miércoles, 21 de enero de 2026

Viajes. Descubren en Canarias un ejemplar vivo del tiburón más raro del mundo

El tiburón duende (Mitsukurina owstoni) es un espectro marino que ha sido descrito menos de 250 veces desde su descubrimiento formal en 1898 en la bahía japonesa de Sagami. Esta criatura, de mandíbula protrusible y hocico aplanado, ha sido durante décadas una presencia casi mitológica, avistada esporádicamente en distintas partes del mundo, pero hasta ahora nunca viva en las aguas del archipiélago canario. Eso cambió el 4 de mayo de 2024.

Un equipo de investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL), liderado por el catedrático retirado Alberto Brito Hernández, ha logrado documentarel primer avistamiento vivo y confirmado de un ejemplar de tiburón duende en Canarias

El hallazgo se produjo de manera accidental, durante una jornada de pesca recreativa frente a la costa de San Cristóbal, en Gran Canaria, a una profundidad de 900 metros. El ejemplar, de aproximadamente 2,5 metros, fue fotografiado y filmado antes de ser liberado con vida, marcando un hito para la biología marina en la región.

Las imágenes captadas no solo confirman su identidad a través de características morfológicas únicas, sino que aportan un valioso registro científico: el hocico laminado y alargado, los ojos diminutos sin membrana nictitante, las mandíbulas retráctiles repletas de dientes puntiagudos y un cuerpo flácido rematado por aletas dorsales redondeadas. 

La identificación preliminar como hembra se basó en la ausencia de órganos copuladores visibles, detalle que, aunque parcial, añade una capa más al entendimiento de esta especie profundamente enigmática.

Este ejemplar no solo representa la primera observación en Canarias, sino apenas la segunda en toda la región macaronésica. Publicado en la revista científica Thalassas, el estudio que lo documenta subraya la relevancia de estos entornos profundos como santuarios naturales

En Canarias, la prohibición de pesca de arrastre desde los años 80 y una actividad pesquera limitada hacia tiburones de profundidad han permitido conservar ecosistemas marinos casi vírgenes, refugio de especies raras como el Mitsukurina owstoni.

Distribución

El tiburón duende tiene una distribución extensa pero discontinua, habitando en zonas tropicales y templadas de todos los océanos, desde los 250 hasta los 1500 metros de profundidad. En el Atlántico nororiental se ha registrado en Galicia, Madeira, las costas de Marruecos y aguas próximas a Portugal. La aparición en Gran Canaria implica una importante expansión del rango conocido de la especie y despierta nuevas preguntas sobre sus rutas migratorias y hábitos reproductivos.

Desde el punto de vista ecológico, este hallazgo corrobora una tendencia observada en otros registros del Atlántico: la posible segregación por edad y tamaño. Mientras que en la vertiente oriental predominan los ejemplares juveniles o subadultos, en el Atlántico occidental se han hallado individuos adultos de más de 3 metros de longitud. Esta distribución diferenciada podría estar relacionada con dinámicas reproductivas aún no descifradas.

Detalle de la cabeza de Mitsukurina owstoni capturada en el archipiélago canario, que muestra caracteres morfológicos diagnósticos: hocico alargado, plano y en forma de cuchilla, con dientes largos y delgados, y ojos diminutos que carecen de membranas nictitantes.

El tiburón duende puede alcanzar los 6 metros de longitud y superar los 700 kg de peso, aunque lo habitual es que midan alrededor de 3 metros. Su extraña fisionomía (que le ha valido el apodo de “fósil viviente”) no es solo estética: su hocico está cargado de electrorreceptores que le permiten detectar presas en completa oscuridad, una herramienta vital en los niveles abisales del océano. A pesar de su tamaño, no representa una amenaza para el ser humano y es considerado inofensivo.

En cuanto a su reproducción, se sabe que es una especie ovovivípara, es decir, los huevos eclosionan dentro del cuerpo de la madre antes del nacimiento. Sin embargo, los detalles sobre el apareamiento y el ciclo reproductivo siguen siendo un misterio debido a lo inaccesible de su hábitat. Migran, se dispersan, y habitan zonas diferentes según la etapa vital en la que se encuentren, lo que ha dificultado el seguimiento continuo de una población estable.

El hallazgo en Canarias no solo añade un nuevo punto en el mapa de distribución de esta especie espectral, sino que abre una ventana a la comprensión de los ecosistemas más profundos del planeta. 



via Sergio Parra https://ift.tt/2KHPEOw

Viajes. Hacer senderismo tiene un precio. Uno que las águilas españolas están pagando muy caro

Pasar el domingo haciendo senderismo y disfrutando de la naturaleza es una actividad muy saludable y, a simple vista, inocua. Sin embargo, lo que para nosotros es un día de diversión, desconexión y ejercicio físico, tiene impacto en la fauna salvaje. Especialmente, para las águilas reales (Aquila chrysaetos) y perdiceras (Aquila fasciata) que habitan en la península ibérica, para las cuales puede llegar a representar un auténtico desafío de supervivencia. Así lo refleja un estudio llevado a cabo mediante la colocación de transmisores GPS a estas aves, cuyos resultados dejan claro que no nos ignoran, sino que nos temen.

