo desde el restaurante Les Deux Frères, disfrutando de una buena mesa gourmet.

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Lonely. Nuevo número de la revista Lonely Planet Traveller

Nuevo número de la revista Lonely Planet Traveller

El número de marzo de Loney Planet Traveller te acerca hasta la poderosa Tailandia

De Bangkok a las junglas del norte, recorremos Tailandia en un viaje enigmático con paradas en los senderos del Parque Nacional Khao Yai y en las estatuas sagradas de Sukhothai y amenizado con la mejor comida callejera de Chiang Mai. Nos adentramos en las entrañas de las Fallas de Valencia, resultado de una profunda investigación histórica, de muchas horas de trabajo y del derroche artístico de un gran número de personas anónimas. Tomamos el pulso a Bodrum, ciudad costera turca por excelencia, mezcla de la huella de civilizaciones e imperios antiguos con el ocio turístico moderno. Y en Las Vegas, vivimos experiencias únicas dentro y fuera del Strip, la arteria principal de la Ciudad del Pecado.

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Lonely. Qué ver y qué hacer en Australia

Qué ver y qué hacer en Australia

Las experiencias ‘aussies’ que el viajero no puede perderse

¿Cómo conocer una isla que es en realidad un continente? ¿Quedarse para siempre buceando entre las islas de la Barrera de Coral o perderse por un desierto infinito que invita a la aventura? ¿Conocer a los auténticos aborígenes en las reservas tropicales del norte o descubrir la moderna Perth? ¿Relajarse contemplando la bahía de Sydney o vivir la nueva marcha cultural y artística de Melbourne? Australia es infinita, o casi, pero hay experiencias que los aussies recomiendan sin duda alguna.

 1. La Gran Barrera de Coral, imprescindible

Es irrepetible y es la visita ineludible para todos los que viajan hasta Australia. Este arrecife de aplastante belleza es Patrimonio Mundial de la Unesco. Con más de 2000 km del litoral de Queensland, es un complejo y frágil ecosistema habitado por deslumbrantes corales, lánguidas tortugas marinas, rayas, tímidos tiburones de arrecife y peces tropicales de todos los colores y tamaños. Se puede contemplar practicando submarinismo, buceo, o mediante un pintoresco vuelo o un circuito en barco de fondo acristalado.

2. Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta, el corazón de un continente

Monte Uluru © Richard Fisher - http://ift.tt/1QF73WH

Es el centro de todo, el corazón físico y espiritual de Australia. Un lugar remoto en medio del desierto que resplandece en medio del outback australiano de profunda trascendencia cultural. Uluru el monolito sagrado de los aborígenes, constituye una peregrinación especial, pero este parque nacional ofrece mucho más; aparte de los Kata Tjuta (monte Olga), hay paseos místicos, sublimes puestas de sol, cielos nocturnos cubiertos de estrellas, hoteles de lujo y antiguas culturas del desierto por descubrir.

3. Perderse en la selva tropical de Daintree

En contraste con el desierto del outback y con la resplandeciente Barrera de Coral, la tercera cara de la naturaleza australiana es la selva tropical que encontramos por ejemplo en Daintree, no muy lejos de Cairns. Se viaja al pasado al adentrarse en esta antigua selva declarada Patrimonio Mundial: palmitos, helechos de aspecto prehistórico y retorcidos manglares se precipitan hacia un brillante litoral de arena blanca. La zona se puede explorar en circuitos nocturnos de observación, rutas de montaña, pasarelas colgantes, excursiones en todoterreno, paseos a caballo, kayak, cruceros para avistar cocodrilos o circuitos por campos de frutas tropicales. 

4.  Un día en la Ópera de Sídney

Ópera de Sídney © Tatyana Kozlova - http://ift.tt/1U6r9NX

Situado en el Bennelong Point del puerto de Sídney, es el edificio más emblemático de Australia. Obra de Jørn Utzon, este edificio blanco y en forma de velas, que en su día fue todo un hito de la arquitectura, forma parte de un espectáculo visual más amplio, en el que también colaboran el llamativo puente del puerto, el agua azul brillante y los ferris verdes cruzando la bahía. Todo el mundo puede vivir su magia gracias a un bar muy bien situado en la orilla, un famoso restaurante francés, visitas guiadas y un gran programa de espectáculos. Más allá de su ópera y su bahía, Sídney tiene playas, restaurantes, bares y vida nocturna. Su credo es “come, bebe y sal de fiesta; al día siguiente, duerme la mona en la playa”.

