El tiburón duende (Mitsukurina owstoni) es un espectro marino que ha sido descrito menos de 250 veces desde su descubrimiento formal en 1898 en la bahía japonesa de Sagami. Esta criatura, de mandíbula protrusible y hocico aplanado, ha sido durante décadas una presencia casi mitológica, avistada esporádicamente en distintas partes del mundo, pero hasta ahora nunca viva en las aguas del archipiélago canario. Eso cambió el 4 de mayo de 2024.
Un equipo de investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL), liderado por el catedrático retirado Alberto Brito Hernández, ha logrado documentarel primer avistamiento vivo y confirmado de un ejemplar de tiburón duende en Canarias.
El hallazgo se produjo de manera accidental, durante una jornada de pesca recreativa frente a la costa de San Cristóbal, en Gran Canaria, a una profundidad de 900 metros. El ejemplar, de aproximadamente 2,5 metros, fue fotografiado y filmado antes de ser liberado con vida, marcando un hito para la biología marina en la región.
Las imágenes captadas no solo confirman su identidad a través de características morfológicas únicas, sino que aportan un valioso registro científico: el hocico laminado y alargado, los ojos diminutos sin membrana nictitante, las mandíbulas retráctiles repletas de dientes puntiagudos y un cuerpo flácido rematado por aletas dorsales redondeadas.
La identificación preliminar como hembra se basó en la ausencia de órganos copuladores visibles, detalle que, aunque parcial, añade una capa más al entendimiento de esta especie profundamente enigmática.
Este ejemplar no solo representa la primera observación en Canarias, sino apenas la segunda en toda la región macaronésica. Publicado en la revista científica Thalassas, el estudio que lo documenta subraya la relevancia de estos entornos profundos como santuarios naturales.
En Canarias, la prohibición de pesca de arrastre desde los años 80 y una actividad pesquera limitada hacia tiburones de profundidad han permitido conservar ecosistemas marinos casi vírgenes, refugio de especies raras como el Mitsukurina owstoni.
Distribución
El tiburón duende tiene una distribución extensa pero discontinua, habitando en zonas tropicales y templadas de todos los océanos, desde los 250 hasta los 1500 metros de profundidad. En el Atlántico nororiental se ha registrado en Galicia, Madeira, las costas de Marruecos y aguas próximas a Portugal. La aparición en Gran Canaria implica una importante expansión del rango conocido de la especie y despierta nuevas preguntas sobre sus rutas migratorias y hábitos reproductivos.
Desde el punto de vista ecológico, este hallazgo corrobora una tendencia observada en otros registros del Atlántico: la posible segregación por edad y tamaño. Mientras que en la vertiente oriental predominan los ejemplares juveniles o subadultos, en el Atlántico occidental se han hallado individuos adultos de más de 3 metros de longitud. Esta distribución diferenciada podría estar relacionada con dinámicas reproductivas aún no descifradas.
El tiburón duende puede alcanzar los 6 metros de longitud y superar los 700 kg de peso, aunque lo habitual es que midan alrededor de 3 metros. Su extraña fisionomía (que le ha valido el apodo de “fósil viviente”) no es solo estética: su hocico está cargado de electrorreceptores que le permiten detectar presas en completa oscuridad, una herramienta vital en los niveles abisales del océano. A pesar de su tamaño, no representa una amenaza para el ser humano y es considerado inofensivo.
En cuanto a su reproducción, se sabe que es una especie ovovivípara, es decir, los huevos eclosionan dentro del cuerpo de la madre antes del nacimiento. Sin embargo, los detalles sobre el apareamiento y el ciclo reproductivo siguen siendo un misterio debido a lo inaccesible de su hábitat. Migran, se dispersan, y habitan zonas diferentes según la etapa vital en la que se encuentren, lo que ha dificultado el seguimiento continuo de una población estable.
El hallazgo en Canarias no solo añade un nuevo punto en el mapa de distribución de esta especie espectral, sino que abre una ventana a la comprensión de los ecosistemas más profundos del planeta.
via Sergio Parra https://ift.tt/2KHPEOw