martes, 20 de enero de 2026

Viajes. Así se les 'pasa el arroz' a los hombres

Los humanos cada vez postergamos más la edad a la que tenemos hijos, un hecho que pone en alerta a personas relacionadas con el mundo de la salud. Según muestra el Instituto Nacional de Estadística, en España la edad media para la maternidad ha ido aumentando en los últimos años, y en la actualidad se encuentra entorno a los 32,61 años. Este número se acerca cada vez más a los 35 años, momento a partir del cual, aumenta paulatinamente el riesgo de que ocurran complicaciones durante el embarazo.

Estas estadísticas centran el foco en el papel mayoritario de la mujer durante el embarazo, sobre todo en su edad. Pero en la actualidad, cada vez más estudios muestran que la edad del padre (y de su esperma) también tiene un impacto en la salud de la descendencia. En edades más avanzadas, la carga genética de los espermatozoides también va disminuyendo en calidad, y no sólo la de su ADN, sino también de otras moléculas que también tienen una enorme importancia, como el ARN.

Con esta idea en mente, nueva investigación de la Universidad de Utah ha logrado observar cómo se van produciendo los cambios en el contenido de ARN del esperma a lo largo del tiempo tanto en ratones como en humanos. Cuando la persona (o el ratón) envejece, el ARN de su esperma también cambia. Y estos cambios pueden alterar el metabolismo de las células y contribuir a los riesgos que conlleva tener hijos a una edad avanzada.

Adaptaciones a un entorno cambiante

Trabajos anteriores tanto del laboratorio de Chen como de otros grupos de investigación especializados ya demostraron hace años que la calidad del esperma por el entorno en el que vive el padre. Factores como la dieta, el ejercicio, o el abuso de sustancias como el alcohol u otras drogas quedan reflejados en los espermatozoides y pueden afectar a la siguiente generación. Sin embargo, en los últimos años se ha estudiado el impacto que se producen sobre todo en el ADN, ya que el ARN es una molécula más complicada de observar.

Por ello, en el laboratorio de Chen desarrollaron un método con el que analizar el ARN del espermatozoide de una forma más sencilla. La técnica, denominada PANDORA-seq, permite asomarse a la realidad del espermatozoide y a lo que ocurre en su interior con un detalle nunca visto.

Para probar las capacidades de esta nueva herramienta, los investigadores analizaron el ARN del esperma de distintos ratones entre 50 y 70 semanas de edad. En ese periodo, detectaron un cambio brusco en el contenido del ARN del esperma; un ‘precipicio del envejecimiento’ en el que los fragmentos de ARN se volvían cada vez más largos. Tras esto, decidieron mirar en el esperma humano, y encontraron el mismo cambio progresivo, por lo que comenzaron a pensar que se trataba de un reloj molecular.

“A primera vista, este hallazgo parece contraintuitivo”, afirma el Dr. Qi Chen, médico y doctor en urología y genética humana, “durante décadas, hemos sabido que, a medida que el esperma envejece, su ADN se fragmenta y se rompe más. Cabría esperar que el ARN siguiera este patrón. En cambio, encontramos lo contrario: determinados ARN espermáticos se alargan con la edad”.

El ARN, un reloj molecular para el esperma de humanos y ratones

Según palabras de Chen, el hallazgo ha sido “Como encontrar un reloj molecular que marca el paso del tiempo tanto en ratones como en humanos, lo que sugiere una firma molecular fundamental y conservada del envejecimiento de los espermatozoides”.

Pero la pregunta real era: ¿Podrían estos cambios afectar a la salud de la descendencia? Por ello, extrajeron parte del ARN envejecido del esperma y lo introdujeron en células madre embrionarias de ratón, es decir en células muy similares a los embriones. Nada más introducirles esta información, las células comenzaron a cambiar cómo leían sus libros de instrucciones y empezaron a cambiar su metabolismo y a activar mecanismos relacionados con la neurodegeneración. Es decir, que las pruebas apuntan a que sí, que el ARN envejecido está relacionado con posibles efectos para la salud de la siguiente generación.

“Este descubrimiento, que ha sido posible gracias a la técnica PANDORA-seq, podría sentar las bases para futuros diagnósticos que ayuden a tomar decisiones informadas sobre la reproducción y a mejorar los resultados de fertilidad”, afirma James M. Hotaling, médico y coautor del estudio. Pero todavía quedan muchas cosas por estudiar. De momento sólo han encontrado el efecto, pero ahora queda desenmarañar todas las rutas moleculares subyacentes. Un puzle microscópico que los investigadores están más que dispuestos a resolver.



via Daniel Pellicer Roig https://ift.tt/hjEaPD8

Viajes. Cambios en la lista de los picos del Pirineo

Los picos de El Maldito y la Tuca de Culebras, en el macizo de la Maladeta, en la provincia de Huesca, forman parte de la mayoría de las rutas de los montañeros aficionados a la escalada. No es para menos, pues estas dos cimas escarpadas cuentan con un desnivel positivo de más de 1.000 metros y una altura que supera los 3.000 metros.

Sin embargo, ello no es motivo suficiente como para que se los considere tresmiles; a tenor de una nueva medición llevada a cabo por un equipo de topógrafos catalanes, los ha desbancado de esta clasificación. ¿Cómo es posible que picos tan emblemáticos estén mal catalogados? En caso afirmativo, ¿dónde está el error —o los errores— de medición? He aquí la explicación:

La noticia saltó a la palestra hace unos meses y causó un auténtico bombazo en el mundo del alpinismo. No es para menos, pues cualquier montañero que se haya abierto paso hasta sus escarpadas cimas no podrá decir más que ha coronado un codiciado tresmil.