5. Vida callejera en Melbourne

Melbourne no se parece nada a Sídney. Sus encantos son otros: como los parques y jardines del extrarradio, sus tranvías, su población loca por el deporte, su arte callejero, célebre en todo el mundo, y también los restaurantes de moda, entre los que habrá, seguro, algunas furgonetas de comida. Se podría decir que es la capital artística, llena de galerías, salas de conciertos, librerías y teatros. Las citas obligadas: ver un partido de críquet o de fútbol australiano en el MCG, ir de bar en bar, tomar café y comer en sus restaurantes.

6. Vida ‘hipster’ en Perth y Fremantle

Pese a su aislamiento, Perth está a la última. Sofisticados restaurantes promocionan la cocina de Mod Oz –algunos en edificios patrimoniales restaurados del centro– y en las callejuelas del centro se pueden encontrar elegantes coctelerías. Es el principal puerto de Australia Occidental, una ciudad llamativa, artística y estudiantil, que exhibe joyas de la arquitectura victoriana. Está apartada, más cerca de Singapur que de Sídney. Pero como sucede en los puertos, con las mareas llegan influencias del mundo exterior y un talante global. En contraste con la llamativa fachada de Perth frente al río Swan, en los barrios más bohemios del interior encontraremos cocinas de todo el mundo. Fremantle (la moderna “Freo”) tiene cervecerías artesanas, música en directo, bares, puestos de marisco del Índico, músicos callejeros, playas, mercados y estudiantes.

7. Surf en Bondi Beach

Bondi Beach © istolethetv - http://ift.tt/1QF73WL

La playa más próxima a Sídney es Bondi, una de las mejores del mundo y con un ambiente cien por cien australiano. Surfistas, modelos, skatepunkers y mochileros disfrutan en los bares, pubs y restaurantes de Campbell Pde. Tiene siempre buenas olas (y abarrotadas) y resulta perfecta para un baño movidito. Se recomienda la excursión del Coogee Clifftop Walk, que empieza en el extremo sur de la playa.

8. La buena vida playera de la Gold Coast

Más al norte, las costas de Queensland son lo que uno espera de una playa australiana: buena vida, arena limpia, aguas templadas, buenos rompientes, y sobre la arena bronceados dioses del deporte y socorristas australianos que patrullan por la arena y ponen a prueba sus habilidades compitiendo en los carnavales de surf, unas pruebas agotadoras que incluyen natación, carreras por la playa y regatas. En el lugar se concentran también los mayores parques temáticos del país.

9. Los apóstoles de la Great Ocean Road

Los apóstoles de la Great Ocean Road © Bowfinger26 - http://ift.tt/1U6r6BZ

Los Doce Apóstoles son parada obligada para sacar una foto cuando se recorre la Great Ocean Road, la carretera costera del estado de Victoria. Después de ver estas curiosas formaciones rocosas que emergen del mar, uno puede adentrarse por selvas tropicales con poblaciones pequeñas y grandes árboles. Los secretos de la Great Ocean Road no acaban aquí; algo más lejos está el tesoro marítimo de Port Fairy y el oculto cabo Bridgewater. Como colofón, se puede caminar desde Apollo Bay hasta los Apóstoles por el Great Ocean Walk.

10. Byron Bay, cultura australiana 100%

Llena de canguros y de sombreros Akubra (los típicos sombreros australianos), la espléndida Byron Bay es un símbolo de la cultura australiana; un lugar al que acuden familias, surfistas y amantes del sol de todo el mundo. Al atardecer todos hacen lo mismo: disfrutar de los fabulosos restaurantes, el ritmo pausado y la increíble oferta de actividades de una de las costas más bellas del país.

11. Perderse en las islas Whitsunday

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Uno puede visitar un montón de islas tropicales en la vida y no dar nunca con la belleza de las Whitsunday. Se zarpa en yate desde Airlie Beach para naufragar entre estas exuberantes islas en una lenta búsqueda del paraíso que se puede encontrar en más de un sitio. No hay que perderse la playa Whitehaven, una de las mejores de Australia.

