viernes, 22 de septiembre de 2017

Periodismo viajero. CROACIA: MAGIA EN LA PENÍNSULA DE ISTRIA

 

Puerto de Rovinj

La península de Istria, en Croacia, es chiquita, algo así como la mitad de Cantabria. Sin embargo es infinita en cultura y paisajes. Técnicamente Istria es una península con forma de triángulo equilátero unido al continente europeo por las montañas de Cicarija que se sitúan entre Trieste y Opatija, y que se convierten el algo así como nuestros Pirineos, que tanto nos unen como separan del resto de Europa. Espiritualmente tiene algo también de isla o de pequeño continente como España.

El paisaje de Istria recuerda algo al de la Provenza francesa: en primavera está esplendorosa, el color verde lo domina todo. En otoño son los bellos tonos rojizos y marrones los que iluminan sus montes. En cambio, el mar aquí es muy azul, y aunque la costa es aquí muy recortada y escarpada, también hay numerosas playas y calas.

El paisaje de Istria recuerda al de la Provenza francesa

 

Istria fue uno de los primeros rincones del Mediterráneo en atraer la atención de los turistas. Efectivamente, Istria y la vecina región Kvarner, tuvo el honor de ser, junto a la Costa Azul francesa, el lugar donde se inventó el Mediterráneo como destino turístico. Imitando a los nobles ingleses que buscaban un refugio a los calores de la India y la lluvia de Londres, la pomposa aristocracia imperial decidió montar su Mediterráneo, donde retirarse en los calurosos días de estío, y el lugar escogido fueron las costas istrianas, y la vecina Opatija.
El primer hotel fue Villa Angiolina, en Opatija, hoy museo de Turismo, de 1840. Después se erigieron diversas urbanizaciones de mansiones y chalés a lo largo de un litoral que fue denominado “la Riviera Austriaca”.

La escultura de una mujer con una gaviota da inicio al “lungomare” de Opatija

 

La naturaleza es otro de los alicientes de esta tierra. Además del mar, la montaña es uno de los grandes protagonistas del paisaje istriano. Ahí está el macizo de Ucka que, con sus formidables bosques de coníferas y de hierbas aromáticas, cae literalmente sobre el Adriático en torno a la estación balnearia de Opatija.

El otro gran paisaje de montaña se sitúan en su interior. Lo conforman las suaves colinas y valles que recuerdan a la Toscana. Es también una zona de bosques, como el de Motovún, donde abunda la caza, la seta y otro de los grandes secretos de esta tierra: la trufa blanca.

La trufa blanca es uno de los productos más exclusivos que proporcionan la tierra y la mesa de Istria

 

UN POCO DE HISTORIA

Lo cierto es que este pequeño pedazo de tierra ha pasado de mano en mano durante los siglos. Primero fueron los romanos. Siglos más tarde, tras la caída del Imperio Romano, llegó Justiniano, que levantó el Imperio Bizantino. Después este territorio fue ocupado por diversas tribus bárbaras, como los eslavos.

Después se instalaron los germanos, que dominaron el interior tras disputas muy reñidas con el imperio de Venecia, que pasó a controlar las zonas costeras. Los venecianos conquistaron gran parte de la península hasta el siglo XVIII, cuando cayó bajo el dominio de Austria y posteriormente de Francia. Desde el siglo XX, las fronteras de Istria han cambiado hasta cinco veces: formó parte de Italia y Yugoslavia, y ahora pertenece a la República de Croacia.

Está claro que con tantas disputas Istria goza de una riqueza histórica y cultural como pocos lugares de nuestra Europa, pues todos los que pasaron por aquí dejaron su huella.

Una villa romana preside la isla de la Gran Brioni (Islas Brijuni)

 

PULA, POREC Y ROVINJ, MAGIA ISTRIANA

Uno de los lugares más interesantes de Istria es Pula. La historia cuenta que quienes hicieron aparecer en realidad el puerto de Pula en las primeras cartas náuticas fueron los romanos, quienes además, como muestra de la importancia que tenía este puerto en el tráfico naval del Mare Nostrum, levantaron en el siglo II de nuestra era un extraordinario anfiteatro en forma de elipse con capacidad para 23.000 personas.