La investigación ha sido liderada por el doctor Pascual López-López, profesor titular de Ecología de la Universidad de Valencia, y confirmó que las águilas no son ajenas al tránsito de personas por los bosques. Así lo ha contado en una reciente entrevista concedida al medio The Guardian, en la cual ha descrito cómo funciona el efecto fin de semana y vacaciones. Y es que, durante los sábados y domingos, la afluencia de visitantes a parajes protegidos se multiplica, lo que obliga a estas aves a ampliar su radio de acción y a viajar distancias mucho mayores para encontrar alimento.

Impacto en la reproducción

La interferencia humana no solo dificulta el acceso a alimento por parte de las águilas. También les roba más energía y pone en peligro la viabilidad de sus poblaciones. “Antes simplemente pensábamos que las águilas ignoraban a la gente en el bosque”, indicó el doctor López-López, para después añadir que la afluencia de visitantes provoca un “acoso involuntario” que deriva en el “abandono de los nidos si hay demasiada perturbación”.

La dificultad para capturar presas aumenta considerablemente cuando los humanos transitan por zonas sensibles, ya que las especies que sirven de alimento también huyen despavoridas. Esta situación obliga a las rapaces a realizar un sobreesfuerzo que, en muchos casos, resulta insostenible durante la época de reproducción.

¿Quiere decir esto que deberíamos dejar de visitar espacios naturales como parte de nuestro tiempo de ocio? La respuesta es que no, ya que este tipo de actividades ayuda también a crear conciencia acerca de la importancia de la biodiversidad. Sin embargo, queda claro que es necesaria una regulación más efectiva de los espacios naturales, cuyo objetivo sea proteger los ciclos biológicos de la fauna ibérica.

Otros riesgos para las rapaces ibéricas

Por su parte, se ha puesto de manifiesto una alarmante tasa de mortalidad vinculada con las infraestructuras. Especialmente, con los tendidos eléctricos. El seguimiento GPS de las águilas perdiceras en la provincia de Valencia ha revelado que la electrocución es una de las causas más frecuentes de fallecimiento. Según confiesa López-López, su equipo no era consciente de la magnitud del problema antes de llevar a cabo esta investigación.

En concreto, se calcula que en España fallecen anualmente cerca de 33.000 aves de presa debido al contacto con cables de alta tensión. Este problema se agrava con el desarrollo de energías renovables mal planificadas, que han provocado la muerte de 9.000 buitres leonados (Gyps fulvus) por colisiones contra molinos eólicos. En este sentido, el investigador se manifiesta “a favor de las energías renovables”, pero afirma que se necesita “una mejor planificación a la hora de elegir las áreas de implementación”.

Las estrategias de conservación

La ciencia propone varias soluciones técnicas para mitigar estas amenazas. Entre ellas, la adecuación de los tendidos eléctricos para evitar descargas accidentales. Por ejemplo, en el Parque Nacional de Doñana, las actuaciones sobre la red eléctrica orientadas hacia este objetivo han logrado reducir los fallecimientos del águila imperial en un 97%.

Además, la protección de estas especies requiere un compromiso firme contra el uso de venenos y la persecución directa por parte de colectivos específicos. El GPS permite ahora identificar puntos negros de caza ilegal y accidentes de forma inmediata, facilitando una respuesta rápida de las autoridades competentes. “No es una cuestión de prohibición, sino de regulación”, concluyó López-López, haciendo hincapié en la necesidad de encontrar el equilibrio entre el disfrute de la naturaleza y el respeto a la vida salvaje.



via Rubén Badillo https://ift.tt/uo0ZG89

martes, 20 de enero de 2026

Viajes. Desapareció hace más de un año en la montaña pero lo han encontrado gracias a la inteligencia artificial

Hacer deporte trae consigo numerosos beneficios. Aunque es uno de los propósitos de Año Nuevo más recurrentes, al mismo tiempo es uno de los que más rápido se abandona, cuando debería ser prioritario. La actividad física no solo sirve para perder los kilos de más, sino que también ayuda a mejorar el estado de ánimo, a reducir el estrés y a poner freno a la ansiedad, además de mejorar la energía, fortalecer el sistema inmunológico y cardiovascular.

La práctica deportiva no se resume solamente a ir al gimnasio o a salir a correr. Existe una gran cantidad de actividades que ayudan a ponernos en forma y a estar más a gusto con nosotros mismo más allá de levantar hierros o patear el asfalto. Hay quien prefiere adentrarse en la naturaleza para realizar senderismo o escalada, respirando el aire más puro posible.

No obstante, estas actividades también conllevan sus riesgos, sobre todo en salidas en solitario. Una lesión puede ser mortal, ya que hay zonas en las que no hay cobertura móvil ni de GPS, dificultando así la búsqueda. Solo en España, la Guardia Civil realiza más de mil rescates al año. En el mejor de los casos, las víctimas tan solo están heridas. En el peor, han fallecido. Este número se incrementa considerablemente a nivel internacional y, a veces, no se encuentra a los desaparecidos. Por «suerte», la inteligencia artificial está de nuestro lado para estos casos.