12. Arte diferente en Hobart y el MONA

En la isla de Tasmania, el MONA (Museo de Arte Nuevo y Antiguo), es una institución innovadora, junto al río. Descrito por su dueño, el filántropo David Walsh, como una “Disneylandia subversiva para adultos”, sus tres pisos de galerías subterráneas muestran más de 400 obras de arte complejas y controvertidas. Puede gustar o no, pero no deja indiferente. Hobart es una pequeña e ideal ciudad que rebosa historia colonial y belleza natural.

13. Trepar por Monte Cradle

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Y frente a la cara cultural de Tasmania, el Monte Cradle es su parte más natural. Esta escarpada montaña, tallada por milenios de hielo y viento es la más reconocible y espectacular de la isla. La cima ofrece paisajes increíbles de la región; para ascender y bajar se necesita todo un día (y trepar por las rocas). También se puede admirar desde abajo y llenarse de imágenes perfectas del monte con el lago Dove a los pies. Si la cima está cubierta por nubes o nieve, el viajero puede refugiarse junto al fuego en uno de los hostales próximos y regresar al día siguiente.

14. La última frontera: Broome y el noroeste de Australia

Agreste, remota y de increíble belleza, la última frontera promete grandes aventuras. Las ardientes llanuras salpicadas de spinifex y boababs ocultan cascadas y en sus solitarias costas alternan playas y arrecifes. Las distancias son enormes y los pueblos escasos, pero hay tres enclaves declarados Patrimonio Mundial: Shark Bay, Ningaloo y Purnululu; Broome es una de las grandes encrucijadas de viajeros y la península Dampier, una gran experiencia: extraordinarios acantilados, tierras rojizas, experiencias culturales indígenas y campings de lujo.

15. Museos y galerías de arte de Canberra

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La capital australiana tiene tan solo un siglo de antigüedad y fue edificada ex profeso para servir como centro administrativo, pero se ha preocupado siempre por la historia. Su mayor atractivo es el conjunto de museos y galerías de arte centradas en la interpretación de la historia nacional, como la National Gallery of Australia, el National Museum of Australia, la National Portrait Gallery y el Australian War Memorial, que ofrecen una introducción a la historia y la cultura del país.

16. Vida rural en la región de Margaret River

En el suroeste de Australia Occidental se podrá disfrutar del placer de recorrer carreteras rurales visitando una bodega tras otra. Pero también se pueden visitar cuevas y núcleos históricos y alucinar ante las flores silvestres. Los surfistas disfrutan en los excelentes rompientes próximos a Margaret River y se encontrarán muchas playas de arena blanca impolutas. A finales de invierno y principios de primavera pueden avistarse ballenas migratorias en la “Humpback Highway”.

17. El ‘outback’ y Broken Hill

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La Oodnadatta Track de Australia Meridional o la Birdsville Track del suroeste de Queensland forman parte del outback. Allí el cielo es más azul y el polvo más rojo, los días se miden en kilómetros, montículos y reventones de ruedas y las noches se pasan en hoteles de cinco trillones de estrellas, esperando a que caiga alguna… Si hay poco tiempo se puede ir al pueblo de Broken Hill, lo más lejos de la costa que se puede llegar en un día.

18. Aventura tropical : Darwin y Parque Nacional Kakadu

Arrasada por las bombas de la II Guerra Mundial y el ciclón Tracy, Darwin se ha reinventado varias veces. Esta ciudad fronteriza en medio del trópico es el punto de partida a los desiertos principales de Australia. En el Parque Nacional de Kakadu (2 h al sureste), puede verse arte rupestre indígena e idílicas charcas a los pies de cascadas. La presencia de aves chillonas y cocodrilos marinos está asegurada.

19. Isla Fraser, paraíso de arena

Isla Fraser © Master Man - http://ift.tt/1QF764M

En la mayor extensión de arena del mundo hay dingos, pecios y toda clase de aves. Los todoterrenos (los utilitarios están prohibidos) se dispersan en busca de lugares de acampada y playas blancas. La abrupta costa descarta cualquier idea de hacer algo más que pasear entre arroyos cristalinos y lagos de agua dulce. A corta distancia en ferri está la bahía de Hervey, cuya costa frecuentan ballenas jorobadas.