Coliseo romano de Pula

 

Dos mil años después es, junto a los de Roma, Arles, Nimes, Verona y El Djem (Túnez), uno de los seis coliseos romanos que han sobrevivido al paso del tiempo en Occidente, y el único que conserva su altura máxima.

No es lo único que queda en Pula de la época romana. En la entrada a la vieja ciudad, se encuentra el Arco de Triunfo de los Sergios, que fue erigida por esta familia romana en el año 29 aC y que aún conserva un particular color dorado en ciertas puestas de sol.

Arco de Triunfo de los Sergios (Pula)

 

Otros testimonios del esplendor romano de Pula son parte de la plaza del Foro, que aún preside la vida social y política de la ciudad, con el templo de Augusto; la muralla que se conserva junto a las llamadas Puertas Gemelas del siglo III aC; así como un antiguo mosaico.
Pula vivió del recuerdo y el abandono durante la Edad Media y los años del dominio de Venecia, y no volvió a recuperar otra vez su prestigio hasta el siglo XIX, cuando se convirtió en el gran puerto de la marina austriaca.

La memoria de la estancia de James Joyce en Pula se mantiene viva

 

Actualmente Pula es aún la gran urbe de la Istria croata y entre sus ilustres visitantes cabe contar a personajes como Dante, Miguel Ángel y James Joyce, que vivió aquí seis meses. www.pulainfo.hr

Los romanos no se quedaron en Pula y llegaron también a Porec. Su casco viejo obedece a las normas de la geometría antigua: parcelas rectangulares marcadas por las características calles cardo y decumanus. Esta última, flanqueada por edificios románicos y góticos, algunos de ellos convertidos hoy en boutiques y cafés, sigue siendo el corazón neurálgico de la actividad de Porec.

Casco antiguo de Porec

 

Es un auténtico lujo recorrer la calle decumanus e ir descubriendo al paso edificios de distintas épocas y estilos: nadie se sorprende cuando junto a una casa románica del siglo XIII se levanta un bello y romántico palacio del siglo XV…
Pero la joya de la corona de Porec es el conjunto episcopal de “La Eufrasiana”, levantado en el siglo VI por san Eufrasio.

“La Eufrasiana”, Patrimonio de la Humanidad (Porec)

 

El complejo está compuesto por una basílica, una sacristía, un baptisterio y un palacio episcopal. Decorado con espléndidos mosaicos sobre fondo de oro, es uno de los mejores ejemplos de arte bizantino del Adriático. En el año 1977 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. www.to-porec.com
Tras las dominaciones romana y bizantina, en los primeros siglos de la Edad Media Istria fue invadida por varias tribus bárbaras: avaros, lombardos, eslavos… La huella de esta época es muy visible en varios pueblos del interior: Hum, Motovun, Groznjan…

La influencia veneciana en Porec es muy visible

 

Otro capítulo importante en la historia de Istria es la fuerte influencia veneciana. Hay un detalle geográfico que no es baladí: la península está a poco más de una hora en barca de la mismísima ciudad de los canales, y durante gran parte de la Edad Media y la Edad Moderna Venecia fue un potente imperio que aspiró a dominar el Mediterráneo oriental.
La Serenísima dio color a muchos de los puertos y villas de Istria. Paseando por las localidades de la costa de poniente como Rovinj, Porec, Vrsar, Umag… las calles, las iglesias, y muchos edificios mantienen vivo el recuerdo de esa huella que impuso Venecia.

Entre Pula y Porec encontramos la más veneciana de todas: Rovinj. Bajo la atenta mirada de la iglesia de Santa Eufemia, la ciudad despliega todo su colorido a orillas del mar. Aquí uno cree estar en la misma Venecia. El paseo marítimo está repleto de terrazas, restaurantes, heladerías… Pero hay que “perderse” por el casco antiguo.

Rovinj

 

El Arco Balbi es la antigua puerta de acceso a ese conjunto de calles estrechas, adoquinadas, un verdadero laberinto mágico. Al final siempre se llega a la cima de la colina, donde se levanta la hermosa iglesia de Santa Eufemia. De 1736, es la mayor obra barroca de la península y símbolo del esplendor que vivió Rovinj bajo el dominio veneciano. Cuenta con un campanario de 63 metros de altura que es similar al campanile de Venecia…

Arco Balbi, entrada al casco viejo de Rovinj

 

Iglesia de Santa Eufemia (Rovinj)

 

Así es la península de Istria, un rincón de Europa que en los últimos años se ha convertido en el destino preferido por muchos extranjeros para pasar unas agradables vacaciones. Llegar no es difícil, lo duro es irse…

 

MAPA


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CÓMO DESPLAZARSE. En Croacia, la mejor manera de descubrir los encantos de Istria es alquilando un automóvil.