Las nuevas mediciones llevadas a cabo con un equipo de topógrafos catalanes se engloban dentro de un proyecto más amplio que busca actualizar, siguiendo criterios científicos, las más de 200 cimas de más de 3.000 metros que se encuentran en los Pirineos. Una iniciativa hercúlea que no solo tiene en cuenta la medición de la altitud de los picos, sino también variables geográficas como la orografía, así como la prominencia. Una buena noticia para otros montañeros. Las nuevas mediciones que han desbancado a estos dos picos han incluido a otro pico:  la Punta de La Lit dentro de esta categoría: la tuca de la Lit, también llamada Tuca de Llardaneta y otra cumbre bautizada como "cima_234".

Tecnología de precisión 

Sostremetries es una iniciativa formada por 5 amigos topógrafos que, 20 años después de acabar sus estudios, decidieron combinar su profesión con su pasión por la montaña. "Decidimos enfocarnos en el punto de vista más romántico de la profesión y reprender la medición de las montañas como lo hicieron muchos antiguos topógrafos del siglo XIX”, explica a National Geographic uno de sus miembros: David Segura, ingeniero técnico de la UPC y graduado en topografía y geomática.

Cálculo de la Prominencia

Todo empieza con una recopilación de datos sobre el terreno.  “Plantamos dos antenas receptoras GNSS y, de forma simultánea, durante un mínimo de unos 30 minutos, registramos los datos que emiten todos los satélites de posicionamiento que pasen sobre la bóveda celeste en ese momento”, explica. Una de ellas la colocan en el punto más alto de la cumbre en cuestión, y la otra en el punto que marca la prominencia. ¿Por qué dos antenas? “Porque nos permite realizar una medición simultánea que cancelará la gran parte de los pequeños errores sistemáticos y nos permite afinar mucho más en la exactitud”, afirma Segura.

Mediciones imprecisas

Por supuesto, ellos no son los primeros en elaborar listas de altitudes. Encontraron hasta 15 listas elaboradas a lo largo de los últimos siglos, como las listas Henri Reboul y Jacques Vidal o Chausenque, datadas del siglo XIX. Una de las últimas la publicó un equipo llamado Los Cazafantasmas, un grupo de alpinistas con mucha experiencia en los Pirineos que hace años empezaron a revisar aquellas listas antiguas con la intención de depurar posibles errores. 

 

Nueva medición de la Tuca de Culebras

El problema: según el equipo de topógrafos, prácticamente, todas ellas se basan en la cartografía existente. Esto es, son un recopilatorio de cotas ordenadas en función de los valores de altitud. Sin embargo, descubrieron que no cumplían con los parámetros de precisión.

“No queremos decir que los mapas sean incorrectos, lo que ocurre es que su función no es la de establecer las altitudes precisas, sino orientarnos y trazar recorridos eligiendo la mejor ruta. En definitiva, ir de un punto al otro. Por tanto, toda la información que se recoge en ellos está limitada a este único propósito -sostiene Segura- quien apunta que, aunque los métodos son muy válidos, adolecen de falta de precisión y errores en la medición.

Tres de cada cuatro cimas tienen un error de entre 5 y –5 metros, mientras que 1 de cada 4 tiene un error de más de 5 metros.

 

Errores de medición 

Por ejemplo, errores de altitud. Distintas consultas dan lugar a diferentes cotas para una misma cima, sin tener la certeza cuál de ellas se aproxima más al valor real. Por si esto fuera poco, las listas oficiosas, basadas en la cartografía, encierran errores de medición que quedan a la palestra tras comparar esos datos con los resultados de las mediciones del LiDAR, acrónimo en inglés por Light Detection and Ranging). En este sentido, descubrieron que tres de cada cuatro cimas tienen un error de entre 5 y –5 metros, mientras que 1 de cada 4 tiene un error de más de 5 metros, lo que equivale a un error absoluto de 10 metros. 

Estos no fueron los únicos errores contabilizados por el equipo de Sostremetries. En ocasiones también se acumulan errores de ubicación, y falsos picos. En el primero de los casos se localizan puntos que no corresponden al pico más alto de la montaña, sino a la cota más próxima al topónimo. En el segundo, se incluyen picos que cuentan con una prominencia (esto es, la altura relativa de una montaña respecto de su entorno, o dicho de otro modo, los metros que hay que descender desde una cumbre para poder empezar a escalar otra más alta)... He aquí quid de la cuestión a la hora de decidir la clasificación de un pico.

En este sentido, los miembros de Sostremetries establecieron que un tresmil debería tener como mínimo 10 metros de prominencia que se establecía en la lista de Bruyse, un criterio validado por la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA). 

Tecnología de precisión para medir distancias 

En este sentido, lo que realmente marcó la diferencia fueron las mediciones del LiDAR. A diferencia del sónar de un barco, esta tecnología emite pulsos de luz, que impactan contra los objetos y vuelven al origen, registrando el tiempo transcurrido en este viaje, lo que permite calcular la distancia hasta el objeto.

Esta tecnología permite cubrir coordenadas (X-Y-Z) para más de 10 puntos/m2. “Para hacernos una idea –afirma Segura—, en una sierra como el Pirineo, estamos hablando de más de 10.000 millones de puntos, mucha más información de la que puede procesar un ordenador de sobremesa. 