20. Adelaida y la ruta del vino en el sur de Australia

Adelaida está ebria del éxito de sus tres regiones vinícolas, todas a menos de 2 horas por carretera: Valle Barossa al norte, con sus tintos potentes, sus vinos añejos y sus métodos alemanes; McLaren Vale al sur con su paleta mediterránea de vinos y syrah; y el Valle Clare, famoso por su riesling y sus paseos en bicicleta. Los secretos mejor guardados son los fantásticos vinos de las colinas de Adelaida y el cabernet sauvignon de Coonawarra.

21. Nadando con tiburones ballena en Ningaloo

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En Ningaloo, Patrimonio Mundial y casi tan bello como la Gran Barrera de Coral, uno puede nadar con gigantescos y “amables” tiburones ballena, bucear entre corales, hacer surf en arrecifes y submarinismo en uno de los mejores lugares del mundo, frente al cabo Noroeste (Australia Occidental). También se puede ir andando desde la playa a lagunas poco profundas y excelentes para el buceo. Hay que acampar o llegar con una excursión desde Exmouth o Coral Bay.

22. En busca del mejor arte indígena

El arte indígena une el pasado y el presente, lo sobrenatural y lo terrenal, la gente y la tierra. Las pinturas puntillistas de Australia Central son exquisitas, como las tallas y los tejidos de las islas Tiwi, las pinturas sobre corteza de la Tierra de Arnhem, los grabados y esculturas de las islas del estrecho de Torres, y las obras de las cooperativas artísticas de los aborígenes. Se puede adquirir en galerías o directamente en los pueblos aborígenes.

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Lonely. ¿Visado o no visado? Esta es la cuestión

¿Visado o no visado? Esta es la cuestión

Las preguntas más frecuentes de los viajeros sobre los visados

¿Es necesario tener visado para viajar a un país? Esta suele ser una de las preguntas que más realizan los viajeros y también una de las secciones más consultada en blogs y guías. No hay demasiados países que exijan visado para los españoles, y si los hay, suelen ser trámites muy sencillos. Se puede viajar sin visado por toda Europa y a países tan remotos como Tailandia o Japón. A pesar de todo, hay algunos que sí necesitan visado.

Estados Unidos

Aunque España forma parte de un programa de exención de visado para Estados Unidos, desde 2009 es necesario solicitar por internet la ESTA, (Autorización de Viaje a Estados Unidos) y además, disponer de un pasaporte de lectura electrónica con 6 meses de validez como mínimo. La ESTA se puede solicitar hasta 72 horas antes de volar y cuesta 14 US$. Si se deniega la ESTA, se puede solicitar un Visado de Turista en el Consulado de Estados Unidos. Aquí se explican todos los trámites. 

Australia

Es sencillo viajar a Australia, pero se necesita un visado que se puede tramitar cómodamente en la embajada. Si se va a hacer turismo por un periodo de menos de 3 meses, todo será muy sencillo. El visado se consigue online y es gratuito, pero hay que cumplir algunos requisitos como no padecer ciertas enfermedades y no tener antecedentes penales. Todos los trámites aquí. 

Kenia

Para viajar a este turístico país africano es necesario sacar un visado de turista, que se tramita en la Embajada de Kenia en Madrid. Para ello hay que tener un pasaporte en regla válido 6 meses después del regreso del viaje, una foto de carnet, los vuelos de ida y vuelta, rellenar un formulario y pagar 40 € (por cada entrada en el país). El visado se puede tramitar también en el mismo aeropuerto de Nairobi a la llegada y sale por la mitad de precio. 

India

Visado India © Udo - http://ift.tt/1U6r6BM

Es otro de los países para los que los españoles necesitarán un visado de turista que se puede tramitar directamente en la embajada o a través de alguna empresa autorizada que se encarga de las gestiones. Es necesario dejar el pasaporte original con 6 meses de validez y con al menos dos páginas libres, sin sellos. También hay que rellenar un impreso de solicitud de visado (se obtiene online), y entregar una foto con fondo blanco, fotocopias de la reserva de los vuelos y si se va a trabajar, la fotocopia del contrato o la nómina. Se puede solicitar visado para 3 o 6 meses pero el periodo de estancia máximo en la India es de 90 días. Se puede pagar para tramitar con urgencia el visado (de 64 a 107 €). 