QUÉ HAY QUE SABER

Idioma. El idioma oficial es el croata, pero muchos hablan el italiano.

Clima. Situado en el mar Adriático, la península goza de temperaturas muy suaves: veranos soleados, inviernos templados y lluviosos.
Formalidades de entrada. Para los españoles es suficiente el DNI

QUÉ SE DEBE VER

PULA

Aunque actualmente hay registrados más de 300 yacimientos romanos en Istria, los más espectaculares se encuentran aquí. A destacar: el anfiteatro, el Arco del Triunfo de los Sergios, las murallas romanas y el Templo de Augusto.

POREC

El casco antiguo de esta ciudad, con la amalgama de estilos arquitectónicos, es uno de los lugares más visitados de Istria. Porec alberga, además, uno de los mejores ejemplos del arte bizantino en el Adriático, la basílica de San Eufrasio.

ROVINJ

Es una de las poblaciones más bellas de Croacia. Aún conserva el aroma de Venecia. El mayor atractivo es perderse por sus calles medievales.

ISLAS BRIJUNI

Este pequeño archipiélago cercano a las costas de Pula es hoy un parque nacional. De sus 14 islas sólo son visitables dos. La mayor de estas islas, Veli Brijun, acogió una importante villa romana de la cual hay un amplio testimonio arqueológico y un castro bizantino. Fue la residencia del mariscal Tito durante 30 años y en ella se conserva la suntuosa residencia presidencial y un museo dedicado al expresidente yugoslavo. Cuenta, además, con un sorprendente zoo de animales exóticos (regalos que le hicieron a Tito), un campo golf y un hotel de lujo especializado en turismo de congresos. www.brijuni.hr

EN EL INTERIOR

Ciertamente es la zona menos visitada, pero la favorita por los artistas y bohemios. Con un paisaje muy parecido a la Toscana italiana es especialmente interesante visitar Motovun y Buzet.

DÓNDE DORMIR

La oferta hotelera es completa y diversa y probablemente sea la más desarrollada de Croacia. Como hotel medio recomendable está el Hotel Bristol, en Optajia, (www.hotel-bristol.hr) , un cuatro estrellas en el corazón de esta villa balnearia. Como hotel de lujo, una buena opción es el Monte Mulini, en Rovinj, (www.montemulini.com) . Si lo que busca es un hotel con encanto, nada mejor que el hotel boutique Vela Vrata (www.velavrata.net) en la pequeña localidad de Buzet, reconocida como la capital de la trufa en Istria.

DÓNDE COMER

Tres buenas recomedaciones:
Zenlengaj, en Optajia, especializado en pescados (http://ift.tt/2jPV0RT)
Alla Beccacia, en la localidad de Fezana, que es el puerto que conduce a las Brujini (www.beccaccia.hr) . Buenas carnes y pasta
Istarska Konoa, en las afueras de Porec, donde probar alguna de las mejores propuestas de cocina istriana (http://ift.tt/2xWLMtl)

MÁS INFORMACIÓN

www.visitacroacia.es
www.istra.hr



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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Viajes. Descubrir una cerveza prehistórica en Begues, Barcelona

Las primeras evidencias de la producción de cerveza databan del IV milenio a.C. y fueron encontradas en Godin Tepe (Irán). Pero en 1999, tres arqueólogos de la Universidad de Barcelona descubrieron en la Cova de Sant Sadurní (Begues, Barcelona) restos pertenecientes al período 5500-4000 a.C.

Los habitantes de aquel enclave del Neolítico cultivaban cereales y habían aprendido a germinarlos en barro, lo que transformaba el almidón en maltosa (un azúcar simple), y a secarlos con fuego para detener el crecimiento del grano. El cereal malteado se molía entre piedras y se ponía en una vasija con agua, junto a miel y bayas silvestres que potenciaban el sabor y la fermentación alcohólica. Aquella cerveza era más densa que las actuales y cumplía una función más alimenticia que hidratante. Manuel Edo, director de las investigaciones del yacimiento, señala que también se ponía en una jarra junto a los difuntos.