Un punto rojo en una de las imágenes fue determinante para encontrarlo

No se recomienda practicar senderismo o alpinismo en solitario por el posible riesgo de accidente

El pasado 22 de septiembre de 2024, Nicola Ivaldo, un cirujano ortopédico de 66 años, marchó solo hacia los Alpes del Piamonte, en Italia. Ivaldo era un montañista con amplia experiencia, pero eso no siempre es suficiente. Cuando no se presentó a su puesto de trabajo el lunes siguiente, los servicios de emergencia activaron una alerta para comenzar a buscarlo, pues ni su familia, amigos o compañeros sabían nada de él.

El Piamonte está rodeado de montañas por tres de sus lados (los Alpes occidentales). Por ello, gran parte de su geografía es montañosa (43,3 %). Cuenta con algunos picos de gran altitud, como el monte Rosa (4.638 metros), el Cervino (4.482 metros) o el Gran Paradiso (4.061 metros). Los rescatistas lograron localizar su automóvil abandonado en Castello di Pontechianale, en el valle de Varaita.

Gracias a esto, los rescatistas pudieron empezar a hacer hipótesis sobre el paradero de Ivaldo. Una de las principales especulaba con la posibilidad de que hubiera ido a escalar uno de los dos picos más famosos de los Alpes cocios, el Monviso, de 3.841 metros de altitud, o el Visolotto, de 3.348 metros. Cobró más fuerza al saberse que la última señal emitida por su teléfono móvil fue en esa zona, aproximadamente.

A pesar de las pistas, la operación suponía un gran reto, ya que el área es muy amplia y cada montaña cuenta con varias rutas para alcanzar la cima. Todo el lugar está entrecruzado por cientos de kilómetros de senderos, Simone Bobbio, portavoz del Servicio de Socorro Alpino y Espeleológico de Piemonte (CNSAS, por sus siglas en italiano).

Durante casi una semana, más de 50 rescatistas recorrieron la zona, acompañados de un helicóptero que sobrevoló varias veces con el objetivo de encontrar alguna pista que pudiera llevarlos hasta Ivaldo. Como ningún senderista o alpinista afirmó haber visto al desaparecido, los rescatistas llegaron a la conclusión de que Ivaldo pudo optar por una ruta más solitaria y remota.

Debido a que las condiciones meteorológicas empeoraron, sobre todo tras las primeras nevadas de septiembre, la búsqueda se suspendió al considerar nulas las posibilidades de hallarlo con vida. No fue hasta el pasado mes de julio de 2025, aprovechando que la mayor parte de la nieve se había derretido, que la operación de búsqueda se reanudó. Pero esta vez, los rescatistas tuvieron ayuda de la inteligencia artificial.

Según el CNSAS, los equipos utilizaron un software capaz de analizar miles de fotos aéreas captadas por drones. Gracias a estos dispositivos voladores no tripulados, se pudo obtener una mejor visión de barrancos y otras zonas de difícil acceso, ampliando así las posibilidades de localización. Al parecer, los drones cubrieron cerca de 183 hectáreas en tan solo cinco horas, tiempo suficiente para tomar más de 2.600 imágenes en alta resolución.

Con este material, el software potenciado con inteligencia artificial analizó cada una de las imágenes, pixel por pixel, con el objetivo de encontrar alguna anomalía de color o textura. Así es como identificó varios puntos fe interés, entre ellos un objeto rojo parcialmente cubierto por la nieve. A pesar de la gran ayuda que supuso el programa informático, el papel humano fue fundamental para descartar falsos positivos, como indicó el jefe de estación de rescate Saverio Isola, en Turín.

Unos tres días después de reiniciar la búsqueda, los rescatistas encontraron a Ivaldo en un barranco del peñasco norte de Monviso, a unos 3.250 metros de altitud. Esto fue posible gracias a un punto rojo en las imágenes analizadas, que correspondía a su casco. Un helicóptero recuperó el cuerpo para proceder, más tarde, a su identificación.



via Jesús Quesada https://ift.tt/01hmtQk

Viajes. Así se les 'pasa el arroz' a los hombres

Los humanos cada vez postergamos más la edad a la que tenemos hijos, un hecho que pone en alerta a personas relacionadas con el mundo de la salud. Según muestra el Instituto Nacional de Estadística, en España la edad media para la maternidad ha ido aumentando en los últimos años, y en la actualidad se encuentra entorno a los 32,61 años. Este número se acerca cada vez más a los 35 años, momento a partir del cual, aumenta paulatinamente el riesgo de que ocurran complicaciones durante el embarazo.

Estas estadísticas centran el foco en el papel mayoritario de la mujer durante el embarazo, sobre todo en su edad. Pero en la actualidad, cada vez más estudios muestran que la edad del padre (y de su esperma) también tiene un impacto en la salud de la descendencia. En edades más avanzadas, la carga genética de los espermatozoides también va disminuyendo en calidad, y no sólo la de su ADN, sino también de otras moléculas que también tienen una enorme importancia, como el ARN.

Con esta idea en mente, nueva investigación de la Universidad de Utah ha logrado observar cómo se van produciendo los cambios en el contenido de ARN del esperma a lo largo del tiempo tanto en ratones como en humanos. Cuando la persona (o el ratón) envejece, el ARN de su esperma también cambia. Y estos cambios pueden alterar el metabolismo de las células y contribuir a los riesgos que conlleva tener hijos a una edad avanzada.

Adaptaciones a un entorno cambiante

Trabajos anteriores tanto del laboratorio de Chen como de otros grupos de investigación especializados ya demostraron hace años que la calidad del esperma por el entorno en el que vive el padre. Factores como la dieta, el ejercicio, o el abuso de sustancias como el alcohol u otras drogas quedan reflejados en los espermatozoides y pueden afectar a la siguiente generación. Sin embargo, en los últimos años se ha estudiado el impacto que se producen sobre todo en el ADN, ya que el ARN es una molécula más complicada de observar.

Por ello, en el laboratorio de Chen desarrollaron un método con el que analizar el ARN del espermatozoide de una forma más sencilla. La técnica, denominada PANDORA-seq, permite asomarse a la realidad del espermatozoide y a lo que ocurre en su interior con un detalle nunca visto.

Para probar las capacidades de esta nueva herramienta, los investigadores analizaron el ARN del esperma de distintos ratones entre 50 y 70 semanas de edad. En ese periodo, detectaron un cambio brusco en el contenido del ARN del esperma; un ‘precipicio del envejecimiento’ en el que los fragmentos de ARN se volvían cada vez más largos. Tras esto, decidieron mirar en el esperma humano, y encontraron el mismo cambio progresivo, por lo que comenzaron a pensar que se trataba de un reloj molecular.

“A primera vista, este hallazgo parece contraintuitivo”, afirma el Dr. Qi Chen, médico y doctor en urología y genética humana, “durante décadas, hemos sabido que, a medida que el esperma envejece, su ADN se fragmenta y se rompe más. Cabría esperar que el ARN siguiera este patrón. En cambio, encontramos lo contrario: determinados ARN espermáticos se alargan con la edad”.

El ARN, un reloj molecular para el esperma de humanos y ratones

Según palabras de Chen, el hallazgo ha sido “Como encontrar un reloj molecular que marca el paso del tiempo tanto en ratones como en humanos, lo que sugiere una firma molecular fundamental y conservada del envejecimiento de los espermatozoides”.

Pero la pregunta real era: ¿Podrían estos cambios afectar a la salud de la descendencia? Por ello, extrajeron parte del ARN envejecido del esperma y lo introdujeron en células madre embrionarias de ratón, es decir en células muy similares a los embriones. Nada más introducirles esta información, las células comenzaron a cambiar cómo leían sus libros de instrucciones y empezaron a cambiar su metabolismo y a activar mecanismos relacionados con la neurodegeneración. Es decir, que las pruebas apuntan a que sí, que el ARN envejecido está relacionado con posibles efectos para la salud de la siguiente generación.

“Este descubrimiento, que ha sido posible gracias a la técnica PANDORA-seq, podría sentar las bases para futuros diagnósticos que ayuden a tomar decisiones informadas sobre la reproducción y a mejorar los resultados de fertilidad”, afirma James M. Hotaling, médico y coautor del estudio. Pero todavía quedan muchas cosas por estudiar. De momento sólo han encontrado el efecto, pero ahora queda desenmarañar todas las rutas moleculares subyacentes. Un puzle microscópico que los investigadores están más que dispuestos a resolver.



via Daniel Pellicer Roig https://ift.tt/hjEaPD8

Viajes. Cambios en la lista de los picos del Pirineo

Los picos de El Maldito y la Tuca de Culebras, en el macizo de la Maladeta, en la provincia de Huesca, forman parte de la mayoría de las rutas de los montañeros aficionados a la escalada. No es para menos, pues estas dos cimas escarpadas cuentan con un desnivel positivo de más de 1.000 metros y una altura que supera los 3.000 metros.

Sin embargo, ello no es motivo suficiente como para que se los considere tresmiles; a tenor de una nueva medición llevada a cabo por un equipo de topógrafos catalanes, los ha desbancado de esta clasificación. ¿Cómo es posible que picos tan emblemáticos estén mal catalogados? En caso afirmativo, ¿dónde está el error —o los errores— de medición? He aquí la explicación:

La noticia saltó a la palestra hace unos meses y causó un auténtico bombazo en el mundo del alpinismo. No es para menos, pues cualquier montañero que se haya abierto paso hasta sus escarpadas cimas no podrá decir más que ha coronado un codiciado tresmil.

Las nuevas mediciones llevadas a cabo con un equipo de topógrafos catalanes se engloban dentro de un proyecto más amplio que busca actualizar, siguiendo criterios científicos, las más de 200 cimas de más de 3.000 metros que se encuentran en los Pirineos. Una iniciativa hercúlea que no solo tiene en cuenta la medición de la altitud de los picos, sino también variables geográficas como la orografía, así como la prominencia. Una buena noticia para otros montañeros. Las nuevas mediciones que han desbancado a estos dos picos han incluido a otro pico:  la Punta de La Lit dentro de esta categoría: la tuca de la Lit, también llamada Tuca de Llardaneta y otra cumbre bautizada como "cima_234".

Tecnología de precisión 

Sostremetries es una iniciativa formada por 5 amigos topógrafos que, 20 años después de acabar sus estudios, decidieron combinar su profesión con su pasión por la montaña. "Decidimos enfocarnos en el punto de vista más romántico de la profesión y reprender la medición de las montañas como lo hicieron muchos antiguos topógrafos del siglo XIX”, explica a National Geographic uno de sus miembros: David Segura, ingeniero técnico de la UPC y graduado en topografía y geomática.

Cálculo de la Prominencia

Todo empieza con una recopilación de datos sobre el terreno.  “Plantamos dos antenas receptoras GNSS y, de forma simultánea, durante un mínimo de unos 30 minutos, registramos los datos que emiten todos los satélites de posicionamiento que pasen sobre la bóveda celeste en ese momento”, explica. Una de ellas la colocan en el punto más alto de la cumbre en cuestión, y la otra en el punto que marca la prominencia. ¿Por qué dos antenas? “Porque nos permite realizar una medición simultánea que cancelará la gran parte de los pequeños errores sistemáticos y nos permite afinar mucho más en la exactitud”, afirma Segura.

Mediciones imprecisas

Por supuesto, ellos no son los primeros en elaborar listas de altitudes. Encontraron hasta 15 listas elaboradas a lo largo de los últimos siglos, como las listas Henri Reboul y Jacques Vidal o Chausenque, datadas del siglo XIX. Una de las últimas la publicó un equipo llamado Los Cazafantasmas, un grupo de alpinistas con mucha experiencia en los Pirineos que hace años empezaron a revisar aquellas listas antiguas con la intención de depurar posibles errores. 

 

Nueva medición de la Tuca de Culebras

El problema: según el equipo de topógrafos, prácticamente, todas ellas se basan en la cartografía existente. Esto es, son un recopilatorio de cotas ordenadas en función de los valores de altitud. Sin embargo, descubrieron que no cumplían con los parámetros de precisión.

“No queremos decir que los mapas sean incorrectos, lo que ocurre es que su función no es la de establecer las altitudes precisas, sino orientarnos y trazar recorridos eligiendo la mejor ruta. En definitiva, ir de un punto al otro. Por tanto, toda la información que se recoge en ellos está limitada a este único propósito -sostiene Segura- quien apunta que, aunque los métodos son muy válidos, adolecen de falta de precisión y errores en la medición.

Tres de cada cuatro cimas tienen un error de entre 5 y –5 metros, mientras que 1 de cada 4 tiene un error de más de 5 metros.

 

Errores de medición 

Por ejemplo, errores de altitud. Distintas consultas dan lugar a diferentes cotas para una misma cima, sin tener la certeza cuál de ellas se aproxima más al valor real. Por si esto fuera poco, las listas oficiosas, basadas en la cartografía, encierran errores de medición que quedan a la palestra tras comparar esos datos con los resultados de las mediciones del LiDAR, acrónimo en inglés por Light Detection and Ranging). En este sentido, descubrieron que tres de cada cuatro cimas tienen un error de entre 5 y –5 metros, mientras que 1 de cada 4 tiene un error de más de 5 metros, lo que equivale a un error absoluto de 10 metros. 

Estos no fueron los únicos errores contabilizados por el equipo de Sostremetries. En ocasiones también se acumulan errores de ubicación, y falsos picos. En el primero de los casos se localizan puntos que no corresponden al pico más alto de la montaña, sino a la cota más próxima al topónimo. En el segundo, se incluyen picos que cuentan con una prominencia (esto es, la altura relativa de una montaña respecto de su entorno, o dicho de otro modo, los metros que hay que descender desde una cumbre para poder empezar a escalar otra más alta)... He aquí quid de la cuestión a la hora de decidir la clasificación de un pico.

En este sentido, los miembros de Sostremetries establecieron que un tresmil debería tener como mínimo 10 metros de prominencia que se establecía en la lista de Bruyse, un criterio validado por la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA). 

Tecnología de precisión para medir distancias 

En este sentido, lo que realmente marcó la diferencia fueron las mediciones del LiDAR. A diferencia del sónar de un barco, esta tecnología emite pulsos de luz, que impactan contra los objetos y vuelven al origen, registrando el tiempo transcurrido en este viaje, lo que permite calcular la distancia hasta el objeto.

Esta tecnología permite cubrir coordenadas (X-Y-Z) para más de 10 puntos/m2. “Para hacernos una idea –afirma Segura—, en una sierra como el Pirineo, estamos hablando de más de 10.000 millones de puntos, mucha más información de la que puede procesar un ordenador de sobremesa. 

El LiDAR nos proporciona registros de más de 10.000 millones de puntos, más información de la que procesa un ordenador. 

 Y es aquí donde el equipo de Sostemetries consigue rizar el rizo. De todos los datos obtenidos por el LiDAr, filtran toda la información y se quedan únicamente con aquel terreno que supera los 2.800 metros de altitud, lo que reduce significativamente los datos a analizar. No solo eso, la ausencia de árboles a partir de esta altitud permite al equipo científico elaborar un Modelo Digital del Terreno (MDT) muy similar a la realidad, tal y como se muestra en la imagen siguiente. 

 

Generación de puntos a partir de la tecnología LiDAr

A partir de ahí, realizando los ajustes pertinentes, los expertos pueden detectar de forma automática todas las cumbres del Pirineo con una absoluta precisión, y determinar así las prominencias correspondientes. Una vez obtenido este dato, elaboraron una lista propia sobre la que obtuvieron los siguientes datos:

  • 766 puntos culminantes por encima de los 3.000 m con una prominencia superior a los 3 m. De los cuales:

    • 486 cumbres de más de 3.000 m de altitud, pero con menos de 8 m de prominencia. Insuficiente para considerarlas un tresmil.

    • 171 cumbres que tienen una altitud superior a los 3.000 m y más de 12 m de prominencia. Lo que las califica oficialmente como tresmiles. 

    • 24 cimas bajo estudio detallado.

    • 86 cimas por encima de los 3.000 m de altitud con una prominencia de entre 8 y 12 m, en las que se realizaron mediciones topográficas más precisas, esto es, centimétricas, para garantizar si entran o no en nuestra lista.

Se trata de una lista completamente nueva, pues, según afirman sus autores, se basan en datos y resultados que no han sido recogidos en ningún estudio anterior. En otras palabras, es un proyecto partido de cero. "Como ingenieros en geomática y topografía, nos hemos centrado en criterios objetivos (como la altura y la prominencia) y en medidas de precisión", afirma el experto. 

El trabajo de Sostrimetries, totalmente altruista, tiene como fin visibilizar estos errores de topografía, pero también dar a conocer una profesión tan fascinante como invisibilizada, tan desconocida como esencial para ponderar el peso específico real de una montaña. Un trabajo hercúleo para el que cuentan con ayuda de patrocinadores, como el proveedor de equipos de geolocalización GNSS EMLID Mendilur, el soporte técnico Aplitop, el equipamiento deportivo de la marca Montanyà y el Colegio Oficial de Ingenieros en Geomática y Topografía de Euskadi-Navarra-Aragón-La Rioja), pero que se consigue únicamente con dos valores tan potentes como intangibles: la consistencia de los datos y la perseverancia de unos amantes incondicionales de la montaña. 

 



via Sergi Alcalde https://ift.tt/p28fuVN

lunes, 19 de enero de 2026

Viajes. Elena Ceballos, oceanógrafa: “La disputa política quiere el declive del Ártico”

¿Cómo puede el océano regular el clima de la Tierra? En algún momento de su vida la pregunta entró en el cerebro de Elena Ceballos y nunca más salió. Doctora en Física Aplicada, se apasionó con el estudio de los mares y acabó especializándose en biogeoquímica oceánica. Con cámaras de alta resolución y simulaciones mecanicistas, la científica explora lo que ella considera la última gran frontera por explorar: la inmensidad del océano.

Recibió una Beca Marie Curie de la Comisión Europea y desarrolló su investigación entre España y Estados Unidos con la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI). Trabajó en un proyecto financiado por la NASA y también es docente e investigadora por la Universidad de Sevilla. Hace unas semanas fue una de las cuatro españolas seleccionada entre las 57 mujeres que participaron del Foro Global de Liderazgo Femenino en Tanzania, organizado por Homeward Bound y para dar inicio al 2026 atiende a National Geographic.

National Geographic: ¿Cuánto se conoce del océano?

Elena Ceballos: «Depende qué evalúes. Si evalúas los fondos marinos, dicen que está mapeado como un 7%. Si evalúas las especies que hay, realmente no lo sabemos porque la zona crepuscular, que es toda la zona oscura del océano (de 200 a 1000 metros), la desconocemos. Sí te puedo decir que el océano es la última gran frontera por explorar. El océano es el gran olvidado en el rol del clima, de hecho, en la Cumbre Mundial de Clima (COP) como tema se ha introducido recientemente.»

National Geographic: ¿Por qué es relevante comprender los ciclos de carbono?

Elena Ceballos: «El océano es el principal pulmón del planeta: genera dos de cada tres respiraciones. Produce la mayor parte del oxígeno y retira de manera natural dióxido de carbono que sobra a la atmósfera, lo cual ayuda a mitigar el calentamiento global y el cambio climático. Pero también hay otras zonas que son emisoras naturales, es decir, el dióxido de carbono vuelve a la atmósfera. Ahora absorbe más del que emite, pero eso está en riesgo.»

National Geographic: ¿Cuál es la principal amenaza en la actualidad?

Elena Ceballos: «El principal cambio es por el aumento de temperaturas, que es global en el planeta, pero tiene consecuencias en todas las especies y corrientes marinas. El ecosistema está cambiando por un elemento hostil y son condiciones para que no florezca vida.»

Elena Ceballos y el océano

National Geographic: También hay una problemática con microplásticos que se calcula que todos los años 10 millones de toneladas de son vertidos al mar, ¿se podrá solucionar algún día?

Elena Ceballos: «El problema es que ya entra en la cadena trófica, incluso en los procesos celulares, desde las especies más pequeñas a las más grandes e incluso a nosotros. Probablemente, están dando lugar a posibles mutaciones. La solución sería vetar el plástico o crear nuevos materiales que interaccionen con esos plásticos y los degraden. Incluso se investiga con algunas algas. No hay una solución fácil y nadie tiene una hoja de ruta clara.»

National Geographic: Hace 50 años se arrojaban residuos industriales y el océano era un basurero aún mayor. ¿Se ha recuperado, en algún punto?

Elena Ceballos: «Es difícil de dimensionar, pero hay algunos aspectos de recuperación. Hay evidencias de cosas que se están haciendo bien. Para el 2030 en algunas áreas marinas protegidas se está viendo que florece la vida de nuevo por encima de lo que hubiéramos imaginado. El océano vuelve rápidamente a niveles anteriores cuando lo dejamos en libertad y dejamos de presionarlo. Pero fallamos en la voluntad y en la ejecución.»

National Geographic: ¿Llegaremos a conocer todo el océano alguna vez?

Elena Ceballos: «Yo creo que sí. No creo que vivamos para verlo, pero hay trabajo de décadas por delante. Ha habido mucho avance tecnológico muy rápido, incluso en el transcurso de tiempo que me he dedicado a investigación. Hay muchísimas plataformas y robots autónomos para realizar muestreos en profundidades y la inteligencia artificial que puede ser un gran aliado. Por ejemplo, yo con cámaras me fui de campaña al Ártico, recogí 7 millones de imágenes en cuatro semanas y pude clasificarlo para traducir la información visual sobre el dióxido de carbono que el océano está secuestrando y retirando en la atmósfera.»

National Geographic: ¿Por qué es tan grave la situación del Ártico?

Elena Ceballos: «El Ártico es tremendamente vulnerable. Su estabilidad depende de la cantidad de hielo y cada vez hay un deshielo más acelerado en los dos polos, pero especialmente en el Ártico.»

National Geographic: ¿La disputa geopolítica y el interés de Estados Unidos por Groenlandia puede empeorar la situación?

Elena Ceballos: «Sí. No sé si es muy atrevido decir esto, pero la disputa política quiere el declive del Ártico porque la desaparición del Ártico con hielo beneficiaría en muchas de las estrategias, desde explorar para extraer petróleo hasta las rutas comerciales. Yo creo que se va a afectar el Ártico con toda la inestabilidad geopolítica porque es precisamente uno de los objetivos. Es una opinión personal, no científica.»

National Geographic: A propósito de opiniones y ciencia, trabaja en universidades y hace divulgación: ¿cómo se combate el discurso anti-ciencia?

Elena Ceballos: «Yo siempre intento abogar por las evidencias que tenemos, en lo que nos ayuda y los avances que hemos tenido: desde la medicina hasta comodidades con las que convivimos o aplicaciones útiles. Puntualmente, cuando la gente habla de negacionismo climático suelo decirles que hablen con gente mayor y pregunten si han observado que las plantas florecen en otro momento del año. Por ejemplo, aquí en Sevilla es muy significativo: los naranjos florecen ya normalmente tres veces al año. Esto es algo muy notable de que las cosas están cambiando y se están comportando de una forma en que no lo habían hecho antes jamás.»

National Geographic: ¿El negacionismo climático o posturas como estas son más habituales en España que en otros países?

Elena Ceballos: «Yo aquí voy muchísimo a colegios, institutos y me llevo una gran sorpresa con el nivel de conciencia y conocimiento de los chiquillos acerca del cambio climático. Un poquito más mayores sí que te encuentras negacionismo y los más mayores, que tienen la sabiduría de haber visto mucho el mundo, ven que algo está cambiando. Pero en el intermedio son más negacionistas. Igual creo que hay menos que, por ejemplo, en Estados Unidos.»

National Geographic: ¿Qué se viene para la ciencia?

Elena Ceballos: «Vienen muchísimos retos y grandes preguntas a responder, que es tremendamente emocionante, pero teniendo en cuenta la crisis climática, financiera y los recortes a nivel mundial, creo que no está en un buen momento. Pero también creo en otro lado positivo y es de muchas mujeres científicas jóvenes a las que estamos animando, inspirando y visibilizando con los referentes que hay ahora. Creo que se viene un enfoque con una perspectiva diferente en la ciencia y en el liderazgo global.»

National Geographic: ¿Por qué en la oceanografía hay más mujeres que en otras disciplinas de las ciencias?

Elena Ceballos: «Creo que es porque, si bien es muy amplia, la trama dominante sigue siendo la biología, que es donde más mujeres estudian. También quizás porque el océano es un poco como una llamada muy vocacional, ¿no? Al final tú entras en contacto y es algo que te atrae de saber, como una pasión. Y creo que las mujeres -al menos hablo por mí misma- tendemos a tomar decisiones laborales más basadas en nuestras pasiones y alineadas con nuestros valores.»

National Geographic: Hace unas semanas ha participado del Foro Global de Liderazgo Femenino con mujeres de 17 nacionalidades, ¿con qué se ha encontrado?

Elena Ceballos: «En lo personal me encontré con que armamos un grupo de amigas y colaboradoras de todas partes del mundo.  En lo profesional, con un país lleno de riqueza en conservación y liderazgo femenino. Creo que en Europa y América del norte, donde yo he trabajado, es como un liderazgo que viene de afuera por el que hay que pelear. En África es desde adentro. También su relación con la tierra y los recursos, que hacen que tengan muy claro el mundo que quieren habitar.»



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domingo, 18 de enero de 2026

Viajes. K2, la montaña más deseada y la más peligrosa

En el mundo del alpinismo, hay una montaña que inspira tanto respeto como fascinación. No es la más alta del planeta (es la segunda, tras el monte Everest), pero sí la más temida. Se llama K2, también conocida como “la Montaña Salvaje”, y tiene 8.611 metros de altitud. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que escalar K2 es un reto mucho más difícil, técnico y peligroso que escalar el Everest. Su brutal geografía o su clima cambiante ha llenado la historia de tragedias y de hazañas heroicas por igual.

¿Dónde está el K2?

El K2 se alza en la cordillera del Karakórum, en un punto remoto entre Pakistán y China. Su base se encuentra principalmente en la región pakistaní de Gilgit-Baltistán, mientras que una pequeña parte se extiende hacia Xinjiang, China. Es tan inaccesible que incluso su nombre tiene un origen un tanto impersonal. En su día (allá por 1856), fue bautizado por el ingeniero británico Thomas Montgomerie como "K2", por ser el segundo pico documentado del Karakórum durante el Gran Proyecto de Topografía Trigonométrica de la India. A diferencia de otras montañas, no tiene un nombre local ampliamente reconocido, aunque algunos lo llaman Chogori o Qogir, que significa "gran montaña".

El apodo de 'montaña maldita' o 'montaña salvaje', no fue dado al azar. Fue el alpinista estadounidense George Bell quien, tras sobrevivir a una caída en la expedición de 1953, pronunció la célebre frase: "Es una montaña salvaje que trata de matarte". Y no exageraba. K2 presenta una pendiente mucho más empinada que la del Everest, carece de tramos llanos y está expuesta a avalanchas, desprendimientos de rocas y vientos huracanados incluso en verano. A eso se le suma una altitud extrema, donde el cuerpo humano empieza a deteriorarse rápidamente debido a la baja presión de oxígeno.

El Everest ha sido coronado miles de veces; se estima que ha habido más de 12.000 ascensos registrados por miles de personas hasta finales de 2024; el K2 unos pocos de cientos. Y es que por cada cuatro alpinistas que han hecho cima en el K2, aproximadamente uno ha muerto en el intento.

Primeras expediciones al K2

La historia de K2 está repleta de relatos que parecen sacados de una novela de aventuras. La primera expedición seria fue en 1902, liderada por el místico y ocultista británico Aleister Crowley, junto al pionero montañero y escalador anglo-alemán Oscar Eckenstein. Intentaron la ruta por la Arista Noreste desde el lado chino del K2. Estuvieron 68 días en la montaña y alcanzaron los 6.096 metros, un récord para la época, pero no lograron alcanzar la cumbre.

k2articulo

El estado físico y mental fue tan terrible durante el ascenso que el propio Crowley llegó a apuntar con una pistola a sus compañeros durante un delirio febril. Muchos miembros de la expedición sufrieron enfermedades en el intento de alcanzar la cima. Pero su intento, quedó en eso. La montaña pudo con ellos.

El primer ascenso exitoso no se logró hasta 1954, por parte de los italianos Achille Compagnoni y Lino Lacedelli, a través de la Espolón de los Abruzzos, en el lado paquistaní. Pero incluso esta hazaña está envuelta en polémica. El joven Walter Bonatti y el porteador pakistaní Amir Mehdi, encargados de llevar los tanques de oxígeno al campamento alto, fueron obligados a pasar una noche a la intemperie a más de 8.000 metros. Mehdi perdió todos los dedos de los pies debido a la congelación y Bonatti también presentaba graves congelaciones en las manos. Ambos estuvieron sin equipo, a -25ºC, y con vientos de 70 kilómetros por hora. Pero sobrevivieron.

Tragedias que forjaron su leyenda

De todas las montañas de más de 8.000 metros, K2 tiene algunos de los episodios más oscuros. En 1986, trece alpinistas murieron en diferentes expediciones durante una temporada especialmente trágica. En 1995, alpinista la británica Alison Hargreaves, que acababa de coronar la cima sin oxígeno suplementario y en solitario, murió en el descenso tras una tormenta inesperada.

También en 2008, se vivió uno de los peores desastres del alpinismo moderno. Once personas de distintos países murieron en un solo día mientras descendían por el cuello de botella (Bottleneck), un corredor de hielo muy peligroso ubicado a solo 400 metros de la cumbre, flanqueado por seracs o grandes bloques de hielo glaciar bastante inestables. Una avalancha cortó las cuerdas fijas y atrapó a varios escaladores en una zona sin posibilidad de escape.

The Abruzzi Spur en la montaña K2 en mayo de 2012.

Gerlinde Kaltenbrunner: la reina del K2

Entre los nombres que han hecho historia en el K2 destaca el de la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner. En 2011, se convirtió en la primera mujer en escalar los 14 ochomiles sin oxígeno suplementario (y en la segunda mujer del mundo que ascendió 12 de los 14 ochomiles). Su última cima fue precisamente esta; la más temida de todo el planeta. Lo logró en su cuarto intento, enfrentándose a nieve que le llegaba hasta la cintura y vientos violentos. Su ascenso fue un auténtico canto a la perseverancia y al respeto por la montaña que había cultivado desde que era niña (no olvidemos que a los 23 años ya intentó su primer ochomil en el Broad Peak).

¿Es más accesible hoy día el K2?

Al igual que ha pasado con el Everest, en los últimos años, el K2 ha comenzado a experimentar una cierta 'comercialización' de sus rutas. En 2022, más de 200 personas alcanzaron la cumbre, un récord sin precedentes en un escenario en el que algunas agencias incluso ofrecen paquetes guiados similares a los del Everest, por lo que se han producido atascos en las rutas técnicas y mucha más basura en la montaña, entre otras consecuencias de este 'tráfico' humano para alcanzar la cumbre. No es una montaña para turistas ni para selfis por mucho que se empeñen algunos usuarios de redes sociales.



via Sarah Romero https://ift.tt/9NGKpAL