China

Es otro de los países para los que hay que tramitar visado de turista. Hay varias modalidades aunque la más frecuente es “L”, que permite recorrerlo hasta 3 meses como máximo. Se solicita en la embajada y consulado con al menos una semana de anticipación y cuesta en torno a los 5 €. Es preciso presentar pasaporte válido con al menos 6 meses de validez y con dos páginas en blanco, una foto de carnet, el billete de avión de ida y vuelta y la reserva del alojamiento. Si el alojamiento es en casa de un particular, este tendrá que enviar una carta de invitación en la que consten datos completos, número del pasaporte, datos sobre la visita (fecha de llegada y salida, relación con el visitante, etc.), y la información completa de la persona que invita. Si esa persona es extranjera, tendrá que enviar fotocopia del pasaporte y permiso de residencia. Se pueden consultar los trámites aquí. 

Rusia

Es uno de los visados más complejos para conseguir, y hay que planearlo con al menos 2 o 3 meses de antelación. Se puede gestionar directamente en la Embajada de Rusia en Madrid o en el consulado en Barcelona o también a través de Central de Visados, empresa autorizada a realizarlos. Pedirán todo tipo de datos, desde las fechas de llegada y de salida hasta los lugares que se va a visitar o el alojamiento. También solicitan contar con un seguro médico, el pasaporte con validez mínima de 6 meses desde la fecha de caducidad del visado y dos páginas en blanco y una invitación Visa Support (se puede conseguir aquí), además de rellenar un formulario online. Cuesta unos 100 €.  

Egipto

Aunque es un destino turístico muy común, los españoles necesitan un visado de turista para entrar en el país de los faraones. Se puede tramitar en la embajada de Egipto o en el aeropuerto al llegar al país. Es sencillo y solo se necesita: DNI en vigor o pasaporte con validez de más de 6 meses, una foto de carnet y 25 € (15 si se realiza en el aeropuerto). Tiene validez de un mes. 

Cuba

Los españoles solo necesitan una visa o tarjeta turística para visitar Cuba. El documento se gestiona en el consulado o embajada de Cuba en España y sirve para una sola entrada en viaje, con validez máxima de 30 días. Se necesita un pasaporte válido, un formulario, presentar billete de avión ida y vuelta y pagar unos 25 €. Además, es necesario llevar un seguro médico. Todos los detalles se pueden consultar aquí.  

OTROS VISADOS NECESARIOS

Visado Surinam © Ian Mackenzie - http://ift.tt/1U6r6BQ

Hay muchos países para los que los españoles necesitan un visado de turista, pero se consigue fácilmente en los aeropuertos de llegada. Conviene por ello llevar el pasaporte siempre con más de 6 meses de validez, a ser posible con varias páginas en blanco para que no pongan pegas, dólares a mano y fotografías de carnet.

Es el caso de países sin embajada en España, como Camboya y Maldivas, pero también de países tan turísticos como Turquía o Vietnam, con embajada. 

Los españoles necesitan visado también para viajar a: Afganistán, Angola, Arabia Saudí, Argelia, Azerbaiyán, Bahréin, Bangladesh, Benín, Bielorrusia, Burkina Faso, Burundi, Bután, Cabo Verde, Camerún, República Centroafricana, Chad, República del Congo, Corea del Norte, Costa de Marfil, Djibouti, Emiratos Árabes, Eritrea, Etiopía, Filipinas, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Indonesia, Irán, Iraq, Jordania, Kazajstán, Kuwait, Laos, Líbano, Libia, Liberia, Madagascar, Mali, Mauritania, Mozambique, Myanmar, Nepal, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, Papúa Nueva Guinea, Puerto Rico, Qatar, República de Guinea, Ruanda, Sao Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Sudán del Sur, Surinam, Tanzania, Tayikistán, Uganda, Uzbekistán, Yemen, Zambia, Zimbabue.

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Periodismo viajero. BAIX EMPORDÀ, una delicia para el paladar

El día amanece muy pronto para los pescadores de Palamós. Cuando esta preciosa villa marinera trata de desperezar sus adormilados ojos, ellos, casi inmunes a la lógica pereza del diario madrugón, parten ilusionados en busca de los tesoros gastronómicos del mar. Y tras casi 12 horas de agotadora e inacabable jornada, llevarán a estos, y en especial a su joya– la rojiza gamba– a la lonja.