En la localidad de Begues es posible probar y adquirir L'Encantada, una cerveza que se prepara inspirándose en aquella y cuyos beneficios se destinan a la investigación. Para visitar la cueva prehistórica se precisa contactar previamente con la asociación CIPAG.

Visita a la Cova de Sant Sadurní (Begues)

A 30 km de Barcelona (Cataluña), en el entorno de Begues, se localiza la Cova de Sant Sadurní, singular por albergar los restos de elaboración de malta y fermentación de cerveza más antiguos de Europa. A lo largo del Neolítico fue habitada y también usada como una auténtica necrópolis. Junto a los enterramientos había un hogar de vigilia donde se celebraba un banquete ritual, algunos de cuyos alimentos se colocaban con el inhumado como ajuar funerario. Entre los objetos hay una vasija con residuos de fermentación de cerveza y piedras para moler o con restos de malteado de cebada que se cultivaba en los alrededores.

Más información sobre turismo sostenible en Cataluña.



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martes, 19 de septiembre de 2017

Periodismo viajero. EN EL GOLFO TAILANDÉS: MÁS ALLÁ DE LA TAILANDIA TRADICIONAL

Virgen, lejos de los circuitos turísticos tradicionales. Así es Khanom, la pequeña ciudad costera, justo enfrente de la popular isla de Samui, en pleno Golfo de Tailandia. Apenas 11.000 personas viven allí, la mayoría dedicados a la agricultura y a la pesca. La vida aquí por lo tanto es muy tranquila en los nueve kilómetros de playas vírgenes.

Khanom beach

Ya muy de mañana, los pescadores salen a faenar. Horas más tarde traerán sus capturas a los chiringuitos y los diversos hoteles que salpican la costa.

Quienes vienen aquí vienen en busca de lugares tranquilos, entregados a los placeres del entorno, a la naturaleza…

Tras las capturas, los pescadores reparten peces y mariscos entre los chiringuitos y hoteles

 

DELFINES ROSAS, UN SECRETO MUY BIEN GUARDADO

La mayor atracción para Khanom es la colonia de delfines rosados que habitan sus aguas, una especie en peligro de extinción. Para verlos hay que ir con gente experta en el comportamiento de estos animales. Gracias a ellos, embarcarse en sus barcas tradicionales es una aventura muy apasionante. Aunque nacen grises, con el tiempo se vuelen rosas por el pescado y el marisco que consumen a diario.

Siguiendo el rastro de los delfines rosas

 

BUENA INFRAESTRUCTURA TURÍSTICA

En medio de todo alguien se dió cuenta que se trataba de un lugar maravilloso,  el  lugar ideal para el desarrollo turístico sensato. De hecho cada vez hay más hoteles boutique concienciados con el entorno. Por ejemplo, el maravilloso Hotel Aava Resort & Spa (www.aavaresort.com), situado en la playa. Su director, Atte Savisalo, de origen finlandés, siempre se las ingenia para hacerte sentir como en tu propia casa.

Hotell Aava Resort & Spa

 

HACIA ELEPHANT HILLS

Y de la paz y el lujo chic de Khanom nos vamos a las montañas de Khao Sok a vivir otro sueño. ¿Te gustán los elefantes? Aquí hay una gran oportunidad: se trata de interactuar con ellos mientras juegan en su lago de barro.

Kao Sok está entre Phuket, Krabi, Khao Lak y Koh Samui. Es un lugar fantástico…  por la cercanía que se establece en los encuentros con los elefantes, por sus caminatas en plena selva y por la práctica de piragüismo.

La prioridad es el bienestar de los elefantes; es la razón por la que se fundó el Elephant Hills – Elephant Conservation Project-, hace más de diez años. Se trata, por lo tanto, de divulgar la conciencia de la existencia de elefantes asiáticos en peligro y apoyar la conservación de estos animales contribuyendo a mantener seguras a las poblaciones salvajes.