El LiDAR nos proporciona registros de más de 10.000 millones de puntos, más información de la que procesa un ordenador. 

 Y es aquí donde el equipo de Sostemetries consigue rizar el rizo. De todos los datos obtenidos por el LiDAr, filtran toda la información y se quedan únicamente con aquel terreno que supera los 2.800 metros de altitud, lo que reduce significativamente los datos a analizar. No solo eso, la ausencia de árboles a partir de esta altitud permite al equipo científico elaborar un Modelo Digital del Terreno (MDT) muy similar a la realidad, tal y como se muestra en la imagen siguiente. 

 

Generación de puntos a partir de la tecnología LiDAr

A partir de ahí, realizando los ajustes pertinentes, los expertos pueden detectar de forma automática todas las cumbres del Pirineo con una absoluta precisión, y determinar así las prominencias correspondientes. Una vez obtenido este dato, elaboraron una lista propia sobre la que obtuvieron los siguientes datos:

  • 766 puntos culminantes por encima de los 3.000 m con una prominencia superior a los 3 m. De los cuales:

    • 486 cumbres de más de 3.000 m de altitud, pero con menos de 8 m de prominencia. Insuficiente para considerarlas un tresmil.

    • 171 cumbres que tienen una altitud superior a los 3.000 m y más de 12 m de prominencia. Lo que las califica oficialmente como tresmiles. 

    • 24 cimas bajo estudio detallado.

    • 86 cimas por encima de los 3.000 m de altitud con una prominencia de entre 8 y 12 m, en las que se realizaron mediciones topográficas más precisas, esto es, centimétricas, para garantizar si entran o no en nuestra lista.

Se trata de una lista completamente nueva, pues, según afirman sus autores, se basan en datos y resultados que no han sido recogidos en ningún estudio anterior. En otras palabras, es un proyecto partido de cero. "Como ingenieros en geomática y topografía, nos hemos centrado en criterios objetivos (como la altura y la prominencia) y en medidas de precisión", afirma el experto. 

El trabajo de Sostrimetries, totalmente altruista, tiene como fin visibilizar estos errores de topografía, pero también dar a conocer una profesión tan fascinante como invisibilizada, tan desconocida como esencial para ponderar el peso específico real de una montaña. Un trabajo hercúleo para el que cuentan con ayuda de patrocinadores, como el proveedor de equipos de geolocalización GNSS EMLID Mendilur, el soporte técnico Aplitop, el equipamiento deportivo de la marca Montanyà y el Colegio Oficial de Ingenieros en Geomática y Topografía de Euskadi-Navarra-Aragón-La Rioja), pero que se consigue únicamente con dos valores tan potentes como intangibles: la consistencia de los datos y la perseverancia de unos amantes incondicionales de la montaña. 

 



via Sergi Alcalde https://ift.tt/p28fuVN

lunes, 19 de enero de 2026

Viajes. Elena Ceballos, oceanógrafa: “La disputa política quiere el declive del Ártico”

¿Cómo puede el océano regular el clima de la Tierra? En algún momento de su vida la pregunta entró en el cerebro de Elena Ceballos y nunca más salió. Doctora en Física Aplicada, se apasionó con el estudio de los mares y acabó especializándose en biogeoquímica oceánica. Con cámaras de alta resolución y simulaciones mecanicistas, la científica explora lo que ella considera la última gran frontera por explorar: la inmensidad del océano.

Recibió una Beca Marie Curie de la Comisión Europea y desarrolló su investigación entre España y Estados Unidos con la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI). Trabajó en un proyecto financiado por la NASA y también es docente e investigadora por la Universidad de Sevilla. Hace unas semanas fue una de las cuatro españolas seleccionada entre las 57 mujeres que participaron del Foro Global de Liderazgo Femenino en Tanzania, organizado por Homeward Bound y para dar inicio al 2026 atiende a National Geographic.

National Geographic: ¿Cuánto se conoce del océano?

Elena Ceballos: «Depende qué evalúes. Si evalúas los fondos marinos, dicen que está mapeado como un 7%. Si evalúas las especies que hay, realmente no lo sabemos porque la zona crepuscular, que es toda la zona oscura del océano (de 200 a 1000 metros), la desconocemos. Sí te puedo decir que el océano es la última gran frontera por explorar. El océano es el gran olvidado en el rol del clima, de hecho, en la Cumbre Mundial de Clima (COP) como tema se ha introducido recientemente.»

National Geographic: ¿Por qué es relevante comprender los ciclos de carbono?

Elena Ceballos: «El océano es el principal pulmón del planeta: genera dos de cada tres respiraciones. Produce la mayor parte del oxígeno y retira de manera natural dióxido de carbono que sobra a la atmósfera, lo cual ayuda a mitigar el calentamiento global y el cambio climático. Pero también hay otras zonas que son emisoras naturales, es decir, el dióxido de carbono vuelve a la atmósfera. Ahora absorbe más del que emite, pero eso está en riesgo.»

National Geographic: ¿Cuál es la principal amenaza en la actualidad?

Elena Ceballos: «El principal cambio es por el aumento de temperaturas, que es global en el planeta, pero tiene consecuencias en todas las especies y corrientes marinas. El ecosistema está cambiando por un elemento hostil y son condiciones para que no florezca vida.»

Elena Ceballos y el océano

National Geographic: También hay una problemática con microplásticos que se calcula que todos los años 10 millones de toneladas de son vertidos al mar, ¿se podrá solucionar algún día?

Elena Ceballos: «El problema es que ya entra en la cadena trófica, incluso en los procesos celulares, desde las especies más pequeñas a las más grandes e incluso a nosotros. Probablemente, están dando lugar a posibles mutaciones. La solución sería vetar el plástico o crear nuevos materiales que interaccionen con esos plásticos y los degraden. Incluso se investiga con algunas algas. No hay una solución fácil y nadie tiene una hoja de ruta clara.»

National Geographic: Hace 50 años se arrojaban residuos industriales y el océano era un basurero aún mayor. ¿Se ha recuperado, en algún punto?

Elena Ceballos: «Es difícil de dimensionar, pero hay algunos aspectos de recuperación. Hay evidencias de cosas que se están haciendo bien. Para el 2030 en algunas áreas marinas protegidas se está viendo que florece la vida de nuevo por encima de lo que hubiéramos imaginado. El océano vuelve rápidamente a niveles anteriores cuando lo dejamos en libertad y dejamos de presionarlo. Pero fallamos en la voluntad y en la ejecución.»

National Geographic: ¿Llegaremos a conocer todo el océano alguna vez?

Elena Ceballos: «Yo creo que sí. No creo que vivamos para verlo, pero hay trabajo de décadas por delante. Ha habido mucho avance tecnológico muy rápido, incluso en el transcurso de tiempo que me he dedicado a investigación. Hay muchísimas plataformas y robots autónomos para realizar muestreos en profundidades y la inteligencia artificial que puede ser un gran aliado. Por ejemplo, yo con cámaras me fui de campaña al Ártico, recogí 7 millones de imágenes en cuatro semanas y pude clasificarlo para traducir la información visual sobre el dióxido de carbono que el océano está secuestrando y retirando en la atmósfera.»

National Geographic: ¿Por qué es tan grave la situación del Ártico?

Elena Ceballos: «El Ártico es tremendamente vulnerable. Su estabilidad depende de la cantidad de hielo y cada vez hay un deshielo más acelerado en los dos polos, pero especialmente en el Ártico.»

National Geographic: ¿La disputa geopolítica y el interés de Estados Unidos por Groenlandia puede empeorar la situación?

Elena Ceballos: «Sí. No sé si es muy atrevido decir esto, pero la disputa política quiere el declive del Ártico porque la desaparición del Ártico con hielo beneficiaría en muchas de las estrategias, desde explorar para extraer petróleo hasta las rutas comerciales. Yo creo que se va a afectar el Ártico con toda la inestabilidad geopolítica porque es precisamente uno de los objetivos. Es una opinión personal, no científica.»

National Geographic: A propósito de opiniones y ciencia, trabaja en universidades y hace divulgación: ¿cómo se combate el discurso anti-ciencia?

Elena Ceballos: «Yo siempre intento abogar por las evidencias que tenemos, en lo que nos ayuda y los avances que hemos tenido: desde la medicina hasta comodidades con las que convivimos o aplicaciones útiles. Puntualmente, cuando la gente habla de negacionismo climático suelo decirles que hablen con gente mayor y pregunten si han observado que las plantas florecen en otro momento del año. Por ejemplo, aquí en Sevilla es muy significativo: los naranjos florecen ya normalmente tres veces al año. Esto es algo muy notable de que las cosas están cambiando y se están comportando de una forma en que no lo habían hecho antes jamás.»

National Geographic: ¿El negacionismo climático o posturas como estas son más habituales en España que en otros países?

Elena Ceballos: «Yo aquí voy muchísimo a colegios, institutos y me llevo una gran sorpresa con el nivel de conciencia y conocimiento de los chiquillos acerca del cambio climático. Un poquito más mayores sí que te encuentras negacionismo y los más mayores, que tienen la sabiduría de haber visto mucho el mundo, ven que algo está cambiando. Pero en el intermedio son más negacionistas. Igual creo que hay menos que, por ejemplo, en Estados Unidos.»

National Geographic: ¿Qué se viene para la ciencia?

Elena Ceballos: «Vienen muchísimos retos y grandes preguntas a responder, que es tremendamente emocionante, pero teniendo en cuenta la crisis climática, financiera y los recortes a nivel mundial, creo que no está en un buen momento. Pero también creo en otro lado positivo y es de muchas mujeres científicas jóvenes a las que estamos animando, inspirando y visibilizando con los referentes que hay ahora. Creo que se viene un enfoque con una perspectiva diferente en la ciencia y en el liderazgo global.»

National Geographic: ¿Por qué en la oceanografía hay más mujeres que en otras disciplinas de las ciencias?

Elena Ceballos: «Creo que es porque, si bien es muy amplia, la trama dominante sigue siendo la biología, que es donde más mujeres estudian. También quizás porque el océano es un poco como una llamada muy vocacional, ¿no? Al final tú entras en contacto y es algo que te atrae de saber, como una pasión. Y creo que las mujeres -al menos hablo por mí misma- tendemos a tomar decisiones laborales más basadas en nuestras pasiones y alineadas con nuestros valores.»

National Geographic: Hace unas semanas ha participado del Foro Global de Liderazgo Femenino con mujeres de 17 nacionalidades, ¿con qué se ha encontrado?

Elena Ceballos: «En lo personal me encontré con que armamos un grupo de amigas y colaboradoras de todas partes del mundo.  En lo profesional, con un país lleno de riqueza en conservación y liderazgo femenino. Creo que en Europa y América del norte, donde yo he trabajado, es como un liderazgo que viene de afuera por el que hay que pelear. En África es desde adentro. También su relación con la tierra y los recursos, que hacen que tengan muy claro el mundo que quieren habitar.»



via Pedro Molina https://ift.tt/2IBXOyp

domingo, 18 de enero de 2026

Viajes. K2, la montaña más deseada y la más peligrosa

En el mundo del alpinismo, hay una montaña que inspira tanto respeto como fascinación. No es la más alta del planeta (es la segunda, tras el monte Everest), pero sí la más temida. Se llama K2, también conocida como “la Montaña Salvaje”, y tiene 8.611 metros de altitud. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que escalar K2 es un reto mucho más difícil, técnico y peligroso que escalar el Everest. Su brutal geografía o su clima cambiante ha llenado la historia de tragedias y de hazañas heroicas por igual.

¿Dónde está el K2?

El K2 se alza en la cordillera del Karakórum, en un punto remoto entre Pakistán y China. Su base se encuentra principalmente en la región pakistaní de Gilgit-Baltistán, mientras que una pequeña parte se extiende hacia Xinjiang, China. Es tan inaccesible que incluso su nombre tiene un origen un tanto impersonal. En su día (allá por 1856), fue bautizado por el ingeniero británico Thomas Montgomerie como "K2", por ser el segundo pico documentado del Karakórum durante el Gran Proyecto de Topografía Trigonométrica de la India. A diferencia de otras montañas, no tiene un nombre local ampliamente reconocido, aunque algunos lo llaman Chogori o Qogir, que significa "gran montaña".

El apodo de 'montaña maldita' o 'montaña salvaje', no fue dado al azar. Fue el alpinista estadounidense George Bell quien, tras sobrevivir a una caída en la expedición de 1953, pronunció la célebre frase: "Es una montaña salvaje que trata de matarte". Y no exageraba. K2 presenta una pendiente mucho más empinada que la del Everest, carece de tramos llanos y está expuesta a avalanchas, desprendimientos de rocas y vientos huracanados incluso en verano. A eso se le suma una altitud extrema, donde el cuerpo humano empieza a deteriorarse rápidamente debido a la baja presión de oxígeno.

El Everest ha sido coronado miles de veces; se estima que ha habido más de 12.000 ascensos registrados por miles de personas hasta finales de 2024; el K2 unos pocos de cientos. Y es que por cada cuatro alpinistas que han hecho cima en el K2, aproximadamente uno ha muerto en el intento.

Primeras expediciones al K2

La historia de K2 está repleta de relatos que parecen sacados de una novela de aventuras. La primera expedición seria fue en 1902, liderada por el místico y ocultista británico Aleister Crowley, junto al pionero montañero y escalador anglo-alemán Oscar Eckenstein. Intentaron la ruta por la Arista Noreste desde el lado chino del K2. Estuvieron 68 días en la montaña y alcanzaron los 6.096 metros, un récord para la época, pero no lograron alcanzar la cumbre.

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El estado físico y mental fue tan terrible durante el ascenso que el propio Crowley llegó a apuntar con una pistola a sus compañeros durante un delirio febril. Muchos miembros de la expedición sufrieron enfermedades en el intento de alcanzar la cima. Pero su intento, quedó en eso. La montaña pudo con ellos.

El primer ascenso exitoso no se logró hasta 1954, por parte de los italianos Achille Compagnoni y Lino Lacedelli, a través de la Espolón de los Abruzzos, en el lado paquistaní. Pero incluso esta hazaña está envuelta en polémica. El joven Walter Bonatti y el porteador pakistaní Amir Mehdi, encargados de llevar los tanques de oxígeno al campamento alto, fueron obligados a pasar una noche a la intemperie a más de 8.000 metros. Mehdi perdió todos los dedos de los pies debido a la congelación y Bonatti también presentaba graves congelaciones en las manos. Ambos estuvieron sin equipo, a -25ºC, y con vientos de 70 kilómetros por hora. Pero sobrevivieron.

Tragedias que forjaron su leyenda

De todas las montañas de más de 8.000 metros, K2 tiene algunos de los episodios más oscuros. En 1986, trece alpinistas murieron en diferentes expediciones durante una temporada especialmente trágica. En 1995, alpinista la británica Alison Hargreaves, que acababa de coronar la cima sin oxígeno suplementario y en solitario, murió en el descenso tras una tormenta inesperada.

También en 2008, se vivió uno de los peores desastres del alpinismo moderno. Once personas de distintos países murieron en un solo día mientras descendían por el cuello de botella (Bottleneck), un corredor de hielo muy peligroso ubicado a solo 400 metros de la cumbre, flanqueado por seracs o grandes bloques de hielo glaciar bastante inestables. Una avalancha cortó las cuerdas fijas y atrapó a varios escaladores en una zona sin posibilidad de escape.

The Abruzzi Spur en la montaña K2 en mayo de 2012.

Gerlinde Kaltenbrunner: la reina del K2

Entre los nombres que han hecho historia en el K2 destaca el de la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner. En 2011, se convirtió en la primera mujer en escalar los 14 ochomiles sin oxígeno suplementario (y en la segunda mujer del mundo que ascendió 12 de los 14 ochomiles). Su última cima fue precisamente esta; la más temida de todo el planeta. Lo logró en su cuarto intento, enfrentándose a nieve que le llegaba hasta la cintura y vientos violentos. Su ascenso fue un auténtico canto a la perseverancia y al respeto por la montaña que había cultivado desde que era niña (no olvidemos que a los 23 años ya intentó su primer ochomil en el Broad Peak).

¿Es más accesible hoy día el K2?

Al igual que ha pasado con el Everest, en los últimos años, el K2 ha comenzado a experimentar una cierta 'comercialización' de sus rutas. En 2022, más de 200 personas alcanzaron la cumbre, un récord sin precedentes en un escenario en el que algunas agencias incluso ofrecen paquetes guiados similares a los del Everest, por lo que se han producido atascos en las rutas técnicas y mucha más basura en la montaña, entre otras consecuencias de este 'tráfico' humano para alcanzar la cumbre. No es una montaña para turistas ni para selfis por mucho que se empeñen algunos usuarios de redes sociales.



via Sarah Romero https://ift.tt/9NGKpAL

Viajes. El 1% más rico del mundo quemó toda su cuota de carbono anual en solo 10 días

La élite económica mundial, que puede definirse como el 1% más rico de la población del planeta, agotó su presupuesto de carbono anual de 2026 el pasado 10 de enero. Así lo asegura el informe Climate Plunder: How a powerful few are locking the world into disaster (en español, Saqueo climático: cómo unos pocos poderosos están condenando al mundo al desastre), elaborado y publicado por la organización Oxfam a partir de datos recopilados por el Stockholm Environment Institute.

Pero ¿qué es el presupuesto de carbono? Como se afirma en el artículo, se trata de la cantidad de dióxido de carbono que la humanidad puede emitir a la atmósfera para no superar el umbral de calentamiento de 1,5 grados, que se considera el límite seguro. Posteriormente, esa cifra se reparte entre los más de 8.000 habitantes de la Tierra, asignando a cada miembro una cifra concreta. Mientras que la mayoría de la humanidad mantiene una huella reducida, los individuos con mayores recursos poseen un estilo de vida y realizan unas inversiones que pulverizan cualquier límite de sostenibilidad ambiental.

Una desigualdad más que evidente

Si la muestra se reduce aún más, aplicándose solo al 0,1% de la población más rica, los datos son aún más alarmantes: esas pocas personas agotaron su presupuesto de carbono el pasado 3 de enero. Según Nafkote Dabi, responsable de política climática en Oxfam, “esta investigación demuestra que los gobiernos tienen una ruta muy clara y simple para reducir drásticamente las emisiones de carbono y abordar la desigualdad: mirar a los contaminadores más ricos”.

Esta desproporción implica que las personas con mayor patrimonio generan en un solo día más contaminación que el 50% más pobre durante todo un año. Para cumplir con los objetivos fijados para 2030, este grupo de élite debería reducir sus niveles de polución en un 97%. El informe recalca que no se trata solo de decisiones individuales, sino del poder económico que ejercen sobre sectores estratégicos del mercado internacional.

Impacto en la salud y en la economía

La huella ecológica de este sector privilegiado tiene consecuencias letales, ya que se calcula que sus emisiones anuales causarán 1.300.000 fallecimientos por calor extremo antes de que acabe el siglo XXI. Además, el daño financiero acumulado en los países con menos recursos alcanzará los 44 billones de euros en 2050.

Por su parte, las inversiones de los multimillonarios en industrias pesadas y combustibles fósiles generan una media de 1,9 millones de toneladas de dióxido de carbono por cada cartera de activos. Esta estructura financiera perpetúa el calentamiento global, mientras que el uso de jets privados y embarcaciones de lujo agrava la situación. La huella de una semana de uso de un superyate equivale a la contaminación de toda la vida de un ciudadano humilde.

¿La fiscalidad como solución?

Para corregir este rumbo, el organismo propone la creación de un impuesto a los beneficios excesivos para las empresas petroleras, de gas y de carbón. Esta medida fiscal podría recaudar aproximadamente 400.000 millones de euros en su primer año de aplicación, una cifra necesaria para sufragar las pérdidas climáticas. También se plantea gravar o incluso prohibir los artículos de lujo con más impacto en el clima.

Evidentemente, la presión ejercida por los 1.600 representantes de las compañías energéticas en las cumbres internacionales dificulta la adopción de acuerdos ambiciosos para proteger el medio ambiente. Sin embargo, sin una intervención directa, parece difícil que consigamos no superar el punto de no retorno climático.



via Rubén Badillo https://ift.tt/R12yBpM

sábado, 17 de enero de 2026

Viajes. ¿Los jaguares están aprendiendo a convivir con humanos?

Durante décadas, el jaguar fue retratado como el gran solitario de la selva. Silencioso, esquivo y territorial, parecía vivir y cazar siempre en soledad. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en el Pantanal brasileño revela una faceta poco conocida de este felino emblemático: su capacidad para interactuar socialmente, aprender de otros congéneres y adaptarse colectivamente a los desafíos impuestos por los humanos.

La investigación, publicada en la revista Biota Neotropica por los científicos Paul Raad Coordinador del Instituto Impacto, Samuel Felipe Bressan, médico veterinario e investigador del Institudo IMPACTO y Fernando Cesar Cascelli de Azevedo, coautor del estudio y colaborador de la Universidade Federal de Sao Joao del Rey, documenta interacciones sociales inéditas entre jaguares (Panthera onca) en una región marcada entre humanos y fauna silvestre caracterizada por la ganadería extensiva y la depredación de ganado por parte de los jaguares.

Un laboratorio natural en tierras ganaderas

El estudio se desarrolló en la Pousada Piuval, una estancia ganadera del norte del Pantanal, en el estado de Mato Grosso, ubicada en mitad de rutas migratorias de fauna salvaje que hoy funciona como modelo de coexistencia en toda la región. Allí, como en gran parte de la zona, la expansión de la ganadería ha acercado a los jaguares al ganado, generando pérdidas económicas para los productores y, en muchos casos, represalias mortales contra los felinos.

Para reducir estos ataques, la estancia instaló corrales con cercas eléctricas destinadas a proteger a sus reses durante la noche. Esto era una oportunidad de oro para que los investigadores estudiaran el comportamiento de los felinos, con lo que colocaron cámaras trampa para monitorear tanto la eficacia del sistema como el comportamiento de los jaguares.

Los resultados fueron contundentes: la depredación en los corrales se redujo en un 83%, y no se registró ningún ataque dentro de las áreas electrificadas. Pero lo más llamativo no fue solo la eficacia de la tecnología, sino lo que las cámaras revelaron sobre la conducta de los jaguares.

Una lección aprendida, una descarga  y una familia

Las fotografías revelaron la interacción de cuatro individuos: una hembra adulta, sus dos cachorros sub adultos y un macho joven emparentado al que la hembra aceptó dentro del grupo "Observamos que compartían presas naturales, y de manera particularmente relevante, que al acercarse a un corral eléctrico instalado por los investigadores de IMPACTO para proteger al ganado durante la noche, uno de los individuos recibió una descarga eléctrica", afirma Paul Raad a National Geographic España.

Dos jaguares juveniles captados en las inmediaciones de la explotación ganadera. 

"Esto abre una nueva ventana para la conservación basada en el comportamiento- explica Raad-. Si entendemos que los jaguares aprenden unos de otros, podemos diseñar estrategias que no solo protejan al ganado, sino que también “eduquen” a las poblaciones locales de felinos para que eviten animales domésticos y prefieran presas naturales, transmitiendo ese conocimiento a las siguientes generaciones. Por eso decimos que nuestra propiedad modelo, una hacienda llamada Pousada Piuval, funciona como una verdadera “escuela para jaguares”.

La hacienda funciona como una verdadera “escuela para jaguares”

Para los investigadores, este comportamiento es un ejemplo evidente de aprendizaje social: los jaguares más jóvenes habrían aprendido a eludir el peligro al observar la experiencia adversa de uno de los integrantes del grupo, sin tener que padecerla ellos mismos.

Colaborar para subsistir

"Registramos en video el momento exacto en que un macho joven recibe una descarga leve al tocar la cerca. El resto del grupo, al observar su reacción, aprendió a evitar el riesgo sin necesidad de experimentar el choque. En los intentos posteriores, los jaguares mostraron una conducta cautelosa y evitaron tocar la cerca, entendiendo claramente que existía un peligro asociado. Este proceso puede interpretarse como una forma de “educación” del animal", explica Raad, quien destaca que uno de los puntos clave es que tres de los cuatro jaguares eran juveniles, en una etapa crítica de aprendizaje, cuando comienzan a definir sus presas y estrategias de caza. "Evitar que en ese momento aprendan a cazar animales domésticos es fundamental, ya que ese tipo de comportamiento puede condenarlos en el futuro debido al conflicto con los humanos". 

De la retaliación a la coexistencia

"Al impedir que el jaguar acceda al ganado -explica Raad- se elimina el principal motivo por el cual los productores rurales persiguen y matan a estos felinos". En este sentido, el jaguar se ve forzado a cazar presas naturales, retomando así su rol ecológico como regulador de estas poblaciones. 

Edmilson da Silva Prado, peón de la hacienda, conduce un rebaño de vacas en la Pousada Piuval, en el Pantanal brasileño. Esta explotación se ha convertido en un laboratorio fundamental para demostrar la buena interacción y coexistencia entre jaguares y ganaderos. 

En este sentido, el estudio también documentó interacciones del grupo alrededor de presas naturales. Un grupo de individuos se alimentó en el mismo lugar en diferentes instantes, lo que demuestra una tolerancia poco común para una especie que es considerada solitaria.

Este tipo de convivencia sugiere que, bajo ciertas condiciones —como la escasez de presas naturales o la presión humana—, los jaguares pueden flexibilizar su comportamiento y beneficiarse de vínculos familiares para aprender a cazar, reconocer riesgos y optimizar el acceso al alimento.

"Registramos en video el momento exacto en que un macho joven recibe una descarga leve al tocar la cerca. El resto del grupo, al observar su reacción, aprendió a evitar el riesgo sin necesidad de experimentar el choque. En los intentos posteriores, los jaguares mostraron una conducta cautelosa y evitaron tocar la cerca, entendiendo claramente que existía un peligro asociado. Este proceso puede interpretarse como una forma de “educación” del animal", explica Raad, quien destaca que uno de los puntos clave es que tres de los cuatro jaguares eran juveniles, en una etapa crítica de aprendizaje, cuando comienzan a definir sus presas y estrategias de caza. "Evitar que en ese momento aprendan a cazar animales domésticos es fundamental, ya que ese tipo de comportamiento puede condenarlos en el futuro debido al conflicto con los humanos ".

La coexistencia es posible

El estudio aporta una lección clave para la conservación: proteger al ganado no solo reduce pérdidas económicas, sino que también puede modificar el comportamiento de los depredadores, fomentando el aprendizaje, la adaptación y la coexistencia.

"Lo que diferencia a esta iniciativa es su enfoque integrado, va más allá de la conservación de la especie en su ambiente natural e involucra activamente a las comunidades locales", dice Raad, quien argumenta que lo que buscan es transformar  al jaguar de una amenaza percibida en un símbolo de equilibrio ecológico y orgullo regional.

Tras el éxito de Piuval, explica Raad, el proyecto comenzó a expandirse hacia propiedades vecinas en la zona de amortiguamiento, adaptando las soluciones a la realidad de cada finca. "El objetivo es replicar este modelo exitoso en nuevas propiedades, un proceso que no es sencillo, pero que puede cambiar gradualmenteel paradigma de que humanos y jaguares no pueden coexistir y que la única solución es eliminarlos".

En un contexto donde el conflicto entre humanos y grandes carnívoros parece inevitable, estas imágenes del Pantanal cuentan otra historia: la de una especie inteligente, flexible y capaz de aprender en grupo. Tal vez, entender cómo aprenden los jaguares sea también el primer paso para aprender a compartir su espacio. 



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viernes, 16 de enero de 2026

Viajes. Presentan el mapa más detallado de la inflamación del cuerpo humano

Para llegar a un destino es necesario tener un mapa en papel, digital o en la cabeza. Estos mapas son, en realidad, bases de datos que incluyen todas las posibles carreteras del lugar cuya función es encontrar el camino más corto desde tu origen hasta tu destino. Para crear un mapa, por tanto, cientos de personas han tenido que medir, analizar y confirmar todos y cada uno de los caminos. Así, una vez completo, un mapa facilita la vida de miles de personas.

Bajo esta misma premisa, facilitar la vida de miles de investigadores, científicos del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) y de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL, Suiza) han creado el atlas más completo del sistema inmunitario hasta la fecha. Para ello, han analizado a más de 1000 personas. Un total de 6,5 millones de células de voluntarios sanos y de pacientes que, en conjunto suman un total de 19 patologías distintas. La investigación, publicada en Nature Medicine promete sentar las bases para nuevas técnicas de diagnóstico en enfermedades autoinmunes y en distintos tipos de cáncer.

Gracias a este atlas esperan que, además de todos los métodos actuales que permiten detectar moléculas específicas que señalizan la aparición de una enfermedad, también se puedan utilizar células completas para obtener diagnósticos. Así, se puede tener una visión mucho más completa ya no sólo de la presencia de una enfermedad, sino también de cómo el cuerpo está reaccionando ante ella. Como explica Holger Heyn, líder del Grupo de Genómica de Célula Única del CNAG: “Proporcionamos la prueba de concepto para convertir las células inmunitarias en una herramienta diagnóstica universal, un concepto que ahora estamos llevando a la fase de prototipado clínico”.

Una ruta clara en mente: la medicina personalizada

“Este atlas nos ayuda a avanzar hacia una atención más personalizada. Al comprender los patrones inflamatorios específicos de cada paciente, los clínicos podrían seleccionar tratamientos de manera más temprana y precisa, reduciendo el ensayo y error y mejorando la atención del paciente” Explica el Dr. Juan Nieto, inmunólogo del CNAG y autor del estudio.

Investigadores del CNAG implicados en el estudio (de izquierda a derecha): Dr. Holger Heyn, Dr. Sergio Aguilar, Dra. Ginevra Caratù, Dra. Laura Jiménez, Dr. Davide Maspero y Dr. Juan Nieto.

En otras palabras, se trata de una red completa de carreteras que permitirá conducir a cada paciente desde su punto de partida individual hasta su curación siguiendo el camino óptimo.

Para encontrar estos caminos, los investigadores han analizado los distintos genes que se activan durante el proceso inflamatorio, así como las rutas moleculares que guían y activan las células inmunitarias. De este modo, han podido observar con un detalle nunca visto hasta ahora cómo cada enfermedad activa un conjunto único de genes y de defensa único. Esta especie de ‘firma’, analizada correctamente, permite obtener información muy precisa de todo lo que sucede en el interior del cuerpo.

Un ejemplo que indican desde el CNAG es el del lupus eritromatoso, un trastorno autoinmune que puede afectar a cada persona con distinta gravedad. En los casos más agresivos, el sistema inmunitario libera constantemente una señal de alarma denominada interferón, que lleva al sistema inmunitario a atacar al propio cuerpo. Al lograr individualizar a cada paciente y medir su respuesta inflamatoria, los investigadores esperan comprender cuáles están en un mayor riesgo de padecer un caso grave de esta enfermedad.

La inteligencia artificial: la clave del estudio

Para lograr analizar toda la información en un tiempo razonable, los investigadores han entrenado modelos de inteligencia artificial que puedan clasificar a los pacientes según los datos individuales de cada una de sus células. Esta IA, por tanto, aprende exactamente cómo se encuentra el sistema inmunitario en el transcurso de cada enfermedad y busca esos mismos patrones muestras nuevas. Así, se logra realizar un cribado a nivel celular que elimina mucho ruido y permite comenzar con los tratamientos con mayor celeridad.

Este recurso, según explican desde el CNAG, es de código abierto, y se ha probado entornos que simulan la realidad con éxito. Sin embargo, todavía se encuentran diseñando protocolos para asegurar que la calidad y los datos que arroja son los adecuados para así poder integrarlo en la práctica clínica.

En definitiva, una vez que este primer mapa está sobre la mesa, los investigadores esperan seguir ampliando todas las carreteras secundarias de la inflamación y añadir todos puntos de partida (enfermedades) posibles para que, cuando llegue un paciente con una firma inflamatoria concreta, sepan exactamente cómo tratarlo. Un mapa que promete guiar a médicos del futuro para que cada paciente tenga un camino único, personalizado y eficaz hacia la curación.



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