Pescadores de gamba (Palamos)

Pescadores de gamba (Palamos)

Su curiosa subasta –parecida al estresante trajín de la Bolsa– puede ser seguida por los turistas. Los más inquietos pueden profundizar en los secretos del mar sumergiéndose en el interesante Museo de la Pesca . Allí descubrirán especies de las que jamás habían oído hablar. E incluso aprenderán a cocinarlas en la novedosa aula gastronómica Espai del Peix.

Museo de la pesca

Museo de la pesca

Espai del Peix (Palamos)

Espai del Peix (Palamos)

Estos tres atractivos culinarios, unidos a la posibilidad de enrolarse en una barca y compartir jornada pesquera, configuran el póker de experiencias marinas que Palamós ofrece al viajero. Uno de los alicientes que justifican una escapada lúdico-gastronómica al Baix Empordà. Pero hay muchos más. Y es que esta comarca gerundense, acotada entre Sant Feliu de Guixols y l’Estartit, es toda una tentación para el ‘viajero gourmet’. Así lo certificaba el periodista Manuel Vázquez Montalbán: “El Ampurdán huele a fogones tentadores en los que se cuecen inocentes propuestas de felicidad”.
Pero no solo la gamba reina en Palamós. También la anchoa goza de alto nivel. De ello dan fe Els Bomba (tel. 972.315.601), empresa artesanal que desde hace tres décadas mima este producto, limpiando, cortando hirviendo y envasando sus deliciosos filetes, además de boquerones en vinagre y atún.

Anchoas 'Els Bomba' (Palamos)

Anchoas ‘Els Bomba’ (Palamos)

Y del mar… ¡a la tierra! Arropando el regio casco antiguo de Pals, un pueblo de adoquinadas calles que te devuelven a la Edad Media, hay centenares de hectáreas de arrozales. Una divertida manera de recorrerlos es alquilando un sewgay (www.livetour.cat) para ir hasta uno de sus centros productores, el Molí de Pals. Un molino del siglo XV donde limpian y pulen los granos de sus dos principales clases: el bahía y el bomba. Durante todo el mes de Mayo hay oportunidad de degustarlo, aprovechando las Jornadas de la Cocina del Arroz de Pals.

Pals

Pals

Arrozales de Pals en segway

Arrozales de Pals en segway

Arroz de Pals

Arroz de Pals

Cerca, en Bell-lloc, los viñedos de una finca nos anuncian la presencia de una curiosa bodega: Brugarol (http://ift.tt/1R2n8v1). Construida a 12 metros de profundidad, con chapas de acero de barco recicladas en Bangladesh, nos envuelve en su mágica penumbra antes de degustar sus afinados caldos con DO Ampurdán, en las variedades garnacha, malvasia y xarel·lo.

Bodega Brugarol (Bell-lloc)

Bodega Brugarol (Bell-lloc)

No muy lejos, en Castell d’Aro, una casa rural, Can Juanals, acoge a la quinta generación de payeses que han hecho del cultivo ecológico un arte. Y no solo miman ese fértil huerto familiar de donde brotan guisantes, coles, tomates o melocotones. También se han especializado en la producción de una mermelada artesanal, Les Eroles, con un centenar de variedades. Entre ellas, sofisticadas delicatessen como las de mojito, caipirinha o aloe vera. Sorprendente, ¿verdad?

Memeladas de Can Juanals (Castell d'Aro)

Memeladas de Can Juanals (Castell d’Aro)

Y tras este festín, nada mejor para bajar la comida que un buen paseo junto al mar por uno de esos románticos Caminos de Ronda que serpentean la Costa Brava. Como el de S’Agaró a Sa Conca, un par de kilómetros descubriendo coquetas calas de piedra acariciadas juguetonamente por las aguas Mediterráneo. ¡Que aproveche!

Cami de Ronda

Cami de Ronda

guia

DÓNDE COMER
–Restaurante Sol Blanc– En Pals, especializado en arroces.
–Restaurante Bellport. En Palamós, especializado en pescado y marisco.
–Restaurante El Remei. En Castell d’Aro. Especializado en carnes a la brasa.

DÓNDE DORMIR
–La Costa Beach & Golf Resort– En Playa de Pals, un resort con hotel y apartamentos, salida a la playa y campo de golf
–Hotel Trias. En Palamós. Un clásico casi centenario, donde Truman Capote escribió su novela ‘A sangre fria’.
–Hotel Planamar. En Playa de Aro. A primera línea de playa. (www.planamar.com )

MÁS INFORMACIÓN
www.visitemporda.com
www.visitpalamos.cat
www.visitpals.com
www.platjadaro.com

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sábado, 5 de marzo de 2016

Periodismo viajero. FIN DE SEMANA POR LA RIOJA

Ezcaray, en La Rioja, está en el lugar perfecto. A su alrededor las cumbres redondeadas de la Sierra de la Demanda, las aldeas ganaderas, la Vía Verde del Oja que llega hasta Casalarreina siguiendo un antiguo trazado ferroviario, y el aliciente de los deportes de nieve en la popular estación de esquí de Valdezcaray.

EZCARAY

Esta localidad destaca también por el estado de su casco antiguo, excelentemente conservado, y sus calles y plazas porticadas, donde abundan hoteles y restaurantes que dan fama a una región que acoge cada año a miles de turistas atraídos por su buena gastronomía, sus vinos y su legado histórico y cultural.

SOPORTALES DE EZCARAY

SOPORTALES DE EZCARAY

De Ezcaray gustan sus calles porticadas y sus plazas, sus casonas, los paseos junto al río Oja, las mantas de mohair que se elaboran en su fábrica artesanal, su animada vida y también las propuestas gastronómicas de un cocinero que ha revolucionado aún más este pueblo: Francis Paniego.

Gastronomia con caviar de vino

Gastronomia con caviar de vino

PLAZA DE EZCARAY

PLAZA DE EZCARAY

Primero con su restaurante Echaurren, poseedor de dos estrellas Michelin, y luego todo lo que ha ido surgiendo de sus manos: un hotel, un bar de tapas y un bistrot. Además del restaurante de cocina tradicional que regenta su madre, alma mater de todo ello. Por si todo esto fuera poco, hoy el encanto de Ezcaray lo protagonizan, también, los paseos tranquilos por la localidad y sus paradas obligadas en los bares donde disfrutar de una buena copa de vino. Estamos en La Rioja, no nos olvidemos, y aquí el vino es el rey.

Los otros grandes atractivos tienen que ver con el disfrute de la naturaleza, claro. Para los amantes del senderismo existe la vía verde del Oja. Este ferrocarril de vía estrecha recorría La Rioja Alta desde el río Ebro, en Haro, hasta la Sierra de la Demanda, en Ezcaray, con una longitud de 36 kilómetros: Nueve estaciones que transcurre por un medio natural de gran interés, desde las choperas de Haro, los bosques de ribera de las orillas del Oja y las estribaciones de la Sierra, por la Peña de San Torcuato. Otra ruta es el El camino de la Herradura, entre Ezcaray y Posadas, con una longitud total de 10 Km.

CAMINO DE LA HERRADURA

CAMINO DE LA HERRADURA

Por el camino nos topamos con una pequeña y maravillosa aldea donde una parada se hace obligada: Zaldierna.

CALLEJONES DE ZALDIERNA

CALLEJONES DE ZALDIERNA

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DÓNDE DORMIR

hotel Echaurren, con habitaciones actuales de diseño.

El alojamiento más nuevo de la zona se llama Pura Vida , un hotel con encanto. Combina arquitectura y un exclusivo diseño interior en una de las aldeas próximas a Ezcaray.

Casa rural Zaldierna es toda una experiencia donde el visitante se siente muy acogido, con una gastronomía de asador bistronómico espectacular y donde también os podéis alojar en sus acogedoras habitaciones .

CASA RURAL ZALDIERNA

CASA RURAL ZALDIERNA

DÓNDE COMER

Casa Masip , un establecimiento de estilo rústico en el que triunfan platos como los caparrones y el bacalao a la riojana y, en otoño, las setas y los platos de caza.

El Rincón del Vino , que ofrece una cocina hecha sobre fogones de leña, horno, brasa y parrilla.

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