Una de las zonas más interesantes de Tailandia es el increíblemente hermoso Lago Cheow Larn en el corazón del Parque Nacional, con sus casas de balsa flotante y carpas con habitaciones de lujo (sin wifi ni TV) y rodeados de naturaleza. Imbuida de lleno es ese maravilloso mundo de naturaleza y vida animal salvaje me dejo llevar. Es fácil, muy fácil sentirte en este entorno completante feliz…

 

MÁS INFORMACIÓN: http://ift.tt/1JUsSwH

CÓMO LLEGAR: con Qatar Airways. Vuelos desde Madrid y Barcelona a Doha y desde Doha a Bangkok.

DÓNDE DORMIR: Hotel en Khanom Aava Resort. http://ift.tt/2tQcTQb

ELEPHANT HILLS: http://ift.tt/1DCDXEx



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Periodismo viajero. LISTA DE LOS VUELOS CANCELADOS POR RYANAIR

Ryanair cancelará unos 2.000 vuelos para mejorar la puntualidad.
Aquellos aeropuertos en los que se retirará un avión basado a lo largo de las próximas seis semanas serán los siguientes, (se han elegido estos aeropuertos por su alta frecuencia de vuelos de Ryanair que operan desde/hasta este aeropuerto, donde se les puede ofrecer más opciones de alojamiento a los clientes):

Ryanair ha pedido disculpas por estas cancelaciones, que afectarán a menos del 2% del total de pasajeros en las próximas seis semanas. A la mayoría de estos clientes se les ofrecerá vuelos alternativos para ese mismo día. Para aquellos pasajeros que no puedan o no quieran el vuelo alternativo que se les ofrece, recibirán el reembolso completo de su vuelo y su compensación siguiendo el reglamento EU261.

Michael O’Leary, CEO de Ryanair, ha comentado: “El 98% de nuestros clientes no se verán afectados por las cancelaciones de las próximas seis semanas. Transmitimos nuestras más sinceras disculpas a los clientes que verán alterados sus viajes, y les aseguramos que hemos hecho todo lo posible para reubicar a la mayoría en vuelos alternativos ese mismo día o al día siguiente.

 

 

 



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lunes, 18 de septiembre de 2017

Viajes. Museos imprescindibles de Madrid

De todos es sabido aquello de que “De Madrid al cielo”, una expresión que comenzó a usarse en tiempos de Carlos III. El monarca ilustrado inició en el siglo XVIII varias reformas para embellecer la ciudad, y los habitantes comenzaron a usar el refrán para referirse a que en la capital se estaba como en ningún otro lugar. Una de aquellas obras fue la del Museo del Prado. Pero hoy vamos a cambiar el dicho por este otro: “De Madrid al museo” y nos vamos de ruta por los once museos imprescindibles de Madrid.

Madrid rebosa museos: desde los tres más famosos (el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza) que forman "el triángulo del arte", pasando por espacios como la Fundación Mapfre o CaixaForum, el centro social y cultural de la Fundación “la Caixa” en Madrid, hasta los pequeños tesoros que encontramos en la nueva ruta museística “5 Museos, otro Madrid” (el Museo de Sorolla, el Lázaro Galdiano, el del Romanticismo, el Cerralbo y el de Artes Decorativas). Madrid es una de esas ciudades en la que los amantes de la cultura podrán disfrutar de exposición en exposición. De hecho, la Comunidad de Madrid, con cerca de 130 museos y colecciones museográficas, es la Comunidad con mayor número de visitantes.

¿Qué museos de Madrid son los más visitados?

En el 2016, el Museo del Prado, con clásicos como el Bosco, Velázquez, Goya, o el Greco, y con las exitosas exposiciones temporales del Bosco y la del V Centanario, fue el más visitado de todos. Le siguió el Museo Reina Sofía, que durante el año 2017 ha logrado un gran éxito de público con la exposición “80 años del Guernica”, sumando 680.000 visitantes, muy cerca del récord alcanzado con la exposición sobre Dalí en el 2013 que sumó 732.000 visitantes. El tercero en discordia es el Museo Thyssen-Bornemisza. Ya entre los museos estatales, se encuentra en cabeza de visitantes el Museo Arqueológico Nacional.



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Viajes. Una red de itinerarios marinos en Cataluña

Para quienes les gusta nadar y practicar esnórquel, senderismo o running, el proyecto Vías Bravas es una opción óptima. La iniciativa se puso en marcha en 2014 en la Costa Brava, impulsada por el nadador de aguas abiertas Miquel Sunyer y la empresa TechnojetSwim, con el apoyo del Patronato de Turismo Costa Brava Girona, los ayuntamientos de las localidades implicadas y el Organismo de Salud Pública de la Diputación de Girona (Dipsalut).

"El propósito de Vías Bravas es promocionar una red pública de itinerarios marinos y de aguas abiertas que transcurren paralelas a los caminos de ronda existentes a lo largo del litoral, lo que permite descubrir el territorio desde diferentes perspectivas –dice Miquel Sunyer–. La iniciativa empezó ofertando una decena de rutas en siete municipios de la Costa Brava, pero hoy ya son 14 los itinerarios establecidos en 11 municipios de esa zona, además de otros cinco en cinco municipios de Barcelona y cuatro en la misma Ciudad Condal".

Con esta red de itinerarios de Cataluña, Vías Bravas invita a sus usuarios a descubrir los ricos entornos naturales submarinos que se extienden en esta área del Mediterráneo y, entre otras actividades, organiza encuentros para nadar en grupo y sesiones de inmersión ligera. Estas rutas pioneras, señalizadas y balizadas para posibilitar su disfrute en aguas abiertas de forma segura, pretenden generar un impacto social en campos como la educación medioambiental y el fomento de una vida saludable.



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domingo, 17 de septiembre de 2017

Viajes. Nueva Orleans, la sensual reina del Mississippi

Instalada en la desembocadura del Mississippi, el río fue su gran don, gracias al cual floreció su puerto, pero también estuvo a punto de ser su final cuando en 2005 el huracán Katrina rompió los diques de contención y la inundó casi por completo. Aun así, Nueva Orleans siempre renace. La ciudad hoy rebosa vitalidad: música en todas partes, desfiles callejeros, el colorido carnaval, los barcos de vapor y una gastronomía única en el país. Sin embargo, hay algo que Nueva Orleans oculta, su más preciado tesoro: los orígenes del jazz.

El primer barco de esclavos llegó al puerto de la Nouvelle Orléans en 1719, solo un año después de su fundación, cuando el colonizador francés Jean-Baptiste Le Moyne, señor de Bienville, estableció un emplazamiento comercial estratégico en honor al regente Felipe II, duque de Orleans. Su mercado de esclavos se convirtió en el más importante de un país, Estados Unidos, que por entonces ni siquiera se había constituido como tal.

Los esclavos generalmente provenían del golfo de Guinea, en la costa atlántica africana, y eran repartidos por las inmensas plantaciones algodoneras del sur. Mientras aguardaban comprador, esperaban en unas condiciones infrahumanas, como se muestra en la oscarizada 12 años de esclavitud (2013). Un día a la semana se les liberaba en Congo Square, donde daban rienda suelta a la espiritualidad y a los ritmos tribales, danzas y cantos traídos de su África natal. En esa expresión artística, espontánea y liberadora sitúan los eruditos uno de los elementos claves en el nacimiento del jazz.

Aquel lugar de encuentro de esclavos se halla hoy dentro del Louis Armstrong Park. No hay mejor manera para adentrarse en la ciudad que sentarse en uno de sus bancos, cerrar los ojos y escuchar los ecos lejanos de los pobladores africanos. El parque, además, es una metáfora de la herencia cultural de Nueva Orleans. Aquí encontramos tanto referencias a tradiciones prehispánicas como homenajes a los grandes músicos. Esto último se ve en el auditorio Mahalia Jackson, erigido en honor a la reina del gospel, a la misteriosa figura de Buddy Bolden, primer músico de jazz de la historia, y a las brass bands o bandas de metales callejeras, que amenizaban desfiles, funerales y celebraciones varias, otro de los elementos que agitaron la coctelera musical. No podía faltar una imponente escultura de Louis Armstrong, hijo pródigo de la ciudad y creador del lenguaje universal del jazz.

Un amalgama de orígenes

El Louis Armstrong Park se ubica en el histórico barrio de Tremé, el vecindario afroamericano más antiguo de Estados Unidos. Su visita ayuda a entender mejor la compleja idiosincrasia de Nueva Orleans. Y es que si hay algo que define a la ciudad más poblada del estado de Luisiana es la mezcla, el sincretismo, el crisol de culturas: los fundadores franceses, los españoles que la dominaron durante 40 años, oleadas de caribeños y descendientes de los esclavos… todos dejaron su impronta en el espíritu de la ciudad.

Comerciantes, buscadores, pianistas y prostitutas se mezclaban en aquellas mansiones del placer a ritmo de ragtime

El extremo sudoeste del parque Louis Armstrong da a Basin Street, la calle donde se ubicaba el mítico distrito de Storyville. Lo que hoy es un avenida insulsa y desangelada, en una zona poco recomendable para turistas, fue a principios del siglo XX la entrada al barrio rojo, la segunda industria más potente de la ciudad solo por detrás del tráfico portuario. Comerciantes, buscadores, pianistas y prostitutas se mezclaban en aquellas mansiones del placer a ritmo de ragtime. Ahora son viviendas sociales, talleres y aparcamientos de coches. No queda nada del pasado.

Ante una presencia tan fantasmal, qué mejor que visitar el cercano cementerio católico de Saint Louis y sus tumbas elevadas a salvo de inundaciones. Allí está la de Marie Laveau, la última hechicera de Nueva Orleans, que recuerda el influjo del vudú (mezcla de las creencias y los ritos africanos y la imaginería católica) en la cuenca del río Mississippi.

Paralela a Basin Street está North Rampart, uno de los límites del emblemático French Quarter o Barrio Francés. El bullicio se empieza a sentir, al fin y al cabo estamos entrando en el lugar más aglomerado de Nueva Orleans y centro de todas las grandes celebraciones. Pocos elementos hacen pensar en una ciudad americana: aire caribeño, trazado de inspiración europea. Destaca la espectacular Jackson Square, donde se ubica la catedral de San Luis, el templo católico más antiguo del país. Si la miramos de espaldas al río, la majestuosidad de su planta quizá nos hará recordar las plazas parisinas.

Las calles que circundan Jackson Square congregan librerías muy interesantes, como Faulkner House Books (Pirate Alley), un antiguo edificio donde el nobel de Literatura William Faulkner residió en 1925. En la vecina Royal Street se puede perder una mañana o una tarde entera curioseando en tiendas de muebles y antigüedades.

Encontramos gente paseando –bebida y comida en mano–, músicos callejeros en cada esquina, hoteles, restaurantes, discotecas y clubes de música en directo

Entre las bellas casas coloniales, con sus balconadas de hierro forjado, encontramos gente paseando –bebida y comida en mano–, músicos callejeros en cada esquina, hoteles, restaurantes, discotecas y clubes de música en directo. Todo en el barrio Francés está diseñado para el ocio. El punto culminante es Bourbon Street, cuyo nombre no alude al whisky sino a la dinastía Borbón. De 1762 a 1803 Nueva Orleans estuvo bajo dominio español y mantuvo estrechos lazos comerciales y culturales con La Habana. En la Spanish Plaza, a orillas del río, hay una reprodución en miniatura de la Plaza de España de Sevilla donde están representadas en cerámica las provincias españolas.

Siguiendo por cualquiera de las calles secundarias, los restaurantes ofrecen explosivas variedades gastronómicas: desde la hamburguesa de lagarto –solo para paladares atrevidos– hasta las recetas criollas, como el gumbo (sopa de arroz con un caldo especiado de ocra y carne), el jambalaya (arroz, verduras y pollo) y los platos picantes aderezados con roux, salsa de harina y mantequilla. Para los postres, el Café Du Monde, en el 800 de Decatur Street, ofrece los deliciosos beignets, unos buñuelos recubiertos con azúcar glas.

A orillas del Mississippi

El Mississippi abraza el French Quarter por su lado sudeste. Hasta la llegada del ferrocarril en 1870, los barcos de vapor y las embarcaciones de palas servían para transportar mercancías y personas a las poblaciones situadas en las orillas del gran caudal. Mark Twain describió mejor que nadie la sensación de libertad que evocaba aquel paisaje fluvial en Las aventuras de Huckleberry Finn. Hoy en día los barcos de la compañía Natchez son cruceros con todas las comodidades que zarpan de la terminal de Canal Street y permiten disfrutar de una panorámica distinta de Nueva Orleans.

Una curiosidad: al otro lado del río, en el distrito de Algiers, cuenta la leyenda que está la Casa del Sol Naciente, inspiración del famoso House of the rising sun, un tema folk de autoría desconocida que popularizaron los Animals en 1964.

De vuelta a tierra firme, habría que viajar en otro medio de transporte típico de Nueva Orleans: el tranvía o streetcar. Siguiendo con el Nueva Orleans más literario, en el 819 de Canal Street se puede uno fotografiar junto a la estatua de Ignatius J. Reilly, el delirante protagonista de La conjura de los necios, obra póstuma del escritor local John Kennedy Toole y ganadora del premio Pullitzer en 1981.

Esas calles inspiraron al dramaturgo sureño Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo, cuya adaptación cinematográfica protagonizaron Marlon Brando y Vivien Leigh. Ese tranvía de deseo pudo ser el St. Charles Streetcar, que conduce desde las estribaciones del French Quarter hasta la Nueva Orleans más verde y señorial. El viaje merece mucho la pena: pasa junto a los rascacielos modernos del distrito financiero, con el mastodóntico Superdome, el recinto deportivo que ha acogido más finales de la Super Bowl. También atraviesa el barrio universitario, sede de las universidades de Tulane y Loyola, hasta el verde Audubon Park, un gigantesco parque con zoo y acuario.

Nueva Orleans es el punto de partida ideal para explorar en coche la región del Mississippi a través de la autopista 61

Nueva Orleans es el punto de partida ideal para explorar en coche la región del Mississippi a través de la autopista 61, conocida como la Ruta del Blues y considerada un viaje iniciático. En dirección norte, siguiendo siempre el curso del río atravesamos los bayous (arroyos) y lagos del meandro del Mississippi.

En las intersecciones de Baton Rouge, capital de Luisiana y ciudad administrativa sin especial interés, nos desviamos por la Interestatal 10 para alcanzar Lafayette. Esa población es el centro de la cultura cajún, la de los descendientes de los franceses que fueron expulsados de Canadá entre 1765 y 1785. La etapa en Lafayette puede servir también para degustar unos cangrejos de río en el Randol’s del 2320 Kaliste Saloom Road, mientras se escucha una banda de zydeco, la música de los afroamericanos de lengua francesa, una mezcla de blues surgida en Luisiana en los años 1930.

Paisajes únicos

El paisaje cambia al entrar en el estado de Mississippi: plantaciones de algodón, pueblos abandonados, depósitos de agua... Aquí importa más el recorrido que el destino final. Es habitual parar en un juke joint (bar de carretera donde se sirven comidas y suena música en directo) a tomarse una cerveza y unos tamales (envoltorio de masa de harina o arroz que contine carne o verduras), mezclarse con los lugareños y sentir el aroma del sur.

En Mississippi se vive a otro ritmo. Es el estado con menor renta per cápita de Estados Unidos, pero aquí la riqueza se mide en uno de los bienes intangibles que más ha aportado a la música popular: el blues. Y la mejor forma de comprobarlo es recorrer el territorio a través del Mississippi Blues Trail.

La primera gran población importante, Natchez, se ha hecho famosa por sus casas coloniales. El atardecer se acerca, la anaranjada silueta del sol se refleja sobre las aguas del Mississippi y los mosquitos campan a sus anchas. No hay mejor opción que parar a dormir en una antigua mansión, como la Monmouth Historic Inn. En sus camas con dosel tal vez uno se sentirá como Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó. Avanzamos hacia Vicksburg, coqueta ciudad sureña que jugó un papel vital en la Guerra de Secesión. Allí está la primera embotelladora de la marca Coca Cola, como se recoge en el Biedenham Coca-Cola Museum.

Cuando el Mississippi serpentea por tres estados –Luisiana, Arkansas y el propio Mississippi– nos adentramos en la región del Delta (nada que ver con el accidente geográfico), una zona de plantaciones solitarias. La capital es Clarksdale, donde aparte de visitar el Delta Blues Museum resulta recomendable entrar en alguno de los clubes de Delta Avenue para deleitarse con genuino blues sureño. El Ground Zero Blues, propiedad del actor Morgan Freeman, puede ser una buena opción.

El estado de Mississippi está lleno de leyendas. Una de las más famosas tuvo lugar en las afueras de Clarksdale, en el cruce entre la autopista 61 y la 49. En ese punto exacto, una medianoche, el bluesman Robert Johnson (1911-1938) vendió su alma al diablo a cambio de la genialidad eterna. Parece que le salió bien. Si alguno se atreve a probar, Lucifer sigue esperando